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Regalos del universo

Borja Vilaseca lo explica muy bien: la vida es una sucesión de experiencias que necesitamos vivir para aprender. De esta forma, todo lo que vivimos trae una enseñanza para cada uno de nosotros. En ocasiones – ya se sabe que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra…. (2… ó 117 diría yo… jajajaja) – necesitamos encontrarnos varias veces con la misma situación para extraer el aprendizaje que esta trae.

Yo personalmente, pasé buena parte de mi vida encontrándome gente que se comportaba de forma borde, que me hablaba mal, que me trataba mal y durante mucho tiempo, en el trabajo, en mi vida social, personal, me encontraba de forma recurrente con personas que reaccionaban de esta forma desagradable. Cuando esto ocurría, como buena PAS (persona altamente sensible) me sentía muy afectada, alterada e incluso bloqueada y ni de lejos era capaz de expresar “asertivamente” mi opinión o mis emociones: o no expresaba nada (si no tenía confianza con esa persona) o soltaba un exabrupto lo más malsonante posible que se me pudiera ocurrir en ese momento (cuando sí había confianza…).

Durante mucho tiempo pensé que el problema era mío, que yo debía estar haciendo algo equivocado para provocar esta reacción, que era mi culpa. Enseguida apareció el victimismo… “pobrecita de mí, con lo maja que yo soy y lo mal que me trata este personaje…, ¿por qué me tiene que tratar a mi así de mal? ¿Qué he hecho yo para merecer esto?”.

Nuevo Presentación de Microsoft PowerPoint

Poco a poco empecé a recorrer la senda del desarrollo personal: empecé a leer, a investigar, estudié psicología, hice cursos, me formé como coach, hablé con profesionales, con personas que tenían más experiencia de la vida y con el transcurrir de los años, aprendí muchas cosas: que yo era PAS, que podía desarrollar habilidades sociales como la asertividad para poner límites a los comportamientos agresivos de las personas, para aprender a expresar mis opiniones y mis emociones de forma adecuada, que podía trabajar la tendencia a tomarme las cosas de forma personal, que yo tengo un nivel de empatía muy superior a la media y por tanto para mí es fácil darme cuenta de cosas que otros no “ven”, etc. etc. …

Para poder transformar estos conocimientos en sabiduría – saber hacer se aprende HACIENDO… – empecé a entrenarme pasito a pasito con todas estas herramientas y ahí sigo; no todos los días son igual de fáciles, pero empiezo a sentir que, en mi camino de autoconocimiento, voy pasando de “nivel: no sé por dónde me viene el aire” a “nivel: asertividad avanzada” jajajaja.

Por cierto, cada vez me encuentro con menos comportamientos bordes ajenos… ¡curioso! ¿No?

Te dejo a continuación la programación del año que viene. ¡Ah! y no dudes en compartir este post con aquellas personas en las que hayas pensado mientras lo leías… 😉 ¡seguro que les viene bien también!

 

Folleto talleres MUC


¿Cuándo comunicarnos?

Escuchamos frecuentemente que la comunicación es muy importante en la pareja, en la familia, con los amigos, en el trabajo. Hace poco Antonio Jiménez, un compañero de la Universidad Camilo José Cela describía la comunicación como un “arma de construcción masiva”, me encantó, creo que es una muy buena definición del término.

Pero… ¿la comunicación es siempre un arma de construcción masiva? ¿Puede ser incluso todo lo contrario?… Desgraciadamente sí, ¿verdad? Para fomentar el primer uso, hoy quiero compartir una reflexión sobre el momento que elegimos para comunicarnos.

Seguro que a ti también te pasa, te acaba de molestar un comentario de tu compañero, tu pareja hoy está de mal humor o tu hija está alterada por el inicio de curso y en cualquier caso, recibes un exabrupto “desafortunado”: ¿qué es lo primero que viene a tu mente en ese momento? Como la mayoría de los seres humanos no somos ángeles, lo primero que suele venir a nuestra mente es otro exabrupto parecido o peor. Si damos rienda suelta a ese impulso es muy probable que entremos en una discusión “de destrucción masiva” en la que seguramente acabemos diciendo cosas de las que después nos arrepintamos. Y lo que es peor… ¿Cómo afecta eso a nuestra relación?

