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ConéctaT

Buenafuente lo comentaba el otro día en su genial programa en el aire, cuando entrevistaba al no menos genial Juan Luis Arsuaga: a veces estamos tan ocupados, hacemos tantas cosas, que cuando nos quedan un par de horas las dedicamos a actividades como ir al gimnasio y sin embargo, descuidamos cosas tan importantes como dedicar tiempo a conectarnos con nosotros mismos y con los demás.

Personalmente, lo he experimentado varias veces a lo largo de mi vida, sin ir más lejos en los últimos meses. Durante este tiempo he priorizado los proyectos profesionales sobre los personales y he descuidado estos últimos, especialmente, los que tienen que ver con la relación con los demás, con los míos, con las amigas y personas queridas en general, y siempre que hago eso, me pasa factura. Afortunadamente, las emociones me vienen a avisar: “¡eh guapa! Que todo esto que estás haciendo está muy bien, pero… ¿no te estarás olvidando de lo más importante? ¿Para qué te estás esforzando tanto si pierdes la conexión con el mundo? ¿Hace cuánto que no te diviertes de verdad?”. Entonces me acuerdo de los momentos especiales que he pasado con amigas como Manina, de los vinitos con Sanne, las tapas con María o las cañas por Skype con Graciela, por citar a alguna de mis buenas y comprensivas compañeras de aventuras vitales varias.

Y me vuelvo a conectar, y lo mejor es que ellas siguen estando allí, encantadas de retomar planes y saber unas de las otras, y mis emociones me vuelven a dar feedback: “vale, ahora sí vamos bien otra vez, sigue así artista”.

¡A lo mejor a ti también te pasa lo mismo! ¿Cuánto tiempo hace que no le envías un wasap a…? Pero no un chiste impersonal… un mensaje cercano… seguro que le encantará leerT…


IndependízaT

Hoy me voy a repetir un poco otra vez, voy a escribir sobre algo que ya escribí hace unos años y lo hago por ser uno de los temas con los que recurrentemente me encuentro y porque estoy segura de que con lo que he aprendido en los últimos años, puedo aportar algunas novedades al respecto.

Hemos hablado más veces de que somos animales sociales, nos desarrollamos en buena medida a partir de las relaciones que tenemos y llegamos a identificarnos con la imagen que creemos proyectar en los demás. Incluso ahora se sabe que hasta nuestro cerebro es social y se ve constantemente afectado por las interacciones que mantenemos con otros “cerebros” tanto para lo bueno, como para lo menos bueno… ;D

Como ya hemos comentado, es muy recomendable cuidar por tanto de nuestra faceta relacional y al mismo tiempo, es importante que pongamos atención al tipo de relaciones que día a día construimos: ¿son relaciones que fomentan la autonomía, el respeto y el cariño sin apego? O por el contrario ¿estamos fomentando la dependencia, la falta de libertad y el sacrificio malentendido?

Presentación1Si detectamos que estamos construyendo relaciones que en parte se parecen al segundo tipo de las expuestas en el párrafo anterior, te invito a contestarte la siguiente pregunta: ¿en qué ámbito te vendría bien invertir en independencia? Yo esta semana he detectado unos cuantos:

– Independencia económica: es un clásico, es la “estrella” cuando hablamos de independencia y al mismo tiempo no podemos negar que en el mundo que vivimos – al menos de momento – es importante.

– Independencia emocional: ¿te contagias fácilmente de las emociones que experimentan las personas con las que te relacionas? ¿Confundes eso con la empatía? ¿Aporta algo que reacciones así?

– Independencia afectiva: ¿te brindas afecto? O ¿dependes del afecto que en el mejor de los casos te brinden los demás? ¿Del afecto de cuántas personas estamos hablando?

– Independencia con el idioma: Si vives en un país que no es el tuyo ¿qué tal te manejas con el idioma? Si todavía tienes un largo camino por recorrer… ¿estás haciendo algo para mejorarlo? ¿Cuánto tiempo quieres dejar que otros te sigan resolviendo papeleos y papeletas? ¿Cómo te sientes cuando lo hacen?

