Archivo de la etiqueta: Autoestima

Mandamientos para la AUTOESTIMA

Cuando me quiero…

pexels-photo-357891

… me tomo mi tiempo para parar y respirar.

… me permito sentir miedo, enfado, tristeza y alegría.

… dejo de esconderme y miro de frente a la vida, con la confianza de encontrar al menos un aprendizaje en cada situación, por difícil que sea.

… pongo los límites que necesito en cada momento a personas y situaciones.

… me tomo tiempo varias veces al día para contactar con mi interior.

… dejo de asustarme por mi poder.

… busco activamente formas de disfrutar de la vida, de lo grande y de lo pequeño.

… me cuido yo primero para poder después cuidar a los demás, en la medida de mis posibilidades.

… ACEPTO y dejo de luchar con LO QUE ES, con lo que no depende de mí.

… Expreso lo que quiero y lo que opino, cuando es importante para mí.

… vivo solamente el AHORA.

… me centro en lo que yo puedo hacer, en lo que depende de mí.

… dejo de correr y me muevo más despacio.

… me tomo tiempo para comer.

… cuido mi salud.

… me responsabilizo de atender al 100% mis necesidades de todo tipo.

 

Te dejo el enlace con programas de desarrollo personal y el enlace con los talleres previstos. El lunes por cierto, tendremos finalmente el que fue aplazado para PAS. ¡Te espero!


Protagoniza tu vida

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algunas reflexiones, experiencias y conocimientos adquiridos durante los últimos años, relativos a la importancia de vivir la propia vida en primera persona, no como actriz/actor secundari@.

A lo mejor a ti también te ha pasado: por una serie de aprendizajes, por las circunstancias que estás viviendo en un momento dado, o simplemente por no haberte parado a pensar en que otras opciones son posibles, te encuentras asumiendo un papel secundario en la obra de tu vida; a lo mejor no eres especialmente infeliz, pero vas a remolque, son otros los que toman las decisiones, los que tiran del carro, los que tienen iniciativas, y tú te encuentras en un momento dado (o en algo más que un momento…) al rebufo, interpretando una partitura que tú no has creado, persiguiendo unos sueños que no son los tuyos. Ciertamente es una inercia “cómoda”, no tienes grandes problemas porque no te mojas; son otros los que se llevan las tortas y tú, como mucho, asumes el papel de curar sus heridas, pero no asumes riesgos propios, ni recibes críticas… La parte perversa de esta experiencia, es que tampoco tienes grandes alegrías, ni la satisfacción de los logros conseguidos, ni un rumbo propio, ni recibes alabanzas, y lo que es mucho más importante… ¿cómo afecta esto al concepto que tienes de ti mism@? ¿Te sientes orgullos@ de los logros de otr@s? ¿Sientes que estás aprovechando el tiempo… y este regalo que es la vida? De verdad… ¿es esta la vida que quieres vivir?

3

Al leer estas reflexiones, es posible que pienses: “bueno, es que tampoco hay que ser tan egoísta, está bien sacrificar objetivos propios por otros comunes, me siento también importante y orgullos@ participando de los logros de mis seres queridos, de mi jefe…”. Yo también comparto contigo que es maravilloso participar en otros equipos, sentirnos parte de otros proyectos, claro que sí; y al mismo tiempo, creo que, como individuos, también es importante que gestemos, alimentemos y trabajemos en proyectos propios, y también recibamos el apoyo de otros en esos proyectos. Yo creo que cada uno de nosotros tenemos una vida para aprender, para desarrollarnos y crecer, y eso pasa necesariamente por dejar de ver los toros desde la barrera, y saltar al ruedo. Cuando lo hagas, seguro que vas a experimentar un montón de emociones, algunas de ellas olvidadas… lo mejor de todo es que saldrás adelante, y lo harás tú, en primera persona, como protagonista de tu vida, y las críticas por una mala faena serán para ti, los miedos los sentirás tú… y las alabanzas, los logros, y un autoconcepto renovado, también serán para ti. ¿Te atreves?


