Archivo de la etiqueta: Coaching

Gracias… Vielen Dank ;)

Ahora que nos acercamos al final del año, quiero aprovechar para daros las gracias a todos los que confiáis en mí…

… por apoyarme con vuestros “me gusta” cuando publico algo en redes sociales

… por compartir con otr@s lo que escribo

… cuando me recomendáis a vuestros amig@s

… por vuestra humildad cuando queréis evolucionar y ser mejores personas

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Photo by Marcus Wöckel on Pexels.com

… cuando me enviáis feedbacks tan positivos e inspiradores, como los que me hacéis llegar casi cada día

… por hacerme sentir taaaaaaan afortunada

… por los buenos ratos que compartimos junt@s

… cuando pasamos ratos difíciles a la par que de mucho crecimiento en las sesiones

… por tanta apertura y confianza

… por hacerme amar mi trabajo

… por hacerme crecer cada día

… cuando me hacéis ver que mi trabajo sirve…

Es un auténtico placer para mí, de verdad… contar con la confianza de tod@s y cada uno de vosotr@s, ya hayamos compartido procesos de coaching, sesiones grupales, talleres y/o programas online. Incluso cuando simplemente me enviáis un mensaje. Me siento privilegiada cada vez que contactáis conmigo para que os apoye con algún tema que se os resiste en lo personal, y también cuando ocurre en lo profesional.

Cojo el testigo que me pasáis y la inspiración que me transmitís para seguir mejorando como persona y como profesional, para conseguir aportar cada vez más valor a nuestros encuentros.

Por TODO… GRACIAS de corazón.

Os dejo el link al calendario, ya sabéis que la semana que viene nos veremos en el taller de asertividad… ¡¡pedazo de tema!! 😉


Mandamientos para la AUTOESTIMA

Cuando me quiero…

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… me tomo mi tiempo para parar y respirar.

… me permito sentir miedo, enfado, tristeza y alegría.

… dejo de esconderme y miro de frente a la vida, con la confianza de encontrar al menos un aprendizaje en cada situación, por difícil que sea.

… pongo los límites que necesito en cada momento a personas y situaciones.

… me tomo tiempo varias veces al día para contactar con mi interior.

… dejo de asustarme por mi poder.

… busco activamente formas de disfrutar de la vida, de lo grande y de lo pequeño.

… me cuido yo primero para poder después cuidar a los demás, en la medida de mis posibilidades.

… ACEPTO y dejo de luchar con LO QUE ES, con lo que no depende de mí.

… Expreso lo que quiero y lo que opino, cuando es importante para mí.

… vivo solamente el AHORA.

… me centro en lo que yo puedo hacer, en lo que depende de mí.

… dejo de correr y me muevo más despacio.

… me tomo tiempo para comer.

… cuido mi salud.

… me responsabilizo de atender al 100% mis necesidades de todo tipo.

 

Te dejo el enlace con programas de desarrollo personal y el enlace con los talleres previstos. El lunes por cierto, tendremos finalmente el que fue aplazado para PAS. ¡Te espero!


¿Cuándo comunicarnos?

Escuchamos frecuentemente que la comunicación es muy importante en la pareja, en la familia, con los amigos, en el trabajo. Hace poco Antonio Jiménez, un compañero de la Universidad Camilo José Cela describía la comunicación como un “arma de construcción masiva”, me encantó, creo que es una muy buena definición del término.

Pero… ¿la comunicación es siempre un arma de construcción masiva? ¿Puede ser incluso todo lo contrario?… Desgraciadamente sí, ¿verdad? Para fomentar el primer uso, hoy quiero compartir una reflexión sobre el momento que elegimos para comunicarnos.

