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Hay que cuidarse…

Hoy me ha pasado una cosa muy graciosa: resulta que he ido a buscar a mi abuela a la residencia y después de intentar localizarla por varios sitios (tengo una abuela muy inquieta) me han enviado al salón de la misa. Cuando han terminado, mientras esperaba a ver si encontraba a mi abuela, veía salir a todos los mayores con un tono grisáceo en la cara… y como soy un poco despistada, yo decía para mí: “hay que ver cómo se está cebando el cáncer de piel con las personas mayores… ¡qué suerte tiene mi abuela!”… poco después he descubierto que hoy es miércoles de ceniza… (jajajajajaja) y eso es lo que llevaban todos los abuelos marcado en la frente…

En fin… risas a parte, sí quería aprovechar este tema para reflexionar sobre la virulencia de los casos de cáncer que se están dando en nuestra sociedad con cada vez más frecuencia. Comentando ayer este tema con una persona que lo conoce muy bien, me hablaba de la necesidad de cuidar nuestra salud de forma preventiva, englobando en este término no solo la física, sino también la mental.

Pensando en ello, creo que esto puede tener que ver con lo que os comentaba antes sobre el victimismo. Sí es necesario aceptar aquellas cosas que suceden y que nosotros simples mortales no podemos cambiar, y al mismo tiempo, es fundamental estar muy en contacto con nuestro interior, con nuestras necesidades e ilusiones, para ponernos en marcha, para no aceptar situaciones que no tenemos por qué aceptar y luchar para conseguir una vida que nos haga lo más felices posible, pues así como la infelicidad puede degenerar en enfermedad, la felicidad muchas veces trae salud, física y mental.

¿A ti qué te parece? ¿Quieres compartirlo?

Por cierto, hablando de cuidarnos, tal vez te apetezca asistir al taller de equilibrio y autoestima que haremos en Madrid el próximo sábado 25… ¡será el último hasta junio! Así que si te animas a cuidarte… ¡¡allí nos vemos!! ¿Conoces a alguien a quien tal vez le vendría bien trabajar con herramientas de psicología y coaching para mejorar su autoestima y equilibrio personal? Puedes enviarle esta foto:

Folleto

 


Programas de formación individual

Llevaba tiempo pensando en una fórmula profesional que me permitiese seguir compartiendo herramientas de desarrollo personal, de esas que a mí me sirven cuando las utilizo… 😉 a unos precios más accesibles para el común de los mortales, permitiéndome al mismo tiempo vivir de mi profesión, que es la forma más sostenible que se me ocurre de seguir compartiendo desarrollo personal sin tener que dedicarme a otra cosa… 🙂

Pues bien, este mes tan inspirador en Madrid he dado con la cuadratura del círculo: “Programas de coachingformación individual

Con estos programas podrás formarte y empezar a entrenarte de forma individualizada en nuevas habilidades y técnicas relacionadas con alguno de los siguientes temas:

  • Inteligencia Emocional
  • Gestión del tiempo contra el estrés
  • Habilidades de comunicación (Asertividad)
  • Alta sensibilidad (PAS)
  • Autoestima
  • Coaching
  • Técnicas de búsqueda de empleo en España o Alemania
  • (Re)Orientación profesional
  • Integración cultural en España o Alemania

Al tratarse de un entrenamiento individualizado a caballo entre el coaching y la formación, tiene un precio más económico que las sesiones de coaching puro, con la flexibilidad de adaptar la extensión de los contenidos y la distribución de las horas a tus posibilidades. Recomiendo dedicar entre 3 y 5 horas a estos programas, pero se pueden hacer en menos tiempo. Podemos tener sesiones de 1, 2 ó hasta 3 horas en función de tu disponibilidad y estas pueden ser presenciales, por Skype, telefónicas o una combinación de estas.

Programa formación individual

¿Tienes uno o dos amig@s interesados en estos mismos temas? Disfrutad juntos de alguno de estos programas y accederéis a precios aún más interesantes 😉

El participar en estos programas, te permitirá disfrutar de precios más competitivos si después quieres reforzarlos con sesiones de coaching puro.

¿Te parece interesante? ¿Algún comentario? No dudes en solicitar más información en: lolahernandez.coaching@gmail.com

Si tienes algún/a amig@ necesitad@ de entrenar este tipo de habilidades… ¡comparte!