Primero lo primero

 

¡No tengo ganas de hacer nada! Había planificado hacer muchas cosas hoy pero con este cansancio… buff, ¡no puedo con mi cuerpo! Solo de pensar en toooooooodo lo que tengo que hacer, me agoto.
Todos nos decimos frases como estas de vez en cuando, sentimos un cierto desánimo por la correlación inversa que vemos entre el volumen de responsabilidades y la energía disponible. Esta sensación se incrementa si somos del género femenino… Sí, ya hemos hablado más veces de las cargas y sobrecargas que solemos asumir por educación, valores sociales adquiridos y todas estas inercias que tanto cuesta cambiar en nuestra sociedad.

Presentación1¿Se podrá hacer algo al respecto? ¡¡Por supuestísimo que sí!! Lo primero que te invito a observar es por qué estás tan cansad@, cuánto tiempo llevas así y si ha ocurrido algo recientemente que lo justifique. La vorágine del día a día y la desconexión con nosotros mismos pueden propiciar que pasen cosas y no nos demos cuenta de cómo nos están afectando: un cambio de trabajo, de residencia, la primavera o algunas dificultades en casa, por poner algunos ejemplos, pueden estar demandando energía adicional que necesita ser repuesta.
Una vez que tenemos claro de dónde viene este cansancio, tanto si su origen es algo pasajero, como si se remonta a más tiempo del deseado, además de ponernos manos a la obra para hacer los cambios necesarios y trabajar en la dirección de poner en marcha soluciones, es seguro que vamos a necesitar recuperar esa energía. Para ello, a mí me ayuda pasear, irme con la bici y sentir el aire en la cara, reírme, coser, leer… Y a ti ¿qué cosas te dan energía? Qué te gusta hacer, qué te hace sentir bien. Qué tal si pones en práctica algunas de esas actividades a ver cómo te sientes después y qué te dicen tus emociones, recuerda que son la mejor guía que tenemos…


¿Eres falible?

Yo sí, me ha costado mucho reconocerlo, de hecho, es un tema que todavía me cuesta aceptar, pero sí, soy falible.

Durante mucho tiempo me exigí ser infalible, yo no lo sabía, pero no me permitía enfermar, tampoco me podía enfadar, tenía que ser siempre productiva, simpática, estar guapa…

Ha sido un camino largo, y todavía no he completado todos los pasos, pero ahora me permito ser falible, me permito enfermar, estar de mal humor, descansar, tomarme tiempo para recuperarme, estar seria y tener una imagen mejorable.

Y hoy me permito escribir un post cortito, necesito el tiempo para mí. Lo comparto desde la experiencia de constatar con mis clientes que la mejor manera de apoyarles en sus desafíos es compartir mis propias limitaciones, ser coherente y como decía mi profe Paco Yuste… “el ejemplo no es la mejor forma de influir en los demás, es la ÚNICA”.


Exigidez y Realistez

Exigidez y Realistez eran dos amigas muy amigas que se querían mucho, pues se conocían desde hacía mucho mucho tiempo y habían compartido muchas experiencias vitales importantes, prestándose mucho apoyo la una a la otra.

Las dos eran encantadoras, trabajadoras, buenas personas, pero había una diferencia grande entre Exigidez y Realistez: su forma de planificar y los resultados que obtenían con ello.

Como eran muy amigas, hablando un día se hicieron un mismo propósito: plantar árboles para repoblar el planeta, pues veían que estaba muy necesitado de ayuda humana.

Exigidez se dijo,- ¡qué buena meta! Ahora tengo una buena causa a la que dedicar mi tiempo, la semana que viene voy a plantar un árbol cada día: el lunes uno, el martes otro, el miércoles otro… ¡qué ilusión! Voy a ser la mayor plantadora de árboles del planeta – Y se fue muy contenta a trabajar, le contó a todo el mundo lo que iba a hacer y la gente la miraba con admiración… ¡oh! Exigidez… ¡eres la caña d’España!