Seguro que a ti también te pasa, te acaba de molestar un comentario de tu compañero, tu pareja hoy está de mal humor o tu hija está alterada por el inicio de curso y en cualquier caso, recibes un exabrupto “desafortunado”: ¿qué es lo primero que viene a tu mente en ese momento? Como la mayoría de los seres humanos no somos ángeles, lo primero que suele venir a nuestra mente es otro exabrupto parecido o peor. Si damos rienda suelta a ese impulso es muy probable que entremos en una discusión “de destrucción masiva” en la que seguramente acabemos diciendo cosas de las que después nos arrepintamos. Y lo que es peor… ¿Cómo afecta eso a nuestra relación?

Yo creo que hay que parar constructivamente una reacción inadecuada por parte de otra persona hacia nosotros y para ello tenemos un montón de herramientas asertivas a nuestra disposición, con las que podemos practicar el poner límites, por ejemplo, y también es importante elegir el momento en el que nos comunicamos.

En una pareja, por ejemplo, hay muchas cosas de las que hablar, detalles que aclarar, información que concretar, emociones que dar a conocer y el común de los mortales cometemos el error de hacer esto en el momento equivocado, cuando estamos en plena discusión, y una vez que las aguas vuelven al río, cerramos el cajón de los truenos, y no volvemos a abrirlo hasta que surge la siguiente discusión ¿verdad?

Pues lo que hoy quiero compartir con vosotros es una herramienta que nos puede ayudar en estos casos a hablar más cuando tenemos que hablar… ¿y cuando es eso? Pues si hacerlo cuando estamos alterados es un mal momento… efectivamente, un buen momento es hacerlo cuando estamos tranquilos y a gusto. ¿Qué tal aprovechar regularmente uno de esos momentos para hacer un poco de “auto coaching de pareja”? No te dejes impresionar por el término, es algo tan sencillo como sentarnos a tomar algo relajadamente, y fijar un espacio de tiempo periódico (yo recomiendo una hora a la semana), para hablar de las dificultades que os estáis encontrando en vuestra convivencia, definir objetivos y tareas concretas que podáis llevar a cabo para conseguirlos. Si por ejemplo os encontráis con que con frecuencia estáis muy cansados y eso os impide reservar un poco de tiempo para divertiros, tal vez podáis explorar juntos posibilidades para que ambos tengáis espacios en los que tomaros un respiro, y que este deje energía disponible para pasarlo bien, ¡que no solo de obligaciones vive el ser humano!

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Os dejo pensando y espero que HACIENDO, para que nos comuniquemos menos cuando es mejor estar calladitos y más cuando estamos relajados. Y si queréis alguna sugerencia concreta para vuestro caso, no dudéis en escribir a lolahernandez.coaching@gmail.com


Nueva etapa

¡Hola!

Tal vez porque hoy empieza la segunda mitad del año, porque tal vez también sea tu cumple en julio, porque empiezan las vacaciones, o porque acaba algún proyecto personal o profesional… tal vez también para ti en julio empieza una nueva etapa.

Siempre que uno se encuentra ante un cambio de ciclo, pienso que es bueno pararse a revisar, a evaluar y a sentir el ciclo que termina: ¿qué pasó? ¿Qué aprendiste? ¿De qué estás agradecid@? ¿Qué te gustó? ¿Qué experiencias hubieras preferido evitar? ¿Qué conseguiste? ¿Qué te faltó alcanzar? ¿De qué te sientes orgullos@? ¿De qué te avergüenzas? ¿Hay algo de lo que te tengas que perdonar o disculpar ante ti o ante alguien? Son unas cuantas preguntas que te pueden ayudar a hacer ese ejercicio de reflexión, a capitalizar esas experiencias y a tomar conciencia de tu momento presente.

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Por verlo con un ejemplo: imagina que después de “x” años, has terminado unos estudios. Es posible que haya compañeros o profesores a los que quieras expresar algo, de los que quieras despedirte ahora que la relación entre vosotros va a cambiar o tal vez a terminar. Es posible que tengas en mente aquel día que metiste la pata con… o lo mucho que te dolió que alguien hiciera… ¿Te has parado a pensar en lo afortunad@ que eres por haber vivido esta experiencia? Te das cuenta de lo mucho que has aprendido, de cómo has crecido, de cómo te has transformado, de lo que has cambiado con respecto a la persona que eras cuando llegaste por primera vez…?

