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Wie bitte?

¡Hola!

Hoy quiero escribir sobre un tema que me encuentro con mucha frecuencia en las sesiones y que no sé si las organizaciones, que están contratando hispanohablantes para sus empresas en Alemania, están teniendo suficientemente en cuenta. Muchas veces, tengo ante mí a todo un profesional de la medicina o de la ingeniería, por poner un ejemplo, con unas competencias técnicas espectaculares, un CV impresionante… y que sin embargo está, “acongojado” en el trabajo, por percibir unas reacciones en su entorno un tanto hoscas y secas hacia él. Esta sensación, con más frecuencia de la que sería esperable, lleva a estos profesionales a plantearse, no sólo abandonar su organización, sino incluso irse de Alemania y volver a su país o irse a otro.

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Siempre podemos decidir volver a nuestro país, por supuesto, pero personalmente creo que es mejor tomar decisiones de este tipo más motivados por la búsqueda que por la evitación. En cualquier caso, dejando esta opción disponible como plan B, yo creo que hay un plan A que, ya que estamos aquí y hemos hecho un esfuerzo tan grande para llegar al punto en el que nos encontramos…, conviene explorar y poner en práctica. Hay muchas cosas que podemos hacer para superar esa sensación de “acongoje”:

  • En primer lugar, podemos practicar un comportamiento más empático con nuestro entorno. Los alemanes que nos rodean, pueden creer que ya llevamos suficiente tiempo en el país como para dominar su idioma – no nos olvidemos que esto también pasa en nuestros países con respecto al castellano… Creo que fue Hemingway el que dijo eso de que “una sola vida no es suficiente para aprender alemán si no es tu idioma materno”. Yo, que no soy un ejemplo de nada, llevo 10 años aquí y todavía tengo muchísimo que aprender… Por tanto, con asertividad y sin victimismo, podemos recordar de vez en cuando a nuestro entorno, que hemos aprendido mucho y seguimos haciéndolo, pero que el alemán no es nuestro idioma materno.
  • Además, es importante que nos formemos e informemos un poco sobre las diferencias culturales entre países hispanos y Alemania. Conocer las características de su comportamiento individualista vs el nuestro gregario, nos ayudará a ajustar un poco nuestras expectativas.
  • Cuando sea necesario, utilizar herramientas de comunicación asertiva para poner límites, como por ejemplo esta que nos propone Talane Miedaner en su libro Coaching para el Éxito.
  • Pedir, con asertividad también, todas las aclaraciones que necesitemos. Muchos tenemos la Creencia Limitante de que preguntar es de personas poco inteligentes, cuando en realidad, es todo lo contrario – te lo digo yo que me dedico profesionalmente a preguntar. Comparto a continuación algunas frases que nos pueden ayudar:
    • Ich habe nur einen Teil verstanden.
    • Noch einmal bitte.
    • Bitte, sprechen Sie langsamer.
    • Was haben Sie gesagt?
    • Sagten Sie am 13. Oder am 30.?
    • Das habe ich nicht verstanden.
    • Können Sie mir dass noch mal genau erklären?
    • Können Sie das aufschreiben?
  • Y por supuesto, seguir aprendiendo alemán… immer wieder…. Es una carrera de fondo que nos va a traer cada vez más satisfacciones si elegimos una buena actitud.

En mi blog encuentras infinidad de recursos sin coste para profundizar en estos temas, pero si tú también necesitas que te eche un cable… no dudes en contactar conmigo, tengo un montón de experiencia al respecto.

Por cierto, en septiembre haremos el taller de Asertividad, una buenísima forma de desarrollar nuestras habilidades de comunicación… 😉


Algunas diferencias culturales

 

¡Hola! Preparando información el otro día para el programa Funk Radio abril 14, repasé algunas ideas que compartían los entrevistados para el libro que estoy terminando, y añadiendo algunas reflexiones de mi propia cosecha, salieron conceptos que hoy quiero compartir con vosotros todos, y especialmente, con los que, como yo, vivís en “las alemanias”.

En primer lugar es interesante constatar la diferente utilización que hacemos del lenguaje: los hispanos solemos utilizar la palabra para socializar, para transmitir pertenencia, afecto, nerviosismo… y todo tipo de emociones en general. Hablamos casi constantemente aunque no digamos nada, tenemos una necesidad permanente de verbalizar. En un post anterior, escribí sobre el libro El Cerebro del Niño; en este libro vemos que esta aparente “verborrea” tiene un sentido: nos permite integrar los dos hemisferios cerebrales al poner en palabras (hemisferio izquierdo) las emociones que estamos sintiendo (hemisferio derecho) y eso nos beneficia y nos hace crecer en nuestro proceso evolutivo.

En Alemania sin embargo – generalizando claro como siempre que hablamos de estas cosas – no nos vamos a encontrar con esta utilización del lenguaje: si un alemán tiene algo que decir, lo expresa, y si no tiene nada que decir, se calla. Para un alemán un silencio no es un “silencio incómodo” como para nosotros, simplemente es un silencio.

Presentación1Por otra parte, cuando un alemán dice sí, es sí, de verdad. Si tú le preguntas “¿te gusta este vino?” y su respuesta es “sí”, puedes estar absolutamente segur@ de que le gusta. Esto no sucede entre hispanos, que tan preocupados como estamos siempre por agradar – influidos por nuestro anhelo de pertenencia al grupo vs la independencia alemana – con mucha frecuencia vamos a contestar lo que creemos que el otro espera que contestemos. Por tanto, en Alemania, cuidado con lo que preguntas… ;D Es posible que no te guste la respuesta; también es posible que te lo tomes como algo personal… (“¿será borde el alemanote este? Estoy aquí desviviéndome para agradarle con la cena y mira lo que me contesta…”). Cuando pase un poco más de tiempo, te habrás acostumbrado a esta sinceridad, a este estilo más asertivo y concreto de utilizar el lenguaje y empezarás a apreciarlo, ¡tiene su encanto! Ahora date un poco de tiempo… esto viene con la práctica.

Otra ventaja que tiene esto de interculturalizarse y convertirse en “ciudadano del mundo” es que uno aprende a pedir las cosas con claridad y a decir lo que piensa con honestidad, pues con el tiempo, vas constatando que nadie va a venir a adivinar lo que quieres, qué es lo que necesitas en este momento o cuál es tu verdadera opinión sobre algo; si no expresas otra cosa, se entiende que para ti está todo bien así.

Tampoco existe la doble intención del lenguaje que hacemos los hispanos. En Alemania el mensaje es más claro y directo, no se utilizan tan frecuentemente “tonos paraverbales” sutilmente irónicos o ligeramente acariciadores… esa “flema” te la encuentras frecuentemente en países como Inglaterra, Francia o España, pero aquí no, el tono es más monocorde. Ellos son fácilmente capaces de transmitir con un tono muy parecido mensajes como “pásame la mantequilla” y “¿vas a dejar ya de dar patadas a ese niño?”. Aquí el lenguaje no verbal es más escaso, son menos expresivos aunque sí es verdad que hay un tono sutil que acompaña algunas verbalizaciones, que es tan sutil, que los que venimos de fuera normalmente no lo pillamos, esto corresponde a una etapa superior de “alemanización”.

Pues con estas reflexiones os dejo. ¿Tenéis alguna idea que sumar a estas? ¡No dejéis de compartir para uso y disfrute de otros como vosotros!