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Inteligencia Emocional y Flamenco

 

Hoy tengo la ilusión de compartir contigo un nuevo taller; este va a ser un poco especial por dos razones, en primer lugar, porque me voy a estrenar en solitario, y en segundo lugar porque va a ser una combinación entre la Inteligencia Emocional y el Flamenco…
Y tú te preguntarás… ¿y qué tiene que ver una cosa con la otra? Y es una muy buena pregunta: el Flamenco es un arte, es música, es baile, es pasión y es… emoción, y esa es la parte con la que voy a establecer la conexión. En un Taller sobre Inteligencia Emocional trabajamos con la identificación de las emociones, la información que nos dan, y formas de expresar y canalizar esas mismas emociones.
El Flamenco, puede ser un maravilloso vehículo para canalizar emociones, pero es que además, puede ser una buena herramienta para generarlas. Recientemente hacía una reflexión con Paco Yuste en esta línea, tras unas cuantas preguntas y los rodeos que yo necesité para tomar conciencia, finalmente le dije que yo bailaba por cómo me sentía cuando bailaba. Y ese “cómo me siento cuando…” favorece la expresión de unos determinados comportamientos, que en otros momentos no salen tan fácilmente.  Lo más interesante es además poder evocar esos estados de ánimo con posterioridad, tal y como yo hago con mi “Lado Flamenco” cuando necesito aparcar mi timidez y mostrarme con “chulería”.
Llevo muchos años bailando Flamenco, hasta el año pasado como alumna y desde que llegué a Múnich, como profesora, pues aquí se me presentó la posibilidad de dar clases como voluntaria en el Grupo Andaluz, acepté y hoy estoy encantada por lo que aprendemos y, especialmente, por lo que sentimos.
A lo mejor nunca has bailado flamenco, pero juegas al fútbol, haces punto de cruz o bailas salsa; para hacer este taller, no hace falta saber bailar flamenco, lo único que necesitas es tener ganas de desarrollar tu Inteligencia Emocional. En este taller trabajaremos conceptos teóricos, experimentaremos cómo nos sentimos bailando y veremos formas de conectar esas emociones con los retos del día a día.
Si te animas a participar en esta experiencia, te espero el próximo 18 de febrero en Múnich. Aquí tienes toda la información. IE y Flamenco

 


Alimento para el corazón

Esta semana leía una entrevista a Buenafuente con motivo del año de descanso que se va a tomar en su programa de humor; Andreu, a quien admiro y quien desde hace ya muchos años es toda una fuente de inspiración y un referente para mi, comentaba que en estos años se ha enamorado de su público, y que ellos han sido la razón de su trabajo, que todo lo hace PARA ellos.

Las personas que trabajamos en Desarrollo Personal, sabemos que cuando tienes un PARA QUÉ en tu vida = UN PROPÓSITO, no hay nada que te pare, todo cobra una nueva dimensión, un sentido… En Escuela de Inteligencia, nos enseñaban que cuando el PARA QUÉ está claro, el CÓMO lo hago y el QUÉ hago… salen automáticamente, vienen rodados.

¿Has pensado en tu PARA QUÉ? ¿Para qué te levantas cada mañana? ¿Para qué vas a trabajar? ¿Para qué inviertes tu tiempo en tareas domésticas? ¿Para qué haces las cosas?

Yo hace tiempo que tuve “la suerte” de encontrar mi para qué, mi propósito, y tiene mucho que ver con compartir lo que sé, con contribuir con la sociedad a través de los invidividuos con los que contacto, con apoyar a otros a que sean más libres y por ende, más felices, porque como dice Buenafuente, yo también lo hago por ellos… su alegría, sus logros, sus descrubrimientos, su crecimiento personal es una alegría para mi corazoncito, lo que siento cuando mis “niñas” de flamenco me dicen que nuestra clase del sábado es la alegría de la semana… ¡me llena de energía!