Con esa información más clara, con esas emociones expresadas y digeridas, ya estás en condiciones de soltar amarras y prepararte para una nueva vivencia. Es posible que quieras hacer algún cambio externo para apoyar los cambios internos que se van a producir: hay gente que se corta el pelo, otros se compran algo de ropa o pintan alguna habitación de la casa. Y ahora sí, ha llegado el momento de contestarte algunas preguntas importantes ¿qué va a cambiar ahora en tu vida? ¿Qué va a cambiar en ti? ¿Qué te gustaría conseguir en esta nueva etapa? ¿Cuál es tu objetivo? Y… ¿por dónde vas a empezar?

Por seguir con el ejemplo: en esta nueva etapa vas a ser una persona más formada, más profesional, vas a conocer gente nueva, vas a emprender ese proyecto que te ronda la cabeza con ilusión desde hace tiempo, vas a evitar cometer el error de… Vas a expresar tu afecto a las personas que te acompañen… ¡¿Qué más?! ¿¡Cómo se te ocurre que puedes completar esta imagen, esta visión que estás construyendo sobre ti y sobre tu nueva vida!? Si me lo quieres contar en lolahernandez.coaching@gmail.com, encantada, tal vez se me ocurra alguna idea que pueda completar ese bonito panorama que estás dibujando para ti. Esa nueva etapa de tu vida.

Disfrútala, aunque solo se trate de unas sencillas y relajadas vacaciones.

Desde Múnich con amor… ;D


Elegir un coach

 

Si te estás planteando hacer un proceso de coaching, hoy voy a compartir unas pautas que te pueden ayudar a elegir un coach que responda a tus necesidades con profesionalidad.

El coaching es una profesión, que como ha pasado anteriormente con otras, aún no cuenta con una formación y un colegio profesional homologados – ni en España, ni en Alemania, ni en muchos otros países. Hay que tener por tanto cuidado, pues desgraciadamente en esta profesión también hay picaresca y hay personas que habiendo hecho un curso de fin de semana, ya se autodenominan coaches. Estas personas ofrecen sus supuestos servicios de coaching, manchando en muchos casos la reputación de los buenos profesionales con los que cuenta esta relativamente nueva actividad y generando una lógica desconfianza en los posibles usuarios.Presentación1Aquí comparto por tanto algunas pautas a seguir para asegurarnos de estar en buenas manos cuando decidimos dar ese paso:

– Si bien no es necesario que el Coach haya estudiado Psicología ni ninguna otra carrera específica, sí es conveniente que disponga de estudios universitarios previos a su formación como coach. Tengo buenos compañeros de coaching que provienen de campos muy variados como la abogacía o la geología y aportan una visión muy interesante a sus clientes.

– Además, suele ser muy recomendable que el Coach disponga de una amplia experiencia vital y profesional. En la parte más personal, cuando una persona ha pasado por situaciones vamos a decir complicadas, es más fácil que entienda cómo se siente su cliente, que se pueda poner en su lugar (empatía) y desde esa comprensión pueda ofrecer un apoyo especializado. Igualmente, si la especialidad que ofrece el coach (los coaches profesionales cada vez se especializan más para ofrecer un mejor servicio a sus clientes) está relacionada con el ámbito laboral y empresarial, será muy enriquecedor y conveniente para el proceso de coaching, que el propio coach cuente con esa experiencia en puestos de responsabilidad.

– Conviene que el Coach se haya formado como tal con el respaldo de una universidad, y que el programa formativo recibido estuviera certificado por alguna Asociación de Coaching; en España encontramos ASESCO y AECOP, a nivel internacional ICF y EMCC. Estos programas formativos tienen una duración variable en función de si son más o menos intensivos, en cualquier caso, como mínimo duran aprox. 4 meses.