 

 


¿Estoy de los nervios? No, soy PAS

Las personas altamente sensibles (PAS) podemos desarrollar más fácilmente que los demás un buen número de cualidades: creatividad, intuición, genialidad, un agudo sentido del humor, complicidad, empatía, solidaridad, somos personas con valores, sabias, artistas, tenemos un aspecto juvenil, en ocasiones más inteligentes que la media, vemos más allá…

Los que somos poseedores de este rasgo de personalidad también podemos experimentar sensaciones molestas como sentirnos más activados que la media por situaciones que a los que no son PAS les alteran menos, al tener un sistema nervioso hiperreactivo, en ocasiones nos bloqueamos y necesitamos hacer una pausa para resetearnos (“igualic@s” que los ordenadores), percibimos con intensidad y queramos o no tooooooooooooooodo lo que sucede a nuestro alrededor: todo lo que nos dicen con palabras, lo que nos dicen sin palabras, el ambiente reinante, los ruidos, la luz, los olores, el frío o el calor… y también todo lo que ocurre en nuestro interior: palpitaciones, sudoración, diálogo interior, hambre, enfermedad… y claro, tanto percibir, tanto percibir… ¡cansa! Y luego un@ necesita nuevamente… hacer una pausa con más frecuencia que los no PAS.

Además, los PAS somos más vulnerables a los padecimientos psicosomáticos, a caer en adicciones y a trastornos como la ansiedad y la depresión…

El segundo y el tercer párrafo no te han gustado tanto si tú también eres PAS… ¿verdad?

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Bueno… ¡la vida misma! Todo tiene una parte positiva y otra no tanto. Lo más importante es que siempre podemos HACER algo al respecto. Nosotros no somos defectuosos, simplemente somos en cierto modo diferentes, lo cual está muy bien, porque todos lo somos de alguna forma y eso enriquece y mucho a las sociedades y sistemas que lo saben aprovechar. Los PAS tenemos simplemente un ritmo distinto y nuestro reto es encontrarlo y adaptar nuestra vida a ese ritmo porque cuando lo hacemos emerge la gran fortaleza que tenemos en nuestro interior, y si no lo hacemos, ya sabes lo que decía en los párrafos dos y tres…

Lo que acabo de contar es un pequeño resumen de lo que puedes encontrar en el altamente recomendable libro de Elaine Aron: El don de la sensibilidad. Si eres PAS, si hay alguien en tu círculo próximo que lo sea (representamos alrededor del 25% de la población), si eres terapeuta, directivo, educador, profesional sanitario o político… este es tu libro. Teniendo en cuenta que todos pasamos por etapas de especial sensibilidad en la vida, incluso un no PAS puede sacar buen provecho del mismo.

¡Ah! ¿Qué no sabes si eres PAS? Échale un vistazo a este Documental y a esta otra entrada del blog.

Ojalá que esta información llegue a muchos PAS que no saben que lo son – como yo misma hace poco más de un año… ¡y eso que soy psicóloga y coach! Te digo yo que en casa del herrero…-. Cuando  lo sepan y reordenen su vida, van a experimentar mucho bienestar. Con ese deseo lo comparto ¿me ayudas a difundirlo?


Perdón y rencor

“El rencor no es un buen compañero de viaje”, comentaba hace unas semanas Salvador, el director del Ministerio del Tiempo, ¡¡esa gran serie!! Y esa frase estimuló mi deseo de trabajar en ese tema, como siempre, personalmente y de paso, compartirlo contigo.

Otra persona que es un referente para mí en estas cuestiones es Eduardo Madina, que como tal vez sepas, además de un conocido político en España, fue víctima de ETA. Como consecuencia del atentado terrorista que sufrió, su madre entró en una profunda depresión que propició que tuviera un infarto por el que perdió la vida. Para Eduardo no debió ser fácil superar todo eso y sin embargo, cuando los periodistas le preguntaban el decía que no sentía rencor, que había perdonado a los terroristas para poder seguir adelante con su vida.

Y es que sí, yo también creo que el rencor nos mantiene atados a las malas experiencias que hemos vivido, a las malas sensaciones y no nos deja seguir adelante, pasar página.

