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La Decisión

 

Todos los que vivimos en otro país, y algunos de los que decidieron quedarse, hemos pasado por eso: las cosas no van bien en tu entorno, llevas tiempo buscando trabajo y no encuentras nada “de lo tuyo”, si eres de los afortunados que consigue encontrar un trabajo para el que estás claramente “sobrecualificado”, la retribución que recibes a cambio difícilmente se puede llamar así… A tu alrededor el panorama no es mejor, la gente de tu entorno está en situaciones similares, algunos incluso peor con más que serias dificultades para llegar a fin de mes, otros pocos, conservan su trabajo de “antes de la crisis” y aunque les han bajado un poco las percepciones están algo mejor que el resto…

Ante esta situación te planteas lo que nunca se te hubiera pasado por la cabeza… después de todo, siempre decimos eso de que “como en España, ¡En ningún sitio!”… y un buen día te encuentras reflexionando sobre otras opciones…  ¿Y si me voy a otro país?

Con este post pretendo aportar algunas reflexiones, a la luz de la experiencia personal y ajena que he ido viviendo desde que estoy en Múnich, que tal vez puedan ayudar a pensar a personas que en este momento se estén planteando salir del país a ganarse la vida.

Es posible encontrar oportunidades en otro país, si bien antes de dar el paso, conviene tener en cuenta algunas cosas:

–          Necesitas tener los mejores conocimientos posibles del idioma local; si no lo hablas bien, tus posibilidades de encontrar trabajo se reducen nuevamente a las de puestos para los que vas a estar nuevamente sobrecualificado. Además, ten en cuenta que desde que te bajes del avión se va a hablar ese idioma, y todas las gestiones que vayas a hacer, serán en ese idioma…

–          En otros países también hay crisis, paro, picaresca y corrupción. Venir a la aventura… sin trabajo y sin casa, a un país en el que no conoces el idioma, puede ser “salir de Málaga para meterte en Malagón…”.

–          Necesitarás adaptarte a una nueva cultura.

Por tanto, si decides venir, prepárate bien antes: haz un curso intensivo del idioma, infórmate muy bien de todos los aspectos legales y administrativos, extrema las precauciones, haz un viaje previo para tomar contacto, rematar la búsqueda de piso y de un puesto de trabajo.  Ahorra un poco para tener un colchoncito. Armate de paciencia y flexibilidad, las necesitarás para adaptarte a la nueva cultura de tu país de acogida, para que llegue un momento en el que puedas descubrir que como en España… o incluso mejor… se puede vivir en muchos sitios…

Decidas lo que decidas, felicítate por tu determinación, por no conformarte con menos de lo que mereces, por buscar y crear oportunidades aquí o allí, porque siempre hay opciones. Y recuerda que esta crisis también pasará… lo hacen todas… Aprovéchala para crecer y desarrollar tu potencial, ese que no sale hasta que no lo necesitas…

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Desorientación

Hoy quiero reflexionar sobre un fenómeno que sucede con frecuencia cuando llegas a vivir a otro país: La Desorientación.

No sé si a ti te pasa, pero yo todavía no me entero bien de lo que ocurre en el mundo porque a causa del idioma, aun no entiendo bien las noticias. ¡Y qué frustrante es ver a tu país en la tele y no saber de qué están hablando! ¿Verdad?

Además no te enteras de las fiestas porque todavía no controlas el calendario local… simplemente, de repente “es fiesta”, y si a eso le sumas, que se te olvidan las fiestas de tu país de origen, porque claro… ya no estás allí y como aquí no es puente, pues de repente no entiendes ¿Dónde está hoy todo el mundo? … Otro dato más que redunda en esa desorientación.

Como además tu agenda social es un poco escasa, es frecuente que pierdas el control de tu tiempo libre, de repente, ya no eres tú quien planifica qué vamos a hacer este sábado, con quién vamos a quedar.

Y si ya entramos en cuestiones prácticas… El escenario no es mucho más estimulante: no sabes donde hay un hospital, cómo funciona el tema de la “inseguridad social” aquí, ¿Y la educación? ¿A qué colegio puedo llevar a mis hijos? ¿Dónde hay un colegio por aquí? ¿Cómo conseguiré hacerme entender?

Sumando estas y otras desorientaciones, sientes que pierdes un poco el control y además, como dice una buena clienta, en cierto modo, te “infantilizas”.

Afortunadamente… hay cosas que puedes hacer para poco a poco ir dándole la vuelta a esta “tortilla”:

–          Infórmate: hoy en día hay infinidad de fuentes a través de internet, por ejemplo. Eso sí, tómate tu tiempo… Como todo en esta vida, informarse también requiere tiempo, y es importante.

–          Mímate… necesitas hacer cosas que te ayuden a restaurar energía invertida en adaptarte y orientarte.

–          Si ya llevas un tiempito en tu nueva ciudad, echa la vista atrás… ¿Te das cuenta de todo lo que has aprendido ya? ¿Cuántas cosas sabes ahora que antes no sabías? ¿Recuerdas tu cara cuando andabas por el metro como Paco Martínez Soria? Valóralo, reconócetelo y agradécetelo, es fruto de tu esfuerzo amig@.

–          Reduce la lista de obligaciones y aplaza cambios aplazables, no es momento de ir “a por todo a la vez”.

–          Pon primero lo primero.

–          No abarques demasiado, sé realista: tan importante es pasar a la acción como ser comedido y no hacer planificaciones “abrumadoras”.

–          Recuerda la “Tabla de los Cambios”, esta situación también pasará… Y después, el resultado será mejor que al inicio.

Y disfruta del proceso, estás creciendo, estás aprendiendo, estás desarrollando tus recursos y eso siempre es bueno para ti y para lo que te depare el destino. Si quieres compartir alguna experiencia, no dudes en hacerlo, en público o en privado: lolahernandez.coaching@gmail.com. ¡Gracias!