– Las mayores garantías las encontramos en coaches que además están certificados por alguna de las citadas asociaciones, si bien también podemos encontrar buenos profesionales que no hayan pasado por el costoso y laborioso proceso de certificación (hay que documentar las sesiones de coaching, los procesos, presentar cartas de recomendación de los clientes, etc.). En los portales de las asociaciones mencionadas, podemos  encontrar listados con los profesionales certificados, que siguen siendo socios de estas entidades.

– Pedir referencias al Coach, no temer preguntarle por su formación, años de experiencia, si escribe algún blog para conocer mejor cómo trabaja antes de contratarle, si tiene un perfil dado de alta en Linkedin o Xing, en el que podamos encontrar información y referencias.

– Si a pesar de ser el coach mejor formado y certificado del mundo, no estamos a gusto en las dos primeras sesiones, no nos sentimos escuchados y apoyados o hay algún aspecto que nos genere desconfianza, es mejor buscar otro coach.

– En principio es mejor elegir coaches con los que podamos tener las sesiones de forma presencial (sobre todo las primeras), si bien en algunas circunstancias podemos trabajar por Skype o teléfono. La clave aquí es siempre que el cliente se sienta a gusto.

– Aunque puede haber excepciones, en principio es mejor no hacer coaching con Coaches amigos; un coach amigo nos conoce y podría partir de ideas preconcebidas con respecto a nosotros, que no nos ayuden a progresar en el proceso.

Si tienes cualquier otra pregunta ¡dime! Puedes compartirla en el blog para uso y disfrute de otros lectores, o contactar conmigo en lolahernandez.coaching@gmail.com


Coaching… ¿Cuándo?

Todos pasamos por crisis a lo largo de nuestra vida, unas veces son cortas, otras largas, en ocasiones profundas y en otras, superficiales. Son momentos muy reveladores para nuestra vida pues nos ayudan a tomar conciencia de que algo que es importante para nosotros, no va bien, y nos motivan para que lo solucionemos.

Ocurre que en ocasiones, cuando se juntan dos de los parámetros antes mencionados: larga y profunda, pasamos por momentos difíciles que no nos permiten pensar con claridad ni actuar con determinación. En esos momentos, podemos estar experimentando un pico de ansiedad o depresión y no estamos en condiciones de hacer un proceso de coaching.

Como explico a mis clientes, para hacer coaching, necesitamos estar un “poquito bien”, sentir un mínimo de estabilidad, que nos permitirá aprovechar y sacar un buen rendimiento del proceso. ¿Y dónde se encuentra ese mínimo? Pues como suelo explicar también, las emociones se parecen poco a las matemáticas, cada caso es diferente, cada situación es distinta y hay que analizarla con atención y profesionalidad, antes de iniciar un proceso.

Conviene aclarar que coaching no es terapia, los coaches disponemos de una metodología y de un conjunto de herramientas muy potentes, pero conviene asentar desde el principio expectativas realistas, en las aproximadamente 7/10 sesiones que puede llegar a durar un proceso de coaching, no vamos a trabajar en profundidad un trauma de la infancia, si eso es lo que necesita el cliente; si lo que necesita es poner en práctica herramientas que le ayuden a, por ejemplo, mejorar sus relaciones en el momento presente, sí podemos conseguir mucho a través del coaching.

En ocasiones, se puede dar el caso de empezar el proceso y a las pocas sesiones, percibir que no está progresando, que nos estamos atascando con algo; en estas situaciones lo mejor es hacer un paréntesis, trabajar aquello que sea que está interrumpiendo, y continuar después con el proceso.

Lo que sí quiero decir es que igual que invertimos mucho tiempo y recursos en cosas, a veces accesorias, no debemos “sufrir innecesariamente”: hace poco hablaba en otro post de nuestra increíble capacidad de adaptación… y hoy vuelvo sacar el tema para recordarte que puedes incrementar notablemente tu bienestar y recuperar el control de tu vida, si trabajas ese tema que tú sabes que tanta energía te está quitando.