Yo creo que hay que parar constructivamente una reacción inadecuada por parte de otra persona hacia nosotros y para ello tenemos un montón de herramientas asertivas a nuestra disposición, con las que podemos practicar el poner límites, por ejemplo, y también es importante elegir el momento en el que nos comunicamos.

En una pareja, por ejemplo, hay muchas cosas de las que hablar, detalles que aclarar, información que concretar, emociones que dar a conocer y el común de los mortales cometemos el error de hacer esto en el momento equivocado, cuando estamos en plena discusión, y una vez que las aguas vuelven al río, cerramos el cajón de los truenos, y no volvemos a abrirlo hasta que surge la siguiente discusión ¿verdad?

Pues lo que hoy quiero compartir con vosotros es una herramienta que nos puede ayudar en estos casos a hablar más cuando tenemos que hablar… ¿y cuando es eso? Pues si hacerlo cuando estamos alterados es un mal momento… efectivamente, un buen momento es hacerlo cuando estamos tranquilos y a gusto. ¿Qué tal aprovechar regularmente uno de esos momentos para hacer un poco de “auto coaching de pareja”? No te dejes impresionar por el término, es algo tan sencillo como sentarnos a tomar algo relajadamente, y fijar un espacio de tiempo periódico (yo recomiendo una hora a la semana), para hablar de las dificultades que os estáis encontrando en vuestra convivencia, definir objetivos y tareas concretas que podáis llevar a cabo para conseguirlos. Si por ejemplo os encontráis con que con frecuencia estáis muy cansados y eso os impide reservar un poco de tiempo para divertiros, tal vez podáis explorar juntos posibilidades para que ambos tengáis espacios en los que tomaros un respiro, y que este deje energía disponible para pasarlo bien, ¡que no solo de obligaciones vive el ser humano!

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Os dejo pensando y espero que HACIENDO, para que nos comuniquemos menos cuando es mejor estar calladitos y más cuando estamos relajados. Y si queréis alguna sugerencia concreta para vuestro caso, no dudéis en escribir a lolahernandez.coaching@gmail.com


Pídelo bien

 

¡Hola! Hoy quiero compartir otra herramienta que considero muy útil para el buen desarrollo de nuestras relaciones y de nuestra autoestima.

Es una de las herramientas que recoge el ya mencionado y recomendado libro de Olga Castanyer: La Asertividad, y sirve para hacer peticiones de forma asertiva.

Bien sea porque hemos aprendido que pedir es sinónimo de debilidad – las personas fuertes no piden, son capaces de proveerse siempre por ellas mismas de todo lo que necesitan – bien porque carecemos de habilidades sociales suficientes para hacer peticiones de forma correcta, es frecuente que nos resistamos a pedir y/o que cuando lo hagamos, lo expresemos de una forma autoritaria, con la que consigamos lo contrario de lo que pretendíamos, o bien, utilicemos un estilo tan inhibido que la persona no sepa entender lo que estamos queriendo. Por tanto, aquí va una herramienta, bastante sencilla, que nos puede aportar mucho en este tipo de circunstancias.

Además es una de esas herramientas que yo considero fácil de utilizar, pues a diferencia de otras que ya hemos visto que requieren de una intervención no planificada – como por ejemplo la técnica de los 4 pasos de Talane Miedaner – las peticiones sí las podemos preparar con tiempo.

3Para utilizarla, podemos seguir los siguientes pasos:

1º Aclárate: ¿Qué es exactamente lo que quieres pedir? ¿Qué quieres conseguir con tu petición? Por ejemplo: quiero que mi jefe me autorice a salir un par de horas antes los viernes, para ir a clase de inglés.

2º Busca el momento: tómate tiempo para preparar lo que vas a decir y pide a la persona objeto de tu petición que te diga qué momento sería bueno para ella. En nuestro ejemplo: Jefe, ¿tienes un rato esta tarde para comentarte un tema? No serán más de 15 minutos.

