Definiendo prioridades

Cuando queremos mejorar nuestra gestión del tiempo, algo tan importante en esta era del estrés y la ansiedad en que vivimos, conviene aprender a seleccionar tareas y ocupaciones, de entre todas las que pujan por obtener nuestra atención. Un buen criterio para hacer esto, puede ser centrarnos en lo que es prioritario e importante en contraposición a cosas que no son tan valiosas y/o urgentes.

Mi sabia amiga Tere, me dio ya hace tiempo una buena pista para establecer prioridades: poner en primer lugar las tareas y actividades en las que es importante que esté uno en primera persona, y en las que no sería lo mismo que se ocupase otro. Es algo que nos va a requerir un poco de reflexión. A lo mejor me pongo muy drama Queen, pero a mí, en estos casos, me suele ayudar pensar: cuándo yo ya me vaya de este mundo ¿en qué tipo de situaciones me habrá gustado haber estado? ¿Al lado de qué personas, en qué momentos habrá sido importante para mí estar? ¿Qué cosas son determinantes para mí en lo que me queda de vida? ¿A qué quiero destinar mi dinero y mi tiempo?

A lo mejor, cuando te pares a hacer esta reflexión, te das cuenta de que seguramente tu participación va a ser insustituible en situaciones familiares, con amigos especiales, y más prescindible, sin embargo, en ámbitos profesionales, en los que nuestro papel suele ser más fácilmente reemplazable.

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Un juego que nos puede ayudar a hacer más consciente lo que es prioritario en nuestra vida, es definir 5 ó 7 áreas que reflejen nuestro día a día y elegir áreas prioritarias y objetivos para esas áreas. Por ejemplo, yo puedo identificar que ahora que estoy sorprendentemente cerca de los 60 y más alejada de los 30 de lo que yo me había parado a observar… el área Salud está empezando a ocupar un lugar fundamental en mi gestión del tiempo, y, dentro de ese área, el objetivo de comer cada día más rico y sano, también.

Si pensamos en términos de urgencia, ahí lo vamos a tener más claro a la hora de seleccionar tareas, sólo tenemos que preguntarnos ¿para cuándo necesitamos que esto esté hecho? Y si lo queremos combinar con su importancia… podemos cuestionarnos ¿y qué pasaría si no lo hiciese? Si la respuesta es que se resentiría algún objetivo importante de alguna de esas áreas prioritarias, seguramente lo vamos a querer considerar prioritario, pero si no… ¡a lo mejor no pasa nada porque algo se quede sin hacer! ¿O acaso creías que teníamos que hacer todo, todo, todo? No sé tú, pero si yo me planteara hacer todo lo que mi entorno personal y profesional demandan de mí sumado a todo lo que a mi activa cabecita se le ocurre, ya te digo yo que necesitaría varias vidas…

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Publicado por Lola Hernández

Psicóloga y coach afincada en Múnich (Alemania). www.coachingenmunich.com. Más info en este enlace: https://coachingenmunich.com/about/

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