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Confina2 para crecer

Si recientemente escribía sobre la “convivencia máxima” que muchos estamos experimentando en tiempos de coronavirus, hoy quiero escribir sobre el “aislamiento máximo” que muchas personas están viviendo estos días. Si algunos estamos deseando buscar espacios para nuestra intimidad, otros en cambio, están hartos de intimidad y su vida social “presencial” se reduce a la gente con la que se cruzan en el supermercado, en el mejor de los casos.

Voy a tratar de aportar alguna idea a los aislados por coronavirus, como siempre, desde mi propia experiencia. Cuando pienso en aislamiento, pienso en crecimiento personal. Al principio de venir a vivir a Alemania, yo pasaba mucho tiempo sola y la verdad, fue una experiencia bastante difícil. Me sentía alejada de todo lo que conocía, de todas las personas a las que quería y mi vida social era bastante parecida a la que comentaba en el párrafo anterior. Hoy, me alegra comprobar, que todo sucede por algo, y que la Lola que soy ahora, no habría sido posible sin esa increíble experiencia, y me alegro mucho por ello.

La soledad, me permitió mirar hacia dentro, dejar de buscar fuera todo tipo de estímulos, cariño, risas, compañía, apoyo y empezar a constatar algo, que ya vienen diciendo los sabios de todos los tiempos – no estoy descubriendo América… – que todo está en nuestro interior.

Si te pareces un poco a mí, te estarás preguntando: ¿y cómo se hace eso? Me vienen varias ideas a la cabeza, muchas de las cuales, algunos no las podéis llevar a la práctica ahora – estoy pensando en salir a pasear… – así que me voy a centrar en una que sí: LA HERRAMIENTA de crecimiento personal y autoconocimiento que recomiendo por encima de todas las cosas habidas y por haber: la meditación.

person in yellow protective suit meditating

Photo by cottonbro on Pexels.com

Y te voy a contar el método que yo he adquirido, el que a mí me funciona después de mucho tiempo de práctica y depuración, aunque estoy segura de que tú encontrarás el tuyo si te pones a practicar. Lo que yo hago todos los días, últimamente a media tarde, por un espacio de entre 20 y 40 minutos – lo que me pida el cuerpo, aunque si no tienes práctica, te recomiendo que empieces por de 1 a 5 minutos – es tumbarme apoyando las piernas en la pared y colocando las manos encima del abdomen, tapándome con una mantita. Primero me concentro en respirar, observo, sin censurarme, cómo mi mente se va a otros pensamientos, a otros ruidos externos y la vuelvo a traer suavemente a mi respiración. Cuando ya siento que me empiezo a relajar empiezo a establecer un diálogo con mi interior: cuando inspiro me intereso por él y le pregunto cosas y cuando expiro siento lo que me contesta. Le digo cosas como: “hola” – expiro – , “¿qué tal estás?”…, “¿cómo te sientes físicamente?”… – si me duele por ejemplo la cabeza, me pongo las manos sobre ella y me digo “inspiro salud y expiro dolor de cabeza”, “¿qué emociones estás sintiendo?”… – y las dejo salir si siento ganas de reír o de llorar -, “acepto mis emociones”…, “acepto mi malestar físico”…, “¿te estoy cuidando bien?”…, “¿qué necesitas?”…, “recuerda que tú eres lo más importante para mí”, “no me olvido de ti”, “mañana te veo otra vez”. Y, después de empezar a moverme suavemente y estirar mis extremidades, me despido con un auto-abrazo, que ese siempre lo tenemos disponible y permitido.

Pues espero que te inspire, cuéntame qué tal lo llevas y si te puedo aportar algún tip. Te deseo un aislamiento con mucho crecimiento.

¡Ah! En mayo nos veremos en el taller de Autoestima, que tiene toda la pinta de que tendrá que volver a ser online…


Entrena BONDAD

Hola a tod@s ya desde Múnich,

¿Qué tal habéis empezado el 2º trimestre del año? Yo quiero compartir con vosotros un interesantísimo artículo que he leído recientemente sobre el proyecto de Richard Davidson.