Realistez sin embargo, se dijo… – ¡qué bien! ¡Cómo me motiva hablar con mi querida amiga Exigidez! Hemos definido una meta realmente genial. Ahora voy a ver cómo la integro en mi día a día. Teniendo en cuenta  todas las cosas que hago cada semana: trabajar, me encanta bailar, ver a mis amigos, limpio, cocino… el día de la semana que tengo más despejado para plantar árboles es el sábado, así que voy a plantar un árbol cada sábado, ¡qué bien!

Después de un intenso fin de semana, llegó el lunes y Exigidez recordó su propósito de plantar un árbol cada día… ¡se sintió abrumada! Y pensó… – bueno… YO LO VOY A INTENTAR y ya si eso… planto alguno menos… – Llegó el martes, y se sintió un poquito más abrumada, el miércoles… su ánimo iba decayendo… – ¡no consigo nada de lo que me propongo! ¡Soy un desastre! ¡No puedo confiar en mi misma!… ¡Qué van a pensar de mi los demás! –.

Cuando llegó el domingo y comprobó que no había plantado ningún árbol… lejos de reducir su planificación, se dijo: la semana que viene voy a plantar 2 árboles cada día… así al menos planto uno… que si no me obligo UN POCO… ¡¡no voy a hacer nada!!

Pasaron 3 meses, Exigidez y Realistez se volvieron  a encontrar, se contaron sus experiencias y resultados: Exigidez había plantado 1 árbol… Realistez 12… y lo más importante era cómo se sentía cada una de ellas… Ese día Exigidez aprendió que “vale más un gramo de acción que una tonelada de intención” y lo tuvo en cuenta desde ese momento, cada vez que se planteó conseguir algo nuevo… y colorín colorado, este cuento lo sigues tú con lo planificado… ;D

Y tú… ¿a qué personaje te quieres parecer?

Diapositiva1


Trabaja tu autoestima

Como sigue siendo un tema recurrente, hoy voy a compartir unas reflexiones, unos conceptos y algunas herramientas, parte de las cuales he releído en unos interesantes artículos de la revista Psicología Práctica.

El origen de una baja autoestima puede situarse en las etapas tempranas, tal vez crecimos sin un ambiente de apoyo y cariño incondicional suficientemente sólido, o a lo mejor aprendimos que por el hecho de ser mujer, éramos inferiores y nos correspondía un saco grande de obligaciones, mientras recibíamos uno pequeño de derechos. En otros casos, simplemente el pasar por unas circunstancias desafiantes, como puede ser este proceso de integra-daptación que vivimos cuando nos trasladamos a otro país, puede favorecer que se nos tambaleen los cimientos de la seguridad y la confianza en nosotros mismos.

Presentación1

Sea cual sea el origen de esa baja estima hacia un@ mism@, basándome en mi experiencia con algun@s clientes y en consejos que autoras como Olga Castanyer nos propone en los mencionados artículos, comparto a continuación algunas herramientas:

Neutraliza a tu crític@ interior: presta atención a cómo te hablas, qué te dices y cómo afecta a tus emociones lo que te dices. Para hablarte mejor… a lo mejor te ayuda pensar en la forma en que lo haces con las personas a las que quieres… ¿Qué tal entrenarte para llegar a darte ese tipo de trato a ti mism@?

– Préstate ese cuidado, ese afecto y ese apoyo incondicional que a lo mejor te faltó en el pasado, independientemente de que estés haciendo las cosas bien o mal, y especialmente si las estás haciendo mal… bríndate ese cariño.