Yo sin ir más lejos recientemente he experimentado un enfado largo, demasiado largo incluso, por una cuestión profesional. Ciertamente, cuando surgieron los problemas me sentí muy sorprendida, no daba crédito a lo que estaba pasando, no se correspondía en nada con lo que yo esperaba recibir por parte de una persona profesional. Y ahí empezó mi error: ¿dónde está escrito qué comportamientos son profesionales y cuáles no lo son? ¿En qué manual puedes leer que las personas tienen que ser tan simpáticas y agradables como tú?

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Utilizando la terminología PNL, volví, una vez más, a confundir el mapa con el territorio: las cosas son como son, no como yo las veo. Esta persona claramente tenía una visión completamente diferente de la mía, y no por ello dejaba de ser legítima, aunque sus formas de expresarlo pudieran ser mejorables… Pero… ¿quién no comete errores? ¿Acaso yo me expreso siempre adecuadamente? ¿A quién le corresponde juzgar los errores de los demás? Está claro que a mí no…

Por tanto, y siguiendo las buenas recomendaciones de mi amiga Manina, he empezado a limpiarme de todas esas malas sensaciones, he empezado a perdonar internamente lo ocurrido, tomando conciencia ahora con perspectiva, que realmente tampoco fue para tanto… Soy yo la que he magnificado una situación no deseable, sí, pero que como diría mi querida Paloma, no deja de ser una soberana memez.

Estoy segura de que esta limpieza interior será buena para mí y eso es lo más importante, me permitirá soltar lastre y dejar espacio en mi mochila para que entren cosas mejores. No sé qué pasara con la relación, es posible que no lleguemos a desarrollar una profunda amistad, ¿o quizá sí? En cualquier caso, habré aprendido algo de todo esto, seguiré adelante con mi vida y no me quedare ahí.

¿Tú cómo te llevas con el rencor y el perdón? ¿Algún conflicto pendiente de soltar? Pues ala ala… estoy segura de que tú también quieres para tí mejores compañeros de viaje.


Aceptación y acción

Hoy quiero escribir de nuevo sobre un concepto fundamental para nuestro bienestar personal: la aceptación.

Es un tema sobre el que he insistido bastante pero pienso seguir haciéndolo porque cada día me doy cuenta de lo fundamental que es. Estoy convencida de que poner verdaderamente en práctica la aceptación es una de las mejores llaves que tenemos a nuestra disposición para abrir la puerta de nuestra paz interior.

Vamos a entrar un poco en “harina”: ¿Qué hay detrás de este tipo de situaciones?: Este dolor de cabeza me está matando, mis hijos son unos trastos y no paran de hacer ruido… ¡no puedo soportarlo!, mi compañera del trabajo es una siesa, ¡no la aguanto!, mi novio no tiene memoria, ¡otra vez ha olvidado la fecha de nuestro aniversario!, estoy harta de este trabajo, otra vez una cola de clientes que llega hasta la puerta…

Detrás de estas situaciones puede haber varias cosas, cosas que podemos hacer para mejorar esas vivencias, y además yo veo un denominador común en todas ellas: la NO ACEPTACIÓN.

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¿Aceptar significa resignarse o tirar la toalla? No, aceptar significa analizar cuál es mi punto de partida con respecto a una situación. Ese punto de partida me puede permitir ver qué parte de la situación escapa a mi control, y por tanto no puedo hacer otra cosa más que ACEPTARLA y al mismo tiempo, me permite tomar conciencia de qué parte de la situación sí depende de mí y por tanto qué puedo hacer para cambiarla.

En las situaciones anteriores puedo empezar aceptando (y por tanto NO RECHAZANDO y NO haciendo conjeturas en mi cabeza sobre CÓMO TENDRÍAN QUE SER LAS COSAS) mi dolor de cabeza, que los niños normales hacen ruido, que mi compañera es poco expresiva, que la memoria no es el fuerte de mi chico y que mi trabajo es como es en el momento presente.