Davidson es Doctor en neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva y ha investigado la base científica de las emociones y cómo repercute en nuestro cerebro la práctica de la meditación, entre otras interesantísimas investigaciones. Pues bien, Davidson sostiene que la base de un cerebro sano es la bondad, y no solo eso, la segunda interesante noticia es que la bondad se puede entrenar… 🙂

En el artículo encontraréis más información sobre la forma en la que se puede llevar esto a la práctica a través de la meditación. Aquí os copio el enlace: “La base de un cerebro sano es la bondad, y se puede entrenar”.

Nos vemos en Múnich y cada día un poquito más bondados@s 🙂

¡Ah! Si estás en Múnich, tal vez te apetezca pasarte por el taller de este mes: será el próximo sábado. Más abajo encontrarás el folleto, a lo mejor quieres pasárselo a alguien que necesite aprender a comunicarse mejor. Gracias por ello y… ¡Nos vemos! 🙂

Folleto


Quiérete mucho

Este tema hoy lo voy a relacionar con el proceso que vivimos los emigrantes, pero realmente es aplicable a cualquier otro proceso que estemos experimentando en nuestras relaciones, en el trabajo o en lo personal, por citar algunas otras referencias.

Cuando la semana pasada, Esther Patrocinio, de la web http://destinoalemania.com/ me proponía entrevistarme para ofrecer enfoques positivos a los oyentes de su programa de radio, pensé en mi propia experiencia durante estos tres años, y sin dudarlo, al preguntarme qué es lo que más me había ayudado durante mi etapa de adaptación a vivir en Alemania, la primera respuesta que vino a mi mente fue esta: aprender a quererme mucho durante todas las fases del proceso, aceptar todas mis emociones y tomarme tiempo para integrarlo todo poco a poco, con paciencia.

Es fácil quererse cuando las cosas le van bien a uno, cuando tiene éxito, cuando recibes amor y reconocimiento de otras personas, cuando consigues un montón de clientes, se llenan tus talleres y todo ello es acompañado de emociones positivas… pero no lo es tanto, mantener ese amor cuando las cosas se tuercen y aparece el miedo, la tristeza o el enfado… y sin embargo, para mí es la clave. Saber que cuando vienen mal dadas un@ va a seguir estando ahí, pase lo que pase y salgan como salgan los planes, es un gran consuelo, yo creo que el mejor.

Tenemos la mala costumbre o tal vez sería más correcto decir, el mal aprendizaje, de asociar nuestra autoestima a nuestros logros, a los méritos externos, a la abundancia material, y se nos olvida, que lo más importante es lo que resuene en nuestro interior cuando suceden las cosas, lo que yo me digo, lo que yo me transmito, lo que yo me brindo y en definitiva, lo que yo SOY. Las cosas se tuercen cuando dejamos que sea nuestro EGO el que dirija nuestra vida y nuestras emociones, el EGO necesita reconocimiento externo; sin embargo, experimentamos un giro de 180º cuando dejamos que sea nuestro SER el que se manifieste, cuando le escuchamos a él. El es el que nos muestra que todo lo podemos encontrar en nuestro interior y es tan auténtico que no necesita de reconocimientos externos.

Para contactar con él os propongo una herramienta muy sencilla que a su vez me propuso a mi Luz Sigl, una psicóloga colombiana que me encontré en la Lista de profesionales de habla hispana: al menos una vez al día, tómate unos minutos para ti (con 5 es suficiente, incluso con menos…), cierra los ojos, pon las manos sobre la tripa y simplemente lleva tu atención a tu interior, escúchate, regálate ese momento para ti, toma contacto con lo que necesitas para que después puedas hacer algo para proveértelo. Nos pasamos el día mirando a nuestro alrededor, para satisfacer necesidades de todo tipo que casi siempre son de otros… este ejercicio nos ayuda a recordar que nosotros también estamos ahí y somos los primeros a los que debemos dar cariño, especialmente, cuando las cosas a nuestro alrededor se ponen muy “desafiantes”, como nos ocurre a los emigrantes.

Te dejo con esta herramienta y ojala que la utilices, aunque eso ya, sólo depende de ti…  ;D

autoestima