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En agosto… ¡para!

El otro día leía un artículo que hablaba sobre cómo sobrevivir a las vacaciones en familia. Por lo curioso del tema, lo leí con interés y me llamó la atención una recomendación que se hacía: igual que durante el curso estamos en casi permanente actividad, organizándonos para sacar el mayor provecho de nuestro tiempo, en vacaciones, se impone la necesidad de aprender a relajarnos.

Creo que es bueno que durante todo el curso, a diario, aprendamos a relajarnos también, nos reservemos un pequeño espacio para ello, y si todavía no lo estamos haciendo, las vacaciones nos ofrecen un marco estupendo para empezar a practicar. Una vez que empezamos a generar un hábito, es más fácil trasladarlo a nuestro día a día, tal vez con modificaciones, nuestro sabio cuerpo empezará a pedírnoslo.

Así que estos días, recordémonoslo cada vez que nuestro hábito de “actividad – sin – parar” nos incite a hacer algo productivo: ¡para, respira y disfruta! Ahora la prioridad es descansar. Elige a continuación la forma de descanso que más te apetezca en ese momento. Algunos descansamos mucho con el ejercicio físico, no hace falta que nos quedemos atados a la hamaca… pero sí, que reservemos un espacio para hacer nada.

Felices vacaciones y felices nuevos hábitos!!stop


Separados o Revueltos

 

Algunos de mis clientes expatriados, me comentan que al vivir fuera de su país se da una situación paradójica: la familia y los amigos de allí están lejos y les echan de menos, pero cuando llega el momento de verles, lo viven con tal intensidad que acaban estresados.

Es cierto que cuando tienes a los tuyos lejos, te ves con poca frecuencia, pero cuando lo haces, bien porque vengan ellos a verte, bien porque vayas tú, las circunstancias suelen propiciar que se dé una convivencia muy cercana e intensiva, que remueva los cimientos de la “tranquilidad” a la que estamos acostumbrados tanto ellos como nosotros, y aumente la probabilidad de conflictos y discusiones que están lejos de nuestro deseo, cuando pasamos tanto tiempo separados y queremos recuperar el tiempo perdido.

Durante unos días volvemos “al nido” y ese regreso, puede hacer que reaparezcan roles del pasado en los que nuestros padres nos decían lo que teníamos que hacer y nosotros lo hacíamos o no… entrando en discusiones poco resolutivas.

Además, durante el tiempo que ha transcurrido desde “la última vez que nos vimos”, nos han pasado muchas cosas que ellos no saben pero notan cuando nos reencontramos, y viceversa: a ellos también les han pasado cosas y hay un hueco que llenar.

¿Qué puedes hacer para mantener una convivencia más fluida? Aquí comparto algunas opciones:

–          Prepara el viaje, y no me refiero a la maleta, los billetes… ¿Hay algo importante que quieras contar? ¿Algún tema espinoso que te gustaría abordar o simplemente evitar? ¿Qué te gustaría compartir? ¿Qué tipo de experiencias quieres vivir esos días con los tuyos?

–          Ten presente lo que te une a esas personas y díselo, es una buena ocasión para compartir sentimientos y decir que sí… que les echas mucho de menos y que tienes muchas ganas de que vengan a verte cuando puedan.

–          Aprende a expresar los desacuerdos de forma asertiva, si algo no te gusta, dilo de forma adecuada, respetuosa, en el momento oportuno, pero no lo reprimas… Ya sabes lo que pasa cuando acumulamos frustraciones…

–          No te olvides de compartir también lo que te gusta de ellos, refuérzalo, agradécelo, lo hacen para ti…

–          … Y no dejes de dar todos los abrazos, besos y achuchones que habitualmente no puedes dar, es una maravillosa forma de compartir más allá de las palabras

Espero que estas ideas te sirvan si estos días de Semana Santa los compartes en tu tierra, si te atascas con alguna dime… Ya sabes, en lolahernandez.coaching@gmail.com responderé encantada a tu mail.

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¿Sabes parar?

Es tiempo de vacaciones, tiempo de descansar, de hacer balance, de disfrutar de otras cosas diferentes a las del día a día, de encontrarnos con otras personas, y en definitiva, también de parar. Pero ¿sabemos parar?

Vivimos en constante actividad, la socidad actual nos bombardea con estímulos, información e infinitas alternativas para cualquier cosa que nos planteemos hacer. Además, las nuevas tecnologías, favorecen que estemos permanentemente conectados al móvil, al fijo, a la black berry, al Ipod, a la Ipad, al portátil, al corre electrónico (el del trabajo, el de casa, ¿algún otro más quizá?), pero no acaba ahí la cosa, ahora tenemos también el Facebook, el Twitter, el Twenty, los blogs, el Linkedin, el Xing, la intranet… y las redes sociales no paran de proliferar, cada día sale una nueva. Además, a Dios gracias, siguen existiendo los periódicos, la radio, e incluso la televisión. Por otra parte, afortunadamente también, tenemos amigos, familia, clientes, conocidos, etc. por no hablar de hobbys, muchos hobbys… ¡Ah! Y asociaciones… ¡uff! Los seres humanos pertenecemos a más asociaciones que nunca… Se me estaba olvidando, que además, algunos tenemos el privilegio de trabajar…

Perdón por el estrés del párrafo anterior… pero total, que con tantas alternativas para estar más que nunca “conectados”, es muy fácil volverse tarumba y perderse en este mar de opciones y estimulaciones múltiples.

La buena noticia es que PARAR ES POSIBLE, desconectarse también, solo hay que hacerlo, como siempre poco a poco. Yo te invito a parar todos los días un poquito, al principio unos minutitos, los suficientes para tomar contacto con tus necesidades fisiológicas (que ya es un primer paso importante) y progresivamente un poquito más. Escucha a tu cuerpo, cuando necesite descanso, dáselo, cuando necesite dormir, duerme… Y cuando recorriendo este camino, seas capaz de pasarte un día entero haciendo el zángano sin sentirte culpable, estarás, no sé si “curado”, pero habrás dado un gran paso en la senda de vivir conforme a tu naturaleza humana, sí, a veces olvidamos que no tenemos enchufe…

Recuérdalo estas vacaciones… aprovecha para hacer otras cosas, no hace falta que estés todo el día haciendo el vago ¿o sí? ¿Es lo que necesitas? Escucha a tu cuerpo, y si te sientes bien, ¡hazlo!