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¿Fracaso?

 

Por falta de audiencia se ha suspendido el programa de Buenafuente, un profesional con unas capacidades indiscutibles; la salida de Facebook a la bolsa, tampoco ha tenido el éxito que se esperaba y el último programa de Thomas Gottschalk (un gran presentador alemanote) también está a punto de echar el cierre. En ocasiones, ocurre así: ponemos mucha ilusión, esfuerzo y trabajo para tener éxito con nuestros proyectos, y luego no siempre salen. A veces es al revés, una pequeña acción, genera un sendero que desemboca en un éxito sin precedentes… ¡No dejes de tenerlo en cuenta!

¿Qué podemos aprender de ello? Los mejores proyectos y los mejores profesionales sufren tropiezos… ¿Es esperable que nosotros, comunes mortales, también los padezcamos? Claro que sí, yo diría incluso que debemos contar con ello.  A largo de nuestra vida, proyectaremos muchas cosas, y  es seguro que no todas van a salir, incluso es muy probable, que algunas muy brillantes, se queden por el camino; ya les ha pasado a muchos inventores hoy ilustres, como Isaac Peral, que murieron “obteniendo un no por respuesta “ y sin conocer el éxito que tendrían sus descubrimientos. Lo que nos define como luchadores es nuestra perseverancia, el que no dejemos de seguir proyectando, aunque sepamos que no siempre nos van a dar el “si quiero”.

Nuestro tutor en la Escuela de Inteligencia, Paco Yuste, nos decía: “Caerse está permitido, y LEVANTARSE es una obligación”. Es muy importante que separemos nuestro valor de los resultados que obtienen las actividades que emprendemos, ¡no es lo mismo! Tú eres una persona valiosa, independientemente de qué tal esté tu vida sentimental o qué tal vayan tus resultados comerciales… por poner dos ejemplos.

En ocasiones hay factores externos que no tienen nada que ver con nosotros, ni con nuestros proyectos, que determinan que la cosa no termine de cuajar. A veces simplemente no es el momento, las cosas necesitan su tiempo “de cocción” y un momento  en el que van a ser mejor recibidas por las personas a las que van dirigidas.

Por tanto… ¿Quién dijo fracaso? ¿Quién determina lo que es fracaso o no? Como decía mi Coach, Ana Laura Spósito, nada es un fracaso si aprendes de la experiencia. Y ahora, a seguir con lo siguiente: yo me estoy empezando a ilusionar con nuevos proyectos de lo que llamo “La Alianza Hispano Alemana”, pondré mucha energía y estoy segura de que por el camino aprenderé muchísimo, y si al final no salen las cosas como yo espero, aprenderé del trayecto y me lanzaré a la siguiente aventura.

Si necesitas apoyo para levantarte de un tropiezo, o para arrancar con algún proyecto que se te está resistiendo, ¡llámame!


¿Tienes Plan B?

 

La naturaleza humana es inquieta, aborrece la rutina y necesita estar constantemente en movimiento para dar expresión a sus capacidades creativas, por eso es tan maravilloso y tan estimulante emprender nuevos proyectos.

Aunque en alguno o varios puntos se cruzan, los proyectos pueden ser profesionales: una nueva empresa, un nuevo trabajo, una nueva formación, o personales: una nueva relación, una nueva ciudad, unos nuevos amigos…

Lo que no suele ser tan “estimulante” son los miedos y las dudas que por definición acompañan a cualquier cambio, y todo nuevo proyecto constituye un cambio, supone salir de nuestra zona de confort, de lo conocido, de nuestro “chiringuito”, y explorar terrenos inciertos y eso, ya de entrada, no nos gusta. Pero la alternativa es quedarnos donde siempre y esto, afortunadamente, tampoco nos gusta.

Por tanto, nos vemos empujados por nuestra propia naturaleza a hacer cambios, y eso es bueno, significa que estamos creciendo, significa que estamos aprendiendo, que nos estamos desarrollando y fundamental: que nos estamos adaptando a esta vida tan desafiante, y al mismo tiempo, tan apasionante, que tenemos la suerte de vivir.

En los últimos días, en los que me encuentro desarrollando una nueva línea de negocio, he tenido la oportunidad de comprobar lo bien que funciona la estrategia del Plan B, para convencer a esos miedos y a esas dudas, de que estamos en el camino correcto y de que nuestro proyecto necesita tiempo. Empiezo por este último, con respecto a él, Ana (*) me explicaba: “Lola, cuando estás emprendiendo, necesitas sembrar y esperar, para después cosechar…  no puedes estar permanentemente removiendo la tierra para ver si ya sale la plantita; la plantita necesita tiempo para germinar”.

Con respecto a las dudas y a los miedos, uno se pregunta: ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Será esta la estrategia adecuada? ¿Habrá alguien al otro lado de la pantalla? Es lógico que nos hagamos estas preguntas y lo primero que uno necesita hacer para responderse es ponerse un plazo lógico para probar esa estrategia, el que necesite la “plantita” para crecer y pasado ese plazo, revisar los resultados y cambiar de estrategia si es necesario, pero darle tiempo a que dé sus frutos… sin precipitarnos.

Por otra parte, trabajar estos días en un borrador de Plan B, me ha dado la tranquilidad de saber que si esta estrategia no funcionara, ya sé lo que voy a hacer a continuación.

Cuando no tenemos plan B, experimentamos una sensación de vacío cuando pensamos… ¿Y si esto no funciona… ¿entonces qué? Y esa sensación de vacío no nos gusta. ¡Es lógico! Nuestra naturaleza aborrece el vacío y se ocupa rápidamente de llenarlo con lo primero que le viene a la mente, y si lo primero que le viene a la mente son los miedos y las dudas…  Por eso es tan importante trabajar un poco en ese plan B, para que el vacío se llene con él, para que siempre encontremos alternativas; desde mi punto de vista esta es una clave para nuestro bienestar emocional, ser siempre capaces de generar alternativas, y cuantas más ¡Mejor!

Pues ya sabes, si estás emprendiendo lo que sea, y no tienes plan B ¡Ponte a trabajar!

 

(*) Ana Laura Spósito, mi Coach.