Y tú… ¿Cual quieres que sea tu LEGADO? ¿Cómo quieres ser recordado? Dale una vueltecita… y cuando lo encuentres, primero, ENHORABUENA… van a cambiar muchas cosas a partir de ahora… y segundo, recuérdalo siempre que te enfrentes con alguna dificultad… Pero yo… ¿para qué hacía esto? ¡Ah! Sí… ok, ¡adelante!

¿Te ayudo? Dime…


Flamenco y Coaching

Pensando en dos de mis grandes pasiones: el flamenco y el Coaching, descubro con sorpresa que llevo muchos años utilizando el flamenco como autocoaching.

El flamenco, saca de mi registros como el descaro, la creatividad y el exhibicionismo, que en otros ámbitos me cuesta sacar. Cuando me quiero mostrar muy abierta, utilizo mi “lado flamenco”, y lo noto, para empezar en mi postura: cambia… automáticamente me coloco como si fuera a bailar: me pongo recta, me estiro, saco pecho, meto tripa…

Gema Arroita, mi profesora, se sentiría orgullosa de mi si me viera colocada. Ella supo sacar de mi cosas que yo no sabía que estaban ahí… gracias Gemita… Fueron muchas las clases en las que fluían las emociones, ahora tomo conciencia de que el flamenco me permite canalizar emociones como la rabia, el miedo y otras…; recuerdo a menudo sus palabras: “vaya día que has tenido hoy Lola…” (cuando zapateaba con especial intensidad) o “no sé qué te pasa hoy pero nunca te había visto tan bien colocada” (el amor…).

Para mi el flamenco, además de muchas otras cosas, es una palanca de cambio, es una herramienta de Coaching que me ayuda a crecer, es un recurso que me empodera. Además, tiene el beneficio colateral que tiene la danza: no es posible estar pensando en la postura, la coreografía, qué paso viene ahora… y al mismo tiempo preocuparte por la última película que se te haya pasado por la cabeza. No, o bailas, o te preocupas, pero las dos cosas a la vez, no son compatibles.

Cuando bailo sonrío y me río… Lourdes, una buena compañera de baile, me dice “no es que bailes de maravilla, pero eres graciosa bailando”, y tiene razón…
Llevo muchos años bailando y no soy muy brillante, soy un poco desgarbada, todavía tengo problemas de coordinación y entre mis compis soy conocida por ir siempre al contrario que el resto… ¿Verdad Eva? Ella es la última profe que he tenido y… ¡cómo no me voy a reir yo estando Eva en las proximidades!

Cuando les conté que iba a dar clase a un grupo de maravillosas mujeres de la Asociación de Andaluces en Múnich, no daban crédito… ¿tú? Pues ya les puedes ir explicando que cuando dices derecha quieres decir izquierda… Y que no te sigan, que vayan siempre al contrario que tú, si quieren hacerlo bien.

Dejando a un margen los traumas de coordinación… lo más importante es que cuando bailo, disfruto, y eso se nota y se transmite, y eso es lo que percibe la gente que me vé y eso es lo que yo saco cuando quiero ponerme flamenca…

Ahora estamos montando una rumba del Arrebato y disfrutamos con su alegría contagiosa, riendo y canalizando emociones sin darnos cuenta. Mis nuevas compis se ríen y me miran con cierta timidez cuando les digo que bailen con chulería… Gema… esto también te sonará…

Y no puedo despedirme sin hacer una mención especial a la reina de la pasión, a la más flamenca, a Juani… Ella no necesitaba el flamenco para ponerse flamenca, salía ya flamenca de casa. Juani, desde donde estás, te siento cerca… Te quiero… GRACIAS

Lola Hernández García
Coaching y Desarrollo Personal
Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Máster en Dirección de RRHH por la Escuela de Organización Industrial y Experta en Coaching Personal por la Universidad Camilo José Cela. Más de 15 años de experiencia profesional en Gestión, Formación y Desarrollo de Personas, desde puestos de dirección.
http://www.lolahernandezcoaching.wordpress.com
lolahernandez.coaching@gmail.com
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