Sé realista, ¿es posible que tengas expectativas demasiado elevadas con respecto a ti? ¿Te exiges mucho? Qué tal empezar a rebajar ese nivel de tensión y empezar a hacer planes a tu favor en vez de hacerlos en tu contra…

Cumple con tus compromisos contigo mism@, si solo cumples con las necesidades de los demás y los compromisos que adquieres con ellos, y los tuyos los dejas siempre al final de la lista, o se quedan en el olvido… ¿cómo crees que afecta eso a tu autoestima? ¿de verdad crees que así te transmites que eres valios@?

No me extiendo más para cumplir con mi compromiso de brevedad, pero si tienes ganas de leer más sobre el tema, aquí te dejo otros post relacionados:

¿Buscas en el sitio correcto?

Quiérete mucho

¿Qué tal te tratas?

Autoestima… ¿para qué?


Quiérete mucho

Este tema hoy lo voy a relacionar con el proceso que vivimos los emigrantes, pero realmente es aplicable a cualquier otro proceso que estemos experimentando en nuestras relaciones, en el trabajo o en lo personal, por citar algunas otras referencias.

Cuando la semana pasada, Esther Patrocinio, de la web http://destinoalemania.com/ me proponía entrevistarme para ofrecer enfoques positivos a los oyentes de su programa de radio, pensé en mi propia experiencia durante estos tres años, y sin dudarlo, al preguntarme qué es lo que más me había ayudado durante mi etapa de adaptación a vivir en Alemania, la primera respuesta que vino a mi mente fue esta: aprender a quererme mucho durante todas las fases del proceso, aceptar todas mis emociones y tomarme tiempo para integrarlo todo poco a poco, con paciencia.

Es fácil quererse cuando las cosas le van bien a uno, cuando tiene éxito, cuando recibes amor y reconocimiento de otras personas, cuando consigues un montón de clientes, se llenan tus talleres y todo ello es acompañado de emociones positivas… pero no lo es tanto, mantener ese amor cuando las cosas se tuercen y aparece el miedo, la tristeza o el enfado… y sin embargo, para mí es la clave. Saber que cuando vienen mal dadas un@ va a seguir estando ahí, pase lo que pase y salgan como salgan los planes, es un gran consuelo, yo creo que el mejor.

Tenemos la mala costumbre o tal vez sería más correcto decir, el mal aprendizaje, de asociar nuestra autoestima a nuestros logros, a los méritos externos, a la abundancia material, y se nos olvida, que lo más importante es lo que resuene en nuestro interior cuando suceden las cosas, lo que yo me digo, lo que yo me transmito, lo que yo me brindo y en definitiva, lo que yo SOY. Las cosas se tuercen cuando dejamos que sea nuestro EGO el que dirija nuestra vida y nuestras emociones, el EGO necesita reconocimiento externo; sin embargo, experimentamos un giro de 180º cuando dejamos que sea nuestro SER el que se manifieste, cuando le escuchamos a él. El es el que nos muestra que todo lo podemos encontrar en nuestro interior y es tan auténtico que no necesita de reconocimientos externos.

Para contactar con él os propongo una herramienta muy sencilla que a su vez me propuso a mi Luz Sigl, una psicóloga colombiana que me encontré en la Lista de profesionales de habla hispana: al menos una vez al día, tómate unos minutos para ti (con 5 es suficiente, incluso con menos…), cierra los ojos, pon las manos sobre la tripa y simplemente lleva tu atención a tu interior, escúchate, regálate ese momento para ti, toma contacto con lo que necesitas para que después puedas hacer algo para proveértelo. Nos pasamos el día mirando a nuestro alrededor, para satisfacer necesidades de todo tipo que casi siempre son de otros… este ejercicio nos ayuda a recordar que nosotros también estamos ahí y somos los primeros a los que debemos dar cariño, especialmente, cuando las cosas a nuestro alrededor se ponen muy “desafiantes”, como nos ocurre a los emigrantes.