3º Describe la situación o comportamiento: con claridad y concisión, no te enrolles si quieres que te sigan… En nuestro ejemplo: ya sabes que habitualmente cumplo con los horarios de trabajo, incluso cuando es necesario, suelo alargar mi jornada.

4º Haz tu petición de forma clara y concreta: otra vez, no te vayas por los Cerros de Úbeda… En nuestro ejemplo: durante 3 meses, necesitaría salir 2 horas antes los viernes, para hacer un curso de inglés intensivo que me han recomendado.

5º Señala el beneficio mutuo: piensa en ganar – ganar y ofrece una contrapartida. En nuestro ejemplo: de esa forma dejaría de poner objeciones cada vez que me intentes pasar a un cliente angloparlante y nos acercaríamos más al logro de los objetivos comerciales.

¿Fácil no? Te recomiendo que memorices estos 5 sencillos pasos y los pongas en práctica con cualquier petición, por sencilla que sea, de forma que vayas incorporando esta nueva herramienta, con la práctica, pues ya he dicho muchas veces lo que pasa si solo la lees… ;D


2ª Edición: Atrévete a decirlo… ¡y dilo bien!

Reconozco que la primera edición, fue la primera ocasión en la que he visto como se llenaba un taller (¡glorioso momento!); aquella vez lo pasamos muy bien, nos reímos, practicamos con herramientas algunas situaciones cotidianas y salimos de allí con ideas claras para seguir poniendo en práctica.

En este taller vamos a volver a trabajar con las dificultades en la comunicación de pareja, en el trabajo, con la familia y los amigos. Profundizaremos un poco, nada más que lo necesario, en el concepto teórico de la asertividad, veremos qué cosas hacen las personas asertivas y cómo lo hacen, para que después nosotros, día a día, sigamos incorporando unas pocas buenas técnicas que nos ayudarán a expresarnos y gestionar conflictos de forma respetuosa, evitando inhibirnos, o por el contrario, utilizar estilos de comunicación agresivos, que no aportan nada cuando queremos establecer comunicaciones sanas y efectivas con las personas con las que nos relacionamos.

Si tú también quieres establecer buenas relaciones, y quieres empezar trabajando un poco en tus habilidades de comunicación, te espero el próximo viernes 13 en este taller en castellano, en Múnich. Aquí te copio el enlace con toda la info. No lo dejes para última hora, a ver si va a pasar como la vez anterior… ¡Que en dos días estaban todas las plazas reservadas! (¡¡Ojala que sí!! ; )))

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Nota: En este taller combinaremos una parte de exposición teórica de contenidos, con otra de dinámicas en grupo, individuales o en pareja, en las que podrás elegir entre trabajar casos personales, o si lo prefieres (por preservar mejor tu privacidad), casos hipotéticos.

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Pon límites

La semana pasada hablaba sobre uno de los motivos de consulta que con más frecuencia me encuentro entre los clientes que quieren hacer un proceso de coaching: el deseo de hacer tangible algún nuevo logro profesional. Esta semana voy a hablar del otro motivo que con más frecuencia me encuentro entre los aspectos a trabajar por parte de mis clientes: la autoestima. Es curioso comprobar que con frecuencia uno de los dos aspectos se trabaja indirectamente en el proceso junto con el otro, pues parece que existe una correlación entre ambos: una buena autoestima nos capacita para materializar logros profesionales y estos a su vez suelen ser fruto de una autoestima sana.

Como me gusta ir al grano en los post, hoy me voy a centrar en una herramienta muy sencilla que tiene que ver con la autoestima en general, y con la asertividad en particular. En el blog he escrito ya más veces sobre esta interesantísima habilidad que nos permite expresarnos de forma adecuada y respetuosa, sin inhibir nuestras opiniones o emociones y al mismo tiempo, sin recurrir a patrones agresivos de expresión verbal. Esta herramienta la propone Talane Miedaner en su libro “Coaching para el éxito” y desde mi punto de vista es muy buena para poner límites, algo que necesitamos hacer especialmente cuando por los motivos que sean sentimos que nuestra autoestima está un poco necesitada de atención y cuidados. Miedaner propone 4 sencillos pasos para frenar un comportamiento que consideremos inadecuado por parte de alguien. Por ejemplo, imagínate que alguien está levantando la voz:

– El primer paso sería INFORMAR: En nuestro ejemplo: ¿te das cuenta de que estás levantando la voz?