¿Cuándo por tanto es el mejor momento para hacer coaching? Antes de entrar en la curva descendente de una crisis profunda, para prevenir, después de esta crisis, cuando empezamos la curva de ascenso, o en cualquier momento si la crisis es más superficial. Lo que debes tener presente es que ya has pasado otras crisis en tu vida, y esta también pasará, lo que influirá en que no se vuelva a presentar con más fuerza, será tu determinación para trabajar en el tema que la ha generado. Si en esa tarea quieres el apoyo de un profesional, estaré encantada de apoyarte.

¡Gracias!


Autoestima… ¿Para qué?

 

Escribo hoy sobre este tema por ser algo que en mi práctica profesional y en mis relaciones personales, me encuentro con mucha frecuencia. Parece un tema recurrente:  “tengo la autoestima baja, demasiado alta, no sé cómo la tengo…”. Pero… ¿Qué es esto de la Autoestima? En diccionarios, enciclopedias e internet, podemos encontrar muchas definiciones, yo voy a hablar de lo que significa para mí.

La autoestima es la estima que yo me tengo, es el respeto que tengo por mí, es el cariño y el amor que me brindo, es el tiempo que me dedico.

¿Has estado alguna vez enamorad@? ¡Espero que sí! Pero a lo que voy… ¿Cómo te comportas con tu amad@? ¿En quién se sitúan tus prioridades? ¿A quién tienes siempre presente? ¿A quién tratas de contentar? ¿A quién dedicas tiempo? ¿Qué necesidades y deseos tratas de conocer y satisfacer?

Cuando el ser amado está fuera, lo vemos muy fácilmente: ¡¡Cómo me voy a comportar!! Con cariño, con respeto, cuidando los detalles, dedicando tiempo a preparar momentos especiales, con mimos…

Yo creo que la autoestima es hacer eso mismo con un@…

¿Qué pasa cuando en una relación no hay cariño, ni respeto, ni tiempo para la relación…? Es muy posible que se rompa la pareja, desde luego la relación se va a deteriorar… bastante.

¿Qué pasa cuando en tu relación contigo mismo – la más importante y duradera que vas a tener en tu vida…, por cierto –  no hay cariño, ni respeto, ni tiempo…?

Y uno puede pensar leyendo esto… ya, pero es que… si me centro taaaaaaanto en mi… en mi autosatisfacción, en mis necesidades… ¡Me voy a volver muy egoísta!  ¿Seguro? Muchos hemos recibido una educación que nos animaba a olvidarnos de nosotros y entregarnos a los demás… Con el tiempo, algunos ya hemos aprendido que si no cuidamos de nuestro bien más preciado, va a ser muy difícil que tengamos algo que ofrecer a los demás… En coaching decimos que no podemos dar lo que no tenemos…

Por tanto, ¿qué vas a empezar a hacer, que no estabas haciendo, para enviarte el mensaje de que te estás tratando con el cariño que tan bien merecido te tienes? ¿Qué tal empezar por reservarte unos minutos al día para ti… para nada… o para hacer algo que te guste y te recargue de energía? Sea lo que sea que se te ocurra, lo más importante es que sea REALISTA… y que lo HAGAS.

Si tienes alguna pregunta sobre este apasionante tema, escríbela en el blog o escríbeme a lolahernandez.coaching@gmail.com, ¡Gracias!

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¿Alguna pregunta?

 

Cada semana escribo sobre aspectos relacionados con el Coaching, la Inteligencia Emocional y el Desarrollo Personal, desde una perspectiva práctica y en buena medida, basada en mi propia experiencia.