– Independencia con el manejo del tiempo: ¿quién decide a qué dedicas tu tiempo? ¿Te enfadas cuando otras personas no te dedican tanto tiempo como tú a ellos? ¿Dedicas tiempo a satisfacer tus necesidades? O ¿siempre lo haces para satisfacer las de los demás? ¿Tienes la sensación de que te pasas el día pendiente de todo el mundo menos de ti?

Te propongo que te contestes a estas preguntas, con honestidad y que chequees cómo te sientes cuando lo hagas… recuerda que tus emociones te hablan… ¿qué te dicen? Si está todo bien y te sientes satisfech@ ¡enhorabuena! – no olvides compartir con nosotros, humildes mortales, tus secretos  ;D -. Si no es así… tranquil@, nos pasa a todos, estamos aquí para aprender. Empieza poco a poco a hacer cosas diferentes, no pierdas el objetivo de trabajar en recuperar la independencia en las áreas que lo necesites, ponte en marcha, si necesitas ayuda búscala y ya verás cómo mejoran tus relaciones cuando te comuniques desde la independencia, la libertad y el desapego.


2ª Edición: Atrévete a decirlo… ¡y dilo bien!

Reconozco que la primera edición, fue la primera ocasión en la que he visto como se llenaba un taller (¡glorioso momento!); aquella vez lo pasamos muy bien, nos reímos, practicamos con herramientas algunas situaciones cotidianas y salimos de allí con ideas claras para seguir poniendo en práctica.

En este taller vamos a volver a trabajar con las dificultades en la comunicación de pareja, en el trabajo, con la familia y los amigos. Profundizaremos un poco, nada más que lo necesario, en el concepto teórico de la asertividad, veremos qué cosas hacen las personas asertivas y cómo lo hacen, para que después nosotros, día a día, sigamos incorporando unas pocas buenas técnicas que nos ayudarán a expresarnos y gestionar conflictos de forma respetuosa, evitando inhibirnos, o por el contrario, utilizar estilos de comunicación agresivos, que no aportan nada cuando queremos establecer comunicaciones sanas y efectivas con las personas con las que nos relacionamos.

Si tú también quieres establecer buenas relaciones, y quieres empezar trabajando un poco en tus habilidades de comunicación, te espero el próximo viernes 13 en este taller en castellano, en Múnich. Aquí te copio el enlace con toda la info. No lo dejes para última hora, a ver si va a pasar como la vez anterior… ¡Que en dos días estaban todas las plazas reservadas! (¡¡Ojala que sí!! ; )))

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Nota: En este taller combinaremos una parte de exposición teórica de contenidos, con otra de dinámicas en grupo, individuales o en pareja, en las que podrás elegir entre trabajar casos personales, o si lo prefieres (por preservar mejor tu privacidad), casos hipotéticos.

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Abre los ojos

A veces vamos por la vida con “orejeras”, con una cierta visión “en túnel”, es posible que estemos preocupados por algo, estemos viviendo tensiones de algún tipo, y nuestra respuesta es “reconcentrarnos” en nosotros mismos, no ver ni oír más allá de nuestro ángulo de visión y de nuestro diálogo interior.

La semana pasada comentaba que es importante que mantengamos la conexión con nosotros mismos, con nuestros deseos y necesidades, y esta semana, buscando equilibrar esa balanza, propongo hacer el ejercicio inverso: mirar alrededor nuestro, abrir todos nuestros sentidos al exterior, porque yo siento que de alguna forma, igual que estamos internamente conectados, lo estamos externamente. Es mucho lo que nuestro entorno nos puede ofrecer y, recordando una interesantísima charla sobre Sincronicidad que dio hace unos meses Irmela Neu aquí en Múnich, si prestamos atención, hay mucha información valiosa para nosotros, respuestas a nuestros interrogantes y oportunidades para compartir a nuestro alrededor.

Hoy por ejemplo, ha sido gracioso: he salido por la mañana a dar un paseo “con la fresca” para hacer un poco de ejercicio, uno de los gatos del barrio ha salido a saludar, nos hemos puesto “a hablar” en español, y su dueña, al escucharlo, también ha salido a saludar. “Casualmente” era una española encantadora, con la que después de presentarnos y empezar espontáneamente a mantener una agradable charla, me he dado cuenta de que había muchas conexiones e intereses en común ¡Y solo hemos hablado 5 minutos!

