Separados o Revueltos

 

Algunos de mis clientes expatriados, me comentan que al vivir fuera de su país se da una situación paradójica: la familia y los amigos de allí están lejos y les echan de menos, pero cuando llega el momento de verles, lo viven con tal intensidad que acaban estresados.

Es cierto que cuando tienes a los tuyos lejos, te ves con poca frecuencia, pero cuando lo haces, bien porque vengan ellos a verte, bien porque vayas tú, las circunstancias suelen propiciar que se dé una convivencia muy cercana e intensiva, que remueva los cimientos de la “tranquilidad” a la que estamos acostumbrados tanto ellos como nosotros, y aumente la probabilidad de conflictos y discusiones que están lejos de nuestro deseo, cuando pasamos tanto tiempo separados y queremos recuperar el tiempo perdido.

Durante unos días volvemos “al nido” y ese regreso, puede hacer que reaparezcan roles del pasado en los que nuestros padres nos decían lo que teníamos que hacer y nosotros lo hacíamos o no… entrando en discusiones poco resolutivas.

Además, durante el tiempo que ha transcurrido desde “la última vez que nos vimos”, nos han pasado muchas cosas que ellos no saben pero notan cuando nos reencontramos, y viceversa: a ellos también les han pasado cosas y hay un hueco que llenar.

¿Qué puedes hacer para mantener una convivencia más fluida? Aquí comparto algunas opciones:

–          Prepara el viaje, y no me refiero a la maleta, los billetes… ¿Hay algo importante que quieras contar? ¿Algún tema espinoso que te gustaría abordar o simplemente evitar? ¿Qué te gustaría compartir? ¿Qué tipo de experiencias quieres vivir esos días con los tuyos?

–          Ten presente lo que te une a esas personas y díselo, es una buena ocasión para compartir sentimientos y decir que sí… que les echas mucho de menos y que tienes muchas ganas de que vengan a verte cuando puedan.

–          Aprende a expresar los desacuerdos de forma asertiva, si algo no te gusta, dilo de forma adecuada, respetuosa, en el momento oportuno, pero no lo reprimas… Ya sabes lo que pasa cuando acumulamos frustraciones…

–          No te olvides de compartir también lo que te gusta de ellos, refuérzalo, agradécelo, lo hacen para ti…

–          … Y no dejes de dar todos los abrazos, besos y achuchones que habitualmente no puedes dar, es una maravillosa forma de compartir más allá de las palabras

Espero que estas ideas te sirvan si estos días de Semana Santa los compartes en tu tierra, si te atascas con alguna dime… Ya sabes, en lolahernandez.coaching@gmail.com responderé encantada a tu mail.

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