Hoy me gustaría que me dijeras si tienes alguna duda. Tal vez hay conceptos que no terminas de ver claros, es posible que te ronde por la cabeza alguna dificultad, tal vez algún problema que no terminas de saber cómo enfocar. Hace ya “algunos” años, cuando yo estudiaba en la Universidad, leía sobre temas relacionados con la Psicología, encontraba mucha información que analizaba distintos conceptos, psicopatologías, y curiosidades de la mente humana, pero siempre llegaba a un punto, en el que me decía: “Ok, ahora sé mucho más sobre la ansiedad, el estrés, los problemas de pareja… o las adicciones… ¿Y ahora qué? ¿QUÉ puedo hacer con toda esta información? ¿CÓMO puedo llevar a la práctica al menos algún aspecto de toda esta teoría? ¿QUÉ MÉTODO puedo seguir?

Cuando después de muchos años, me encontré con el Coaching, me encontré con la estructura, con la metodología y con herramientas prácticas para poder transformar en resultados tangibles todos esos conceptos teóricos.

Por eso hoy me dirijo a tí, generoso lector, que dedicas un rato cada semana a leer estas líneas, para ofrecerte que me escribas, que me preguntes, que me digas sobre qué tema específico te gustaría recibir algún enfoque, alguna orientación, sobre qué aspectos cotidianos de la vida de las personas reales, te gustaría que escribiese. Las preguntas privadas, me las puedes hacer en lolahernandez.coaching@gmail.com y te contestaré en privado, las públicas puedes hacerlas directamente en el blog, o por mail, lo que tú prefieras.

Yo te contestaré con mucho gusto, para mí es un auténtico placer conocer de primera mano las inquietudes de la gente y sin compromiso, trataré de ofrecerte un punto de vista, un enfoque y un método que te apoye a recorrer el camino que necesitas para conseguir lo que hoy, todavía, no estás consiguiendo.

¡Gracias por compartir conmigo tus ilusiones!

 

 


¿Emprendes? Tu tiempo es oro

Siempre he tenido una cierta obsesión con aprovechar el tiempo, me parece que la vida es muy corta y es fácil que si no prestas  atención el tiempo se te escape de las manos a gran velocidad.

Desde que soy emprendedora, esa obsesión se ha disparado y he sido aún más consciente de la necesidad de optimizar mi tiempo, porque como suelo comentar en mis talleres, nuestra vida es el resultado de lo que hacemos con el tiempo que tenemos, y esto es “muy fuerte”, piénsalo.

Cuando emprendes, ya no hay tiempo para perder el tiempo, cada minuto que dedicas a actividades que no son ni importantes ni urgentes, está repercutiendo directamente en negativo, en tu cuenta de resultados.

Necesitas un plan para definir el rumbo de tu estrategia empresarial: necesitas definir unos objetivos y un período de tiempo para alcanzarlos. Después, necesitarás establecer y poner en práctica unas acciones para conseguir esos objetivos, y claro, muy importante será que hagas una revisión periódica del cumplimiento del plan y del logro de tus objetivos. Obvio ¿no? Vale, pues aunque resulte obvio, con mucha frecuencia hacemos planes sí, pero tan poco realistas que el simple hecho de verlos nos paraliza, en vez de incitarnos a la acción.  Con lo cual, con mucha frecuencia, se quedan ahí bien registrados en un archivo, que nunca más volvemos a abrir.

Yo te invito a definir objetivos estimulantes, a establecer acciones para conseguirlos que encajen en tu agenda, la de verdad, no la utópica, y por supuesto a cumplirlos. Te aconsejo que los revises periódicamente, y modifiques todo lo que sea necesario, que los tengas bien presentes, y que cuando no tengas muy claro si la actividad que estás a punto de realizar, te apoya o no en el logro de tus objetivos, te lo preguntes: ¿Esta llamada me acerca o me aleja de mis objetivos?  ¿Esta visita está alineada con mis necesidades actuales o no? ¿Qué me puede reportar contestar a este correo ahora? Como una buena clienta mía decía, gestionar el tiempo, es gestionar prioridades.