La sensación que me ha quedado ha sido muy positiva, el entorno tenía hoy algo muy agradable que ofrecer y me ha alegrado disfrutarlo.  Te lo cuento por si tú también necesitas abrir los ojos y prestar más atención a lo que te rodea, levanta tu vista, escucha los sonidos a tu alrededor, e interactúa con él, es mucho lo que podemos compartir.

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¡Sal de ahí!

 

Sí, el tema de hoy tiene por objetivo motivarte a salir de tu caparazón, de tu zona de confort, de la visión de tu ombligo y ampliar tu enfoque hacia otras personas con las que compartir y a las que darte.

Ocurre, que en ocasiones ponemos el foco de atención en nosotros mismos, en cómo estamos, en cómo nos sentimos, en lo que queremos, en lo que nos pasa, en lo que no nos pasa… Y sin darnos cuenta podemos entrar en una espiral cerrada, que gira alrededor de nuestra persona y que nos empobrece, hace que nuestro mundo sea cada vez más pequeño y puede llevarnos a estar tan centrados en nosotros mismos que generemos procesos personales poco adaptativos y nada gratificantes.

Es el momento de olvidarnos un poco de nosotros y salir al exterior, para lo que te propongo un sencillo ejercicio: haz una lista de personas que sean importantes para ti, no importa que haya pasado tiempo desde el último contacto que tuviste con ellas, lo importante es lo que sientas hacia ellas cuando las evocas.

Una vez que tengas la lista, empieza a pensar en cada una de ellas, concéntrate en cómo son, en qué cosas hacen, en sus preferencias, en lo que te gusta de ellas, en lo agradecid@ que  estás por… lo que sea que haya hecho cada una de esas personas por ti a lo largo de vuestra relación (completa la lista de puntos) y a continuación, haz una lista de 1 a 3 cosas que te gustaría hacer por cada una de esas personas. Por ejemplo, hoy he visto una postal que sé que le va a encantar a una persona a la que quiero muchísimo, y se la voy a enviar.

¿Cómo te sientes con solo pensarlo? Pues no te digo cómo te vas a sentir cuando lo hagas… ¡Que disfrutes!

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Comunicación y Relación

 

La semana pasada, hablando con mis compañeros de Crecer – Crecer, mientras preparábamos un taller que vamos a hacer en Madrid,  comentábamos la fuerte relación que existe entre nuestras habilidades de comunicación y la calidad de las relaciones que establecemos.

Decíamos que las personas somos comunicación, estamos permanentemente comunicando, no podemos no comunicar, incluso aunque no seamos conscientes, aunque verbalmente no emitamos ningún sonido, nuestro lenguaje no verbal sigue funcionando y “decimos” tanto con él…

Lo que quiero resaltar en este post es cómo influye nuestra comunicación en nuestras relaciones: con frecuencia, detrás de los problemas que tenemos con nuestro jefe, con nuestros compañeros, con nuestra pareja, con algún amigo o con algún miembro de la familia, se esconden dificultades en nuestro proceso de comunicación.

Como la mayoría de las habilidades, no aprendemos a comunicarnos didácticamente, no nos explican en el colegio qué tenemos que hacer y qué debemos evitar cuando queremos comunicarnos con eficacia, lo que suele ocurrir más bien es que aprendemos a comunicarnos por imitación, repetimos lo que vemos a nuestro alrededor, y si tenemos la fortuna de tener buenos modelos en nuestra infancia, y a lo largo de nuestro desarrollo, probablemente acabaremos siendo hábiles en nuestros procesos de comunicación, pero si no tenemos esa suerte, seguramente careceremos de algunas habilidades.

¿Esto tiene remedio? Pues claro que sí hombre. Podemos reaprender, como nos gusta decir a los Coaches, podemos desaprender patrones que no nos sirven y aprender de nuevo otros que sí, para lo cual, lo único que necesitamos es: primero, tomar conciencia de qué cosas podemos mejorar, después poner en práctica nuevas formas que sustituyan a las antiguas, y a continuación…  entrenarnos: es decir, practicar, practicar, y seguir practicando hasta que esas nuevas pautas hayan sido integradas y salgan automáticamente, cuando nos comunicamos.