Te dejo con esta herramienta y ojala que la utilices, aunque eso ya, sólo depende de ti…  ;D

autoestima


Sal de casa

Este post está especialmente dirigido a aquellas personas, en su mayoría mujeres, que hemos venido a vivir a otro país acompañando la actividad profesional de nuestra pareja. El desplazamiento suele generar situaciones que incluyen: dejar el trabajo que tenías en tu país, separarte de tus seres queridos y abandonar un entorno conocido para aterrizar en uno completamente nuevo, donde no tienes trabajo, no conoces a nadie y a veces se habla un idioma que está bastante alejado de tus capacidades lingüísticas. En algún momento de este proceso, es seguro que te preguntarás “bien… ¿y ahora qué?”

La tentación de quedarte en casa es grande: ¡hay tanto por hacer! Si además tienes niños…  no me lo quiero ni imaginar… Es muy probable que te sientas tan abrumada por la situación que tiendas a hacer algo que tradicionalmente han hecho muchas mujeres y que es asumir al 100% la responsabilidad sobre la casa y los hijos, al fin y al cabo ¿qué vas a hacer si no? Todavía no hablas el idioma, no conoces a nadie y te parece que hacer un curso para aprender el idioma, además de asumir esa responsabilidad sobre “los tuyos” ya es suficiente para empezar. Como mucho, si eres un poco emprendedora te plantearás empezar a realizar alguna actividad profesional por internet, desde casa y que no te comprometa demasiado. Hoy quiero llamar la atención sobre esta situación tan frecuente, y que “si te dejas llevar” se puede prolongar durante años… Si esta situación te hace feliz, genial, disfrútala y no sigas leyendo. Si como me temo, por experiencia propia y a través de mis clientes, esta situación genera infelicidad, ¡enhorabuena por seguir leyendo y pararte a considerar otras opciones!

El día tiene 24 horas y la semana 7 días; si compartes la responsabilidad sobre casa e hijos (que como ya he dicho en otras ocasiones, desde mi punto de vista es lo más natural y ecológico) y utilizas bien el tiempo, puedes realizar diferentes  actividades profesionales y privadas que te recarguen de energía, que den sentido a tu vida y te permitan desarrollarte en todos sus ámbitos; recuerda que las personas somos seres maravillosamente complejos y no podemos limitarnos a desarrollar una o dos facetas de nuestra existencia. Bueno, sí podemos, pero las consecuencias que tiene hacerlo, no nos suelen gustar…

Por eso hoy te invito a salir de casa, a realizar alguna actividad profesional, aunque todavía no esté a la altura de tus capacidades (por el idioma), que te formes y por encima de todo, que te relaciones (no solo de internet vive el hombre…), que te integres, que salgas al mundo a ofrecer lo mucho que tienes ahí para compartir y aportar, y a recibir lo mucho que hay disponible para ti. Me da en la nariz que, si lo haces, tus emociones van a cambiar… ¡mucho! No te olvides de escucharlas… tienen información muy valiosa para ti.

sal de casa


Pon límites

La semana pasada hablaba sobre uno de los motivos de consulta que con más frecuencia me encuentro entre los clientes que quieren hacer un proceso de coaching: el deseo de hacer tangible algún nuevo logro profesional. Esta semana voy a hablar del otro motivo que con más frecuencia me encuentro entre los aspectos a trabajar por parte de mis clientes: la autoestima. Es curioso comprobar que con frecuencia uno de los dos aspectos se trabaja indirectamente en el proceso junto con el otro, pues parece que existe una correlación entre ambos: una buena autoestima nos capacita para materializar logros profesionales y estos a su vez suelen ser fruto de una autoestima sana.