A continuación, puedo dar un paso más y pasar a la acción para cambiar en la medida de mis posibilidades esa situación: puedo tomar conciencia de que tal vez he bebido poca agua y beber más me podría ayudar con el dolor de cabeza, puedo darme cuenta de que tal vez estoy asumiendo demasiado sol@ la responsabilidad en el cuidado de mis hijos y pedir ayuda, puedo fijarme en otras cualidades de mi compañera o buscar relacionarme más con otros compañeros más afines, puedo valorar otras cualidades de mi pareja y regalarle una agenda :), puedo proponer mejoras en el trabajo para reducir las colas de clientes y a lo mejor plantearme otras opciones profesionales…

Como ves, la aceptación no tiene que estar necesariamente unida a la resignación, es mucho lo que podemos hacer por nosotros frente a una situación adversa, y una buena forma de empezar puede ser aceptarla primero y después, remangarnos a ver qué podemos cambiar. ¿Te parece? ¿Ves algún obstáculo para hacer esto? ¡Pues cuéntame a ver qué te puedo aportar! 🙂


Hoy escribo pensando en tí amiga

Hace tiempo que mis “planetas se alinean” en la dirección de apoyar el desarrollo de la mujer, la igualdad entre los géneros y la erradicación de la violencia contra las mujeres. En concreto, últimamente, he leído mucho sobre las cosas que hacemos las mujeres vs las que podríamos hacer para influir en este cambio, además de invitar a nuestros compañeros de viaje, los hombres, para que hagan lo que ellos pueden hacer.

Por eso hoy escribo pensando en ti amiga, apelando a tu responsabilidad para que podamos seguir defendiendo nuestros derechos y para que podamos evitar los efectos de la violencia contra las mujeres en nosotras, en las mujeres que nos rodean y tal vez en nuestras propias hijas. Y esto tiene mucho que ver (como casi todo lo que es importante en la vida) con educación, con la educación del día a día, con las cosas que decimos y las que nos callamos, con los paradigmas que subyacen a nuestros actos. Por ejemplo, qué idea está detrás de comportamientos como interrumpir constantemente cuando hablamos con una mujer y callarnos sumisamente cuando es con un hombre con el que estamos dialogando. Qué pasa por nuestra mente cuando elegimos los regalos de cumpleaños de nuestros hijos, y de nuestras hijas. Qué nos hace justificar que un compañero necesite cobrar más que una compañera que realiza el mismo trabajo. Qué nos hace reaccionar con una risa nerviosa y callarnos cuando un hombre nos falta al respeto delante de otras personas.

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Como siempre decimos, el primer paso es HACERNOS CONSCIENTES, para después dar el segundo, que es trabajar sobre estas ideas y paradigmas, para pasar a la ACCIÓN: ¿realmente no merezco yo lo mismo que cualquier hombre? ¿Cómo puedo trabajar mis habilidades para no quedarme callada la próxima vez que un hombre me falte al respeto? ¿De verdad quiero seguir interrumpiendo a las mujeres con las que me comunico?

Hace poco leía, que es mucho lo que podemos avanzar en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, simplemente formando a las niñas (y yo creo que tampoco nos podemos olvidar de las que no somos tan niñas, que además de por nosotras, tenemos un papel fundamental para servir de ejemplo a futuras generaciones) en habilidades que nos empoderen – hacernos conscientes de lo que PODEMOS, de lo que somos capaces – como el liderazgo o la gestión de conflictos (que es lo mismo que desarrollar nuestra asertividad).

Así que amiga, hoy te invito a hacerte consciente, reflexionar sobre ello y empezar a entrenarte en otras formas de pensar, y de actuar, porque es mucho lo que día a día, en tu vida, puedes influir sobre ti y sobre las personas que te rodean, para aportar tu valiosísimo granito de arena en este gran desafío que tenemos por delante. ¡Nos vemos por el camino!


Primero lo primero

 

¡No tengo ganas de hacer nada! Había planificado hacer muchas cosas hoy pero con este cansancio… buff, ¡no puedo con mi cuerpo! Solo de pensar en toooooooodo lo que tengo que hacer, me agoto.
Todos nos decimos frases como estas de vez en cuando, sentimos un cierto desánimo por la correlación inversa que vemos entre el volumen de responsabilidades y la energía disponible. Esta sensación se incrementa si somos del género femenino… Sí, ya hemos hablado más veces de las cargas y sobrecargas que solemos asumir por educación, valores sociales adquiridos y todas estas inercias que tanto cuesta cambiar en nuestra sociedad.