Lo mejor de todo esto es cómo van a mejorar “mágicamente” nuestras relaciones con el jefe, la pareja, ese amigo, aquel familiar o compañero…. Cuando empecemos a poner en practica nuestras nuevas habilidades.

Una recomendación que quiero hacer es: cuando todavía no somos muy hábiles en nuestras nuevas destrezas, es bueno empezar a practicar primero con personas cercanas… de confianza. Por ejemplo: si quiero expresar un desacuerdo, no es una buena idea empezar por mi jefe… mejor voy a practicar un poquito primero con un amigo de confianza… o con una hermana…

¿Te parece complicado? ¿Qué tal empezar por algo? Te recomiendo que esta semana practiques la escucha… Simplemente escucha, presta atención a lo que te dicen, pero de verdad, “con todo tu cuerpo”, no pienses en lo que vas a responder… Solo escucha… Y si quieres, cuéntanos qué tal… Ya te anticipo que los escuchados van a estar encantados… Porque todo el mundo quiere hablar pero… ¡Es tan poco habitual que alguien quiera escuchar!


¡No le aguanto!

Acogiéndose a mi oferta de atender peticiones “de los oyentes…”, mi amigo Angelillo me pedía la semana pasada que escribiese sobre las relaciones, concretamente sobre las interacciones, no siempre deseadas, que tenemos con compañeros en el trabajo o familiares, con los que surgen conflictos que en ocasiones nos general problemas.

La gestión de conflictos es un tema que da para mucho pero voy a tratar de centrarme en algunos aspectos concretos que aprendí de Paco Yuste (mi Tutor en Coaching), de Ana Sposito (mi Coach) y leyendo a Norberto Levy (una referencia en Inteligencia Emocional) y algunas otras que también he tenido ocasión de poner en práctica en mi día a día:

– El peor conflicto es el que no se gestiona… huir del conflicto supone empezar a alimentar una bola con la certeza de que en algún momento, probablemente el más inoportuno… nos va a explotar en las narices.

– Con mucha frecuencia, utilizando la metáfora del palito que utilizamos para remover las brasas en la barbacoa, tendemos a “coger las relaciones” por el lado del palito que quema, cuando en realidad, también tenemos la posibilidad, de cogerlas por el lado del palito que no quema, eso supone tener un poquito de generosidad para tratar de entender al otro, y una buena forma de conseguir esto, suele ser practicando algo muy poco habitual: escuchar.

– Por otra parte, solemos juzgar los comportamientos de los demás directamente (los nuestros también) y si a eso le unimos nuestras tendencias de imponer nuestro criterio, adivinar las intenciones de los demás y tomarnos las cosas de forma personal… actuamos conforme a la muy extendida creencia de que “el mundo es una jungla en la que impera la ley del más fuerte, es un lugar en el que hay que competir: hay ganadores y perdedores; eso significa que para que tú ganes yo tengo que perder…”. Qué tal empezar a generar una creencia alternativa que esté basada en la cooperación, en la que yo te escucho y te expongo mi punto de vista para que ambos busquemos la solución al conflicto, si no la mejor, al menos, la que menos daño haga.

– Otra cosa que ayuda bastante es la idea de separar los comportamientos de las personas, y centrarnos en estos cuando hablemos del conflicto, eliminando los mensajes “tú – acusadores y los absolutistas: tú eres un tal… o un cual, tú siempre eres…”. De esta forma, diríamos “cuando tú haces… yo me siento….”.

– Para terminar, ayuda observar para tratar de averiguar qué necesidad está detrás del comportamiento que me está enfadando de alguien; y ya “para nota” es ser capaces de responder a esa necesidad ofreciendo una alternativa. Por ej. si la necesidad que se esconde detrás es la necesidad de pertenencia, el sentirse miembro del equipo, puedo probar a transmitirte que eres un miembro valioso del equipo, y que no necesitas tener un comportamiento disfuncional para comprobarlo.

En el fondo somos todos tan parecidos… pero tanto tanto tanto… que si no nos empeñamos en pelearnos, tenemos muchas posibilidades de entendernos.

Termino disculpándome, porque hoy me he enrollado un poco más de la cuenta. Espero, como siempre, que encontréis aplicaciones prácticas en este texto, y si no es así, por favor, no dudéis en preguntar.