Archivo de la etiqueta: Alemán

Agudiza tus sentidos

¡Hola! Hoy quiero compartir una experiencia muy gratificante que tuve ayer: después de 3 años en Alemania, me di cuenta de que he desarrollado unas habilidades de comprensión de idiomas, de las que no había sido consciente hasta ahora.

En general, en los últimos años, ha mejorado mucho mi comprensión oral de idiomas que ahora prácticamente no utilizo, como son el inglés y el francés. Lo divertido es que ayer fui capaz de entender el latín que se hablaba en una serie española – y os aseguro que mis conocimientos de esta lengua son bastante escasos – .

Ayer tuve la primera reunión íntegra en alemán desde que estoy aquí, pues hasta ahora, en mayor o menor medida me apoyaba en los conocimientos del castellano que tenían mis interlocutores – esto es muy típico hispano -; sin embargo, ayer estuvimos 50 min hablando en alemán. No entendí cada palabra, pero sí pude seguir toda la conversación, entender bastante bien el sentido general de todo lo que se estaba hablando y en definitiva, hacer mi trabajo. Comprobé que si uno se relaja lo suficiente – deja de decirse todo el rato eso de “no me voy a enterar…” – y pone toda su atención y apertura a la conversación, empieza a fluir con naturalidad toda la información que se le ofrece. La segunda parte es participar en esa conversación; aceptando que por el momento el idioma que va a salir de tu interior no va a ser perfecto y que el objetivo es simplemente mantener esa comunicación, entender y hacerte entender, serás capaz de pararte a pensar lo que quieres decir y con calma, expresarte con las palabras que encuentres para ello.

Mi interlocutora era la responsable de los Erasmus de la Facultad de Medicina, en la LM Universität. Le estuve haciendo una entrevista para completar la investigación que quiero incluir en el libro, conociendo la opinión de alemanes que se relacionen habitualmente con hispanohablantes, y una de las claves que me daba para impulsar su integración en Alemania, era precisamente la de animar a los estudiantes a participar en las actividades sociales y culturales que la universidad organiza para ellos. Actividades a las que los hispanos no suelen asistir por falta de confianza con el resto de asistentes – “es que allí no conozco a nadie…” ¡pues por eso tienes que ir! – y por lo autoexigentes que son con su propio nivel de alemán, su reticencia a hablarlo cuando todavía no son capaces de expresarse correctamente. Y aquí tengo que recordar otra vez… ¿cómo aprendemos a hablar bien un idioma? Hablándolo mal al principio… pero lo segundo, es requisito imprescindible para lo primero… Así que, por favor, estudiantes, trabajadores, desplazados todos, perdamos la vergüenza esa que no nos sirve para nada y lancémonos a interactuar con los alemanes, los chinos, o cualesquiera habitantes que nos rodeen en nuestra nueva ubicación.

Te invito por tanto a hacer un ejercicio de confianza, aunque ahora no lo veas, tus sentidos se están agudizando por el mero hecho de vivir en otro país… estás desarrollando habilidades, que de otra forma no tendrías, así que sigue con los oídos bien abiertos, abre tu mente y dentro de poco, te darás cuenta de lo mucho que eres capaz de captar e interactuar con ese ambiente que ahora, todavía, te resulta tan extraño.

Aquí te dejo otros enlaces sobre el tema:

Guten Morgen und/y buenas noches

Risas y Alemán

Aprender alemán… ¡es posible!


Aprender Alemán… ¡es posible!

Hoy escribo en respuesta a una petición que he recibido de Tricia, una buena compañera de experiencias varias aquí en Múnich. Tricia me pedía que escribiese sobre las dificultades de aprender un idioma que no te gusta.

Voy a tratar de recoger algunos testimonios sobre el tema, que a mi me han servido durante este tiempo y algunas experiencias propias al respecto: aunque estoy bastante satisfecha con la progresión que estoy teniendo en el conocimiento del idioma, hace unos meses experimenté una pequeña crisis, y con frecuencia cuando me preguntaban por mis avances con el idioma, me encontré a mi misma contestando lo siguiente: “hablo mal, pero hablo, LO QUE MÁS ME CUESTA es entender, para mi, entender es DIFICILÍSIMO”.

Después de repetir y repetirME varias veces esta visión sobre el alemán, finalmente tomé conciencia de las palabras que estaba utilizando y como conozco el poder que tienen para crear la realidad, cambié el argumento y empecé a decir: “hablo todo lo que puedo y EMPIEZO A ENTEDERLO cuando me hablan….”. Pues bien, qué “causalidad”, que desde entonces, EMPIEZO A ENTENDERLO, por supuesto no todo, pero CADA VEZ ENTIENDO MÁS.

Me he dado cuenta de la importancia que mi actitud tiene frente al idioma y frente a la persona que me habla en cada momento, a la hora de entenderlo o no. Cuando alguien se acerca por la calle a pedirme algo, no le entiendo… cuando estoy enfadada… tampoco, cuando se está hablando de un tema que no me interesa, tampoco… En definitiva, cuando no quiero, no entiendo, pero cuando tengo interés en una persona o en una situación, o cuando quiero aprovechar la oportunidad para seguir desarrollando mi alemán, “magicamente” entiendo, hasta lo que “no entiendo”… en esos casos puedo imaginar con sorprendente acierto lo que me están diciendo.

Una buena amiga, Sol, muy experimentada ya con el alemán… me dió un buen consejo por aquellos días, me dijo: acógelo, abrázalo, ábrete al alemán, quiérelo… – y sí Solaichen… una vez más, tenías razón.

Otra clave que nos ha ayudado a muchos es perder la veguenza, quitarnos los complejos, pedir que nos lo repitan y que nos lo vuelvan a repetir, y lanzarnos a hablar de todo y con todos; ellos se divierten, te preguntan sobre España, las vacaciones, curiosean un poco sobre tu vida, y tú haces publicidad del Turismo en España y aprendes alemán… ¡todos ganamos!

Si te estás encontrando con dificultades en el idioma, si crees que ya lo has probado todo… anímate a probar el Coaching, probablemente, te sorprenderás.