A veces con informar es suficiente… si no lo es:

– El segundo paso es PEDIR: Ej.: Por favor, deja de levantar la voz.

Si no es suficiente tampoco:

– El tercero es INSISTIR: Ej.: Insisto – ya sin favor… – deja de levantar la voz (de forma clara y neutra, sin emoción)

– El cuarto… consiste en IRSE: Ej.: Ok, no voy a continuar esta conversación mientras sigas levantando la voz. Me voy (y me voy…)

Miedaner comenta con mucho acierto que normalmente pasamos del punto “0”, de no decir nada, al 3º o al 4º, sin dar la oportunidad de rectificar a la otra persona.

Una vez más te invito a practicar… ya sabes que es la única forma de cambiar algo, solo leer… no sirve. Si quieres comentar algún otro ejemplo, por favor no dudes en hacerlo de forma privada en lolahernandez.coaching@gmail.com o de forma pública en el propio post. ¡Gracias por tus aportaciones!

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¡Atrévete a decirlo! Y dilo bien…

 

Este es el nombre del taller que próximamente haremos en Múnich y en el que trabajaremos con algunos conceptos sobre la asertividad.

La asertividad es una habilidad que, si la desarrollamos, nos permite expresar y expresarnos de una forma adecuada, respetuosa, siguiendo el paradigma ganar – ganar, según el cual “yo tengo derechos y tú también”, y que se diferencia de un estilo de comunicación agresiva, según la cual “yo tengo derechos y tú no”, o de la comunicación inhibida, en cuyo caso, “yo no tengo derecho s y tú sí”.

He elegido este tema por encontrármelo con mucha frecuencia entre las necesidades de desarrollo de mis clientes, yo misma es un tema sobre el que estoy trabajando desde hace tiempo y como decía un colega recientemente en un taller al que tuve la suerte de ser invitada en Madrid: “el que más aprende es el que prepara el taller…” Porque sí, me está viniendo muy bien repasar todos estos conceptos y sobretodo, aprovechar oportunidades de ponerlos en práctica, que ya sabemos que es lo único que funciona a la hora de integrar habilidades.

El objetivo del taller es conocer algunos conceptos teóricos y a través de dinámicas poder ponernos “en situación” para practicar con respuestas asertivas a situaciones de la vida cotidiana: en nuestra relación de pareja, con el jefe, los compis, la familia, los amigos, los vecinos…

Si estás en Múnich, te apetece y te das prisa (aprovecho para dar las gracias a todos los que ya os habéis inscrito pues el aforo está casi completo) nos vemos allí.

Aquí os dejo el folleto con toda la info.  Taller Asertividad

Asertividad


En pareja

 

Mientras revisaba documentación ayer para preparar un taller de asertividad que haré próximamente en Múnich, me encontré con unos consejos para la buena comunicación en pareja que hoy quiero compartir por si te encuentras en este estado.

Lo encontré en un libro de Olga Castanyer que se llama “La asertividad: expresión de una sana autoestima”.  Al final del libro, cuando expone la forma de aplicar a situaciones reales los conceptos y herramientas que recoge esta publicación, dedica un apartado especial a la pareja, para la que  hace, entre otras, las siguientes recomendaciones:

  1. Dar gratificaciones: tanto verbales como materiales. Hay que explorar qué es lo que gratifica concretamente a nuestra pareja y no dar por hecho que le gusta “lo que a todo el mundo”.
  2. Agradecer gratificaciones: a veces, se da por supuesto que el otro debe llevar a cabo determinados comportamientos positivos y que no tenemos por qué agradecérselo. Mostrar abiertamente que nos alegramos le servirá de refuerzo para repetirlo otra vez y de información para saber que va por buen camino respecto a nosotros.
  3. Pedir gratificaciones: normalmente, se piensa que no hay que pedir las cosas porque es artificial y que el otro debe de saber lo que queremos y dárnoslo. … Nadie por muy enamorado que esté es clarividente y necesitamos saber exactamente qué le gusta a la otra persona para poder dárselo a su gusto. Hay que desterrar la idea de que pedir es rebajarnos y comunicar abiertamente qué y cuánto nos gustaría que hiciera la otra persona por nosotros.
  4. Expresar sentimientos negativos: es necesario que una pareja se comunique sentimientos de tristeza, enojo, malestar, frustración, etc. Pero haciéndolo de una manera asertiva, para no terminar, como ocurre muy frecuentemente, en peleas y acusaciones…
  5. Empatizar: desgraciadamente, esta es una de las conductas que menos aparecen en las parejas: la capacidad de ponerse en el lugar del otro y ver los problemas desde su punto de vista…
  6. Intercambiar afecto físico: muy importante y frecuentemente olvidado “al cabo de los años”, ya que se confunde muchas veces con intercambio sexual.
  7. Enfrentarse a la hostilidad inesperada o al mal humor: no todo son rosas en una pareja y, con mucha frecuencia, uno de los dos llega cansado, malhumorado o irritado… La persona asertiva puede reaccionar de dos formas:

i.      … “yo no tengo nada que ver con tu mal humor”, etc.

ii.      … “parece que estás muy enfadad@ esta noche… pero creo que ese enfado viene de otras personas…”.

Creo que estas técnicas pueden ser especialmente valiosas para los pertenecemos a parejas biculturales, en las que debemos prestar atención para no caer en “obviedades”. Espero que te sirvan, para lo cual, ya sabes que lo primero que tendrías que hacer es ponerlas en práctica… ; > ¡Feliz comunicación en pareja!

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¿Expresión o Explosión?

 

Hoy quiero hablar una vez más de la importancia de expresar y expresarnos, pues en la práctica profesional y en la vida personal, observo con frecuencia una tendencia a inhibir nuestras opiniones, emociones y deseos, por miedo a crear conflictos, nos decimos cosas como “déjalo estar”, “total… me da igual…”, “no pasa nada…”, como si al decirlo, mágicamente esa emoción o ese deseo desapareciera. ¿De verdad crees que desaparece? ¿Te has parado a pensar en qué efectos causan esas “no expresiones” en tu naturaleza física y psicológica? ¿De verdad crees que no tienen consecuencias para ti?

En las últimas semanas, he tenido ocasión de dar un par de charlas en Múnich sobre asertividad, y las personas que me escuchaban estaban de acuerdo en que cuando de expresar(nos) se trata, con frecuencia pasamos de inhibirnos a explotar. Y sí, después de mucho tiempo “tragando” nos sorprende nuestro “poco control emocional” cuando “de repente” un día explotamos… ¿De repente?

¿Qué podemos esperar si reprimimos nuestras emociones? Ayer leí en un artículo sobre inteligencia emocional esta expresión y por eso he querido empezar hoy así el post: “Cuando no hay expresión, hay explosión”.

¿Cuál es la alternativa? Eso es… expresar(nos), decir lo que pensamos, lo que sentimos, lo que queremos… Utilizar esta maravillosa herramienta que es la comunicación verbal para ejercer nuestro derecho y responsabilidad que es expresarnos. ¿De cualquier forma? No… Expresarnos de forma agresiva puede tener consecuencias negativas tanto para nosotros como para las personas que nos escuchan, lo cual no quita para que pongamos cuidado en crear espacios para canalizar también nuestra agresividad (como me comentaba ayer una persona que sabe mucho de estos temas…), para que una vez más evitemos que se quede dentro… Para lo cual nos puede servir hacer uso de los cojines que tenemos en casa o practicar artes marciales, por ejemplo.