Presentación1¿Se podrá hacer algo al respecto? ¡¡Por supuestísimo que sí!! Lo primero que te invito a observar es por qué estás tan cansad@, cuánto tiempo llevas así y si ha ocurrido algo recientemente que lo justifique. La vorágine del día a día y la desconexión con nosotros mismos pueden propiciar que pasen cosas y no nos demos cuenta de cómo nos están afectando: un cambio de trabajo, de residencia, la primavera o algunas dificultades en casa, por poner algunos ejemplos, pueden estar demandando energía adicional que necesita ser repuesta.
Una vez que tenemos claro de dónde viene este cansancio, tanto si su origen es algo pasajero, como si se remonta a más tiempo del deseado, además de ponernos manos a la obra para hacer los cambios necesarios y trabajar en la dirección de poner en marcha soluciones, es seguro que vamos a necesitar recuperar esa energía. Para ello, a mí me ayuda pasear, irme con la bici y sentir el aire en la cara, reírme, coser, leer… Y a ti ¿qué cosas te dan energía? Qué te gusta hacer, qué te hace sentir bien. Qué tal si pones en práctica algunas de esas actividades a ver cómo te sientes después y qué te dicen tus emociones, recuerda que son la mejor guía que tenemos…


Exigidez y Realistez

Exigidez y Realistez eran dos amigas muy amigas que se querían mucho, pues se conocían desde hacía mucho mucho tiempo y habían compartido muchas experiencias vitales importantes, prestándose mucho apoyo la una a la otra.

Las dos eran encantadoras, trabajadoras, buenas personas, pero había una diferencia grande entre Exigidez y Realistez: su forma de planificar y los resultados que obtenían con ello.

Como eran muy amigas, hablando un día se hicieron un mismo propósito: plantar árboles para repoblar el planeta, pues veían que estaba muy necesitado de ayuda humana.

Exigidez se dijo,- ¡qué buena meta! Ahora tengo una buena causa a la que dedicar mi tiempo, la semana que viene voy a plantar un árbol cada día: el lunes uno, el martes otro, el miércoles otro… ¡qué ilusión! Voy a ser la mayor plantadora de árboles del planeta – Y se fue muy contenta a trabajar, le contó a todo el mundo lo que iba a hacer y la gente la miraba con admiración… ¡oh! Exigidez… ¡eres la caña d’España!

Realistez sin embargo, se dijo… – ¡qué bien! ¡Cómo me motiva hablar con mi querida amiga Exigidez! Hemos definido una meta realmente genial. Ahora voy a ver cómo la integro en mi día a día. Teniendo en cuenta  todas las cosas que hago cada semana: trabajar, me encanta bailar, ver a mis amigos, limpio, cocino… el día de la semana que tengo más despejado para plantar árboles es el sábado, así que voy a plantar un árbol cada sábado, ¡qué bien!

Después de un intenso fin de semana, llegó el lunes y Exigidez recordó su propósito de plantar un árbol cada día… ¡se sintió abrumada! Y pensó… – bueno… YO LO VOY A INTENTAR y ya si eso… planto alguno menos… – Llegó el martes, y se sintió un poquito más abrumada, el miércoles… su ánimo iba decayendo… – ¡no consigo nada de lo que me propongo! ¡Soy un desastre! ¡No puedo confiar en mi misma!… ¡Qué van a pensar de mi los demás! –.

Cuando llegó el domingo y comprobó que no había plantado ningún árbol… lejos de reducir su planificación, se dijo: la semana que viene voy a plantar 2 árboles cada día… así al menos planto uno… que si no me obligo UN POCO… ¡¡no voy a hacer nada!!

Pasaron 3 meses, Exigidez y Realistez se volvieron  a encontrar, se contaron sus experiencias y resultados: Exigidez había plantado 1 árbol… Realistez 12… y lo más importante era cómo se sentía cada una de ellas… Ese día Exigidez aprendió que “vale más un gramo de acción que una tonelada de intención” y lo tuvo en cuenta desde ese momento, cada vez que se planteó conseguir algo nuevo… y colorín colorado, este cuento lo sigues tú con lo planificado… ;D

Y tú… ¿a qué personaje te quieres parecer?

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2ª Edición: Atrévete a decirlo… ¡y dilo bien!

Reconozco que la primera edición, fue la primera ocasión en la que he visto como se llenaba un taller (¡glorioso momento!); aquella vez lo pasamos muy bien, nos reímos, practicamos con herramientas algunas situaciones cotidianas y salimos de allí con ideas claras para seguir poniendo en práctica.