Como me gusta ir al grano en los post, hoy me voy a centrar en una herramienta muy sencilla que tiene que ver con la autoestima en general, y con la asertividad en particular. En el blog he escrito ya más veces sobre esta interesantísima habilidad que nos permite expresarnos de forma adecuada y respetuosa, sin inhibir nuestras opiniones o emociones y al mismo tiempo, sin recurrir a patrones agresivos de expresión verbal. Esta herramienta la propone Talane Miedaner en su libro “Coaching para el éxito” y desde mi punto de vista es muy buena para poner límites, algo que necesitamos hacer especialmente cuando por los motivos que sean sentimos que nuestra autoestima está un poco necesitada de atención y cuidados. Miedaner propone 4 sencillos pasos para frenar un comportamiento que consideremos inadecuado por parte de alguien. Por ejemplo, imagínate que alguien está levantando la voz:

– El primer paso sería INFORMAR: En nuestro ejemplo: ¿te das cuenta de que estás levantando la voz?

A veces con informar es suficiente… si no lo es:

– El segundo paso es PEDIR: Ej.: Por favor, deja de levantar la voz.

Si no es suficiente tampoco:

– El tercero es INSISTIR: Ej.: Insisto – ya sin favor… – deja de levantar la voz (de forma clara y neutra, sin emoción)

– El cuarto… consiste en IRSE: Ej.: Ok, no voy a continuar esta conversación mientras sigas levantando la voz. Me voy (y me voy…)

Miedaner comenta con mucho acierto que normalmente pasamos del punto “0”, de no decir nada, al 3º o al 4º, sin dar la oportunidad de rectificar a la otra persona.

Una vez más te invito a practicar… ya sabes que es la única forma de cambiar algo, solo leer… no sirve. Si quieres comentar algún otro ejemplo, por favor no dudes en hacerlo de forma privada en lolahernandez.coaching@gmail.com o de forma pública en el propio post. ¡Gracias por tus aportaciones!

stop


¿Qué tal te tratas?

Me lo encuentro con mucha frecuencia entre mis clientes, en los talleres y en mí misma: cuando se trata de gestionar nuestro tiempo, que ya sabemos que es lo mismo que gestionar nuestra vida (¡¡Nada más y nada menos!!), tenemos mucha disposición a la hora de atender las necesidades y demandas de los demás, de las personas de nuestro entorno, y sin embargo, cuando se trata de atender nuestras necesidades y demandas… ¡Ese ya es otro cantar!

Socialmente  hemos recibido una educación que nos ha enseñado que ocuparnos de las necesidades de los demás equivale a “ser buenos”, mientras que ocuparnos de nuestras necesidades es sinónimo de “ser malos”, egoístas, pendientes de nuestro ombligo, centrados en nosotros mismos… y toda una serie de lindezas que nos decimos y que acaban generando ese sentimiento de culpabilidad que nos resulta tan conocido.

¿Qué podemos esperar cuando nos tratamos tan mal? ¿Es posible que ese maltrato tenga que ver con las enfermedades que padecemos? ¿Y con el estrés? ¿Y los trastornos de la alimentación? ¿Y de sueño…? ¿Y los problemas en nuestras relaciones…? ¿Y…?

¿Recuerdas eso de que la caridad empieza por uno mismo? ¿Cómo se puede atender las necesidades de alguien más, desatendiendo las propias? Atender nuestras necesidades pasa por mantenernos en contacto con nuestra esencia, organizarnos con flexibilidad teniendo en cuenta cómo nos sentimos en cada momento, pararnos a respirar, alimentarnos bien, cuidar nuestro cuerpo, dejar espacios a nuestras emociones, estar en contacto con lo que es importante para nosotros, con nuestras ilusiones, con lo que nos ayuda a recargarnos de energía, la que necesitamos y perdemos en los momentos desafiantes de la vida, recordando que “no tenemos enchufe” ni botón “on-off”.

¿Qué quieres hacer hoy para tratarte mejor? ¿Has planificado tu día con cariño y de forma REALISTA, o por el contrario parece que estás siguiendo los dictados de tu peor enemigo? Piénsalo y recuerda… Si quieres conseguir resultados diferentes, necesitas HACER algo diferente… Y eso te llevará a sentirte de manera distinta…

GT