Podemos entonces aprender a expresarnos de forma asertiva, esto es, con respeto, de forma adecuada, en el momento adecuado, utilizando un tono de voz neutro, no agresivo ni inhibido, y como llevamos muchos años de nuestra vida comportándonos de forma no asertiva, pues vamos a necesitar practicar, practicar y practicar; hay muchas técnicas para ello, libros y talleres sobre el tema, pero lo más importante, es que tú te pongas las “gafas de la asertividad” para detectar situaciones en las que poder practicar, y lo HAGAS… Si necesitas apoyo, en Coaching trabajamos con algunas herramientas muy útiles para entrenarnos en asertividad y no explotar… ; ))

CIMG2498Aprovecho para decirte que en julio trabajaremos precisamente con la asertividad, en el taller que está programado para el día de San Fermín… 😉 Te dejo también un enlace al calendario con todos los talleres y eventos previstos, ¡nos vemos!


¿Decides tú?

 

Elsa Punset, en „Brújula para navegantes emocionales” lo describía muy bien cuando decía algo así como: nuestra relación con los demás es la mayor fuente de satisfacción y al mismo tiempo, la mayor fuente de conflictos, concretamente aludía al “…deseo contradictorio de los humanos de formar parte de la vida de quienes nos rodean y de la ansiedad simultánea que provoca ese contacto”.

Es cierto que somos animales sociales, necesitamos el contacto con los demás, nos desarrollamos y crecemos a través de la superación de experiencias, en la mayoría de las cuales no estamos solos, y sin embargo, en ocasiones, el contacto con los demás nos desanima.

Eso ocurre cuando sentimos que no tenemos suficientes habilidades de comunicación con ellos, que no sabemos poner límites, y esto tiene mucho que ver con nuestra autoestima y con una habilidad muy interesante que es la asertividad.

Cuando yo me comporto de forma asertiva, transmito que tengo derechos y que tú (con quien me estoy comunicando) también los tienes; este tipo de comportamiento se diferencia de comportamientos agresivos, en los que asumo que yo tengo derechos, y tú no, o por el contrario, de comportamientos inhibidos, en los que yo no tengo derechos y tú sí.

¿Con cuanta frecuencia nos pasan cosas como estas?: Entras un momento al correo electrónico para enviar un mail y al rato, te encuentras contestando 5 mails que no son urgentes, pero como las personas que los han escrito reclaman una contestación, decides que “TIENES QUE contestar ya”, aunque eso suponga dejar de hacer algo importante y urgente, que tenías previsto a continuación.

Otra situación que se me ocurre: hace sol y quieres salir a disfrutar de un buen paseo, y expresas a tu pareja esa propuesta, a lo que te responde, “sí PERO, primero necesito terminar esto”; pasan 3 horas, se ha ido el sol y te quedas sin paseo.

No sé si son situaciones que os suenan, puede ser cualquier otra situación, lo que quiero resaltar hoy es: solo cada uno de nosotros podemos decidir qué hacemos en cada momento con nuestro tiempo, a qué lo dedicamos y cuándo… El mismo derecho que tienen los demás a pedirnos algo, tenemos nosotros a decir que no (y viceversa…), o simplemente que ahora no, o sí pero de otra forma, no sé si me explico. Es nuestra responsabilidad poner en cada situación los límites que establezcamos: ¿Podemos elegir contestar a ese mail? Claro que sí. ¿Podemos asumir cambiar los planes y quedarnos sin paseo? Por supuesto, lo importante en todo esto es que hagamos una elección consciente de la decisión que estamos tomando, que nos auto-observemos un poco, que analicemos la situación y decidamos qué queremos hacer en ese momento.

Con frecuencia, nos pasa que no hacemos este análisis, y luego nos encontramos enfadándonos mucho porque los demás no responden a nuestros mails con la misma rapidez que nosotros… o porque nos hemos quedado sin paseo al sol… Cuando somos nosotros los que hemos elegido hacerlo así.

Espero que os sirva… Buena semana con un día que empieza a ser un poquiiiiiiiito soleado por estas tierras.