En este taller vamos a volver a trabajar con las dificultades en la comunicación de pareja, en el trabajo, con la familia y los amigos. Profundizaremos un poco, nada más que lo necesario, en el concepto teórico de la asertividad, veremos qué cosas hacen las personas asertivas y cómo lo hacen, para que después nosotros, día a día, sigamos incorporando unas pocas buenas técnicas que nos ayudarán a expresarnos y gestionar conflictos de forma respetuosa, evitando inhibirnos, o por el contrario, utilizar estilos de comunicación agresivos, que no aportan nada cuando queremos establecer comunicaciones sanas y efectivas con las personas con las que nos relacionamos.

Si tú también quieres establecer buenas relaciones, y quieres empezar trabajando un poco en tus habilidades de comunicación, te espero el próximo viernes 13 en este taller en castellano, en Múnich. Aquí te copio el enlace con toda la info. No lo dejes para última hora, a ver si va a pasar como la vez anterior… ¡Que en dos días estaban todas las plazas reservadas! (¡¡Ojala que sí!! ; )))

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Nota: En este taller combinaremos una parte de exposición teórica de contenidos, con otra de dinámicas en grupo, individuales o en pareja, en las que podrás elegir entre trabajar casos personales, o si lo prefieres (por preservar mejor tu privacidad), casos hipotéticos.

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Sal de casa

Este post está especialmente dirigido a aquellas personas, en su mayoría mujeres, que hemos venido a vivir a otro país acompañando la actividad profesional de nuestra pareja. El desplazamiento suele generar situaciones que incluyen: dejar el trabajo que tenías en tu país, separarte de tus seres queridos y abandonar un entorno conocido para aterrizar en uno completamente nuevo, donde no tienes trabajo, no conoces a nadie y a veces se habla un idioma que está bastante alejado de tus capacidades lingüísticas. En algún momento de este proceso, es seguro que te preguntarás “bien… ¿y ahora qué?”

La tentación de quedarte en casa es grande: ¡hay tanto por hacer! Si además tienes niños…  no me lo quiero ni imaginar… Es muy probable que te sientas tan abrumada por la situación que tiendas a hacer algo que tradicionalmente han hecho muchas mujeres y que es asumir al 100% la responsabilidad sobre la casa y los hijos, al fin y al cabo ¿qué vas a hacer si no? Todavía no hablas el idioma, no conoces a nadie y te parece que hacer un curso para aprender el idioma, además de asumir esa responsabilidad sobre “los tuyos” ya es suficiente para empezar. Como mucho, si eres un poco emprendedora te plantearás empezar a realizar alguna actividad profesional por internet, desde casa y que no te comprometa demasiado. Hoy quiero llamar la atención sobre esta situación tan frecuente, y que “si te dejas llevar” se puede prolongar durante años… Si esta situación te hace feliz, genial, disfrútala y no sigas leyendo. Si como me temo, por experiencia propia y a través de mis clientes, esta situación genera infelicidad, ¡enhorabuena por seguir leyendo y pararte a considerar otras opciones!

El día tiene 24 horas y la semana 7 días; si compartes la responsabilidad sobre casa e hijos (que como ya he dicho en otras ocasiones, desde mi punto de vista es lo más natural y ecológico) y utilizas bien el tiempo, puedes realizar diferentes  actividades profesionales y privadas que te recarguen de energía, que den sentido a tu vida y te permitan desarrollarte en todos sus ámbitos; recuerda que las personas somos seres maravillosamente complejos y no podemos limitarnos a desarrollar una o dos facetas de nuestra existencia. Bueno, sí podemos, pero las consecuencias que tiene hacerlo, no nos suelen gustar…

Por eso hoy te invito a salir de casa, a realizar alguna actividad profesional, aunque todavía no esté a la altura de tus capacidades (por el idioma), que te formes y por encima de todo, que te relaciones (no solo de internet vive el hombre…), que te integres, que salgas al mundo a ofrecer lo mucho que tienes ahí para compartir y aportar, y a recibir lo mucho que hay disponible para ti. Me da en la nariz que, si lo haces, tus emociones van a cambiar… ¡mucho! No te olvides de escucharlas… tienen información muy valiosa para ti.

sal de casa