Recuerda que con frecuencia, nos encontramos haciendo cosas que no tienen nada que ver con lo que hemos definido como importante, con nuestros objetivos, pero que  “como son un momentito, lo hago ya y me lo quito de en medio…” ¿Cuántos “momentitos” sumados a cuantos otros “momentitos” suman cuánto tiempo perdido en cosas que no son importantes? Y lo que es peor ¿Cuánta energía pierdes en esos “momentitos”?

Aprovechar el tiempo también es descansar, cuidarse, disfrutar del ocio, recargar las pilas… Necesitamos todo eso para nuestro bienestar, lo que nos permitirá después ser más productivos y eficientes. A mí me ayuda mucho hacer breves descansos después de cada hora de trabajo, me ayuda a tomar contacto con mis necesidades primarias, y a recordar asuntos personales que también es importante resolver.

Si tienes dificultades para establecer objetivos, prioridades y qué es importante y qué no lo es, escríbeme a lolahernandez.coaching@gmail.com y te ofreceré un enfoque que te apoye.


¡No te juzgues!

El sábado lo comentábamos con los “emocionados encantadores” que nos acompañaron a Gaby y a mí en el Taller de Emociones, y miraban con cierta sorpresa cuando les decía que las emociones tienen muy mala prensa.

Y es que sí, socialmente hemos aprendido que las emociones son algo malo, algo negativo de lo que nos pasamos la vida avergonzados, negándolas, ocultándolas, y sí juzgándonos cada vez que experimentamos una emoción.

Cuántas veces te has escuchado diciendo cosas como: ¿Enfadada yo? ¡No hombre! – eso es de gente con mala leche – ¿Miedo? ¡Qué va? – el miedo es de cobardes… – ¿Triste? No, yo no soy “una melancóoooolica depresiva”…

Por tanto, lo primero que hacemos es juzgar como algo negativo lo que estamos sintiendo; simplemente por el hecho de sentirlo, cuando en realidad es todo lo contrario: como comentábamos el sábado, las emociones son unas valiosas aliadas, pues nos informan sobre nuestras necesidades, sobre lo que es importante para nosotros y aumentan nuestra capacidad de adaptación, y por tanto, nuestras posibilidades de supervivencia ¡Ahí es nada!
Y nosotros nos pasamos la vida gastando muuuuuuuucha energía en disimularlas, en vez de canalizar esa energía hacia la solución de aquello que sea que esté relacionado con lo que estamos sintiendo.

En la Escuela (de Inteligencia) nos enseñaron que el problema es que confundimos SENTIR con HACER: una cosa es lo que sintamos, eso siempre es positivo y necesario… y otra muy diferente, lo que hagamos a continuación, podemos hacer algo que resuelva o algo que empeore la situación.

Lo cierto es que en ocasiones hemos asociado una emoción a una acción negativa, y el simple hecho de sentir la emoción ya dispara todas las alarmas. Por ejemplo: si cuando tengo miedo busco evadirme bebiendo, cada vez que tenga miedo voy a juzgarme pensando que otra vez voy a acabar escondiéndome detrás del alcohol, cuando lo más funcional sería explorar otras formas más adaptativas de ACCIÓN, cuando SENTIMOS miedo.

Como decía, sentir, siempre siempre siempre es positivo, lo que puede ser negativo (o no) es lo que hagamos a continuación, por tanto, espero que a partir de ahora cuando te escuches juzgándote por sentir una emoción, recuerdes esta reflexión… y lo mismo cuando te encuentres juzgando las emociones de los demás… pero como decíamos el sábado “eso ya es Inteligencia Emocional avanzada” ; >, primero trabajemos con nuestras propias emociones…

No dejes de preguntarme cómo te puede apoyar el coaching si necesitas desarrollar tu Inteligencia Emocional y por alguna buena razón, te estás atascando. ¡Gracias!