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Elegir un coach

 

Si te estás planteando hacer un proceso de coaching, hoy voy a compartir unas pautas que te pueden ayudar a elegir un coach que responda a tus necesidades con profesionalidad.

El coaching es una profesión, que como ha pasado anteriormente con otras, aún no cuenta con una formación y un colegio profesional homologados – ni en España, ni en Alemania, ni en muchos otros países. Hay que tener por tanto cuidado, pues desgraciadamente en esta profesión también hay picaresca y hay personas que habiendo hecho un curso de fin de semana, ya se autodenominan coaches. Estas personas ofrecen sus supuestos servicios de coaching, manchando en muchos casos la reputación de los buenos profesionales con los que cuenta esta relativamente nueva actividad y generando una lógica desconfianza en los posibles usuarios.Presentación1Aquí comparto por tanto algunas pautas a seguir para asegurarnos de estar en buenas manos cuando decidimos dar ese paso:

– Si bien no es necesario que el Coach haya estudiado Psicología ni ninguna otra carrera específica, sí es conveniente que disponga de estudios universitarios previos a su formación como coach. Tengo buenos compañeros de coaching que provienen de campos muy variados como la abogacía o la geología y aportan una visión muy interesante a sus clientes.

– Además, suele ser muy recomendable que el Coach disponga de una amplia experiencia vital y profesional. En la parte más personal, cuando una persona ha pasado por situaciones vamos a decir complicadas, es más fácil que entienda cómo se siente su cliente, que se pueda poner en su lugar (empatía) y desde esa comprensión pueda ofrecer un apoyo especializado. Igualmente, si la especialidad que ofrece el coach (los coaches profesionales cada vez se especializan más para ofrecer un mejor servicio a sus clientes) está relacionada con el ámbito laboral y empresarial, será muy enriquecedor y conveniente para el proceso de coaching, que el propio coach cuente con esa experiencia en puestos de responsabilidad.

– Conviene que el Coach se haya formado como tal con el respaldo de una universidad, y que el programa formativo recibido estuviera certificado por alguna Asociación de Coaching; en España encontramos ASESCO y AECOP, a nivel internacional ICF y EMCC. Estos programas formativos tienen una duración variable en función de si son más o menos intensivos, en cualquier caso, como mínimo duran aprox. 4 meses.

– Las mayores garantías las encontramos en coaches que además están certificados por alguna de las citadas asociaciones, si bien también podemos encontrar buenos profesionales que no hayan pasado por el costoso y laborioso proceso de certificación (hay que documentar las sesiones de coaching, los procesos, presentar cartas de recomendación de los clientes, etc.). En los portales de las asociaciones mencionadas, podemos  encontrar listados con los profesionales certificados, que siguen siendo socios de estas entidades.

– Pedir referencias al Coach, no temer preguntarle por su formación, años de experiencia, si escribe algún blog para conocer mejor cómo trabaja antes de contratarle, si tiene un perfil dado de alta en Linkedin o Xing, en el que podamos encontrar información y referencias.

– Si a pesar de ser el coach mejor formado y certificado del mundo, no estamos a gusto en las dos primeras sesiones, no nos sentimos escuchados y apoyados o hay algún aspecto que nos genere desconfianza, es mejor buscar otro coach.

– En principio es mejor elegir coaches con los que podamos tener las sesiones de forma presencial (sobre todo las primeras), si bien en algunas circunstancias podemos trabajar por Skype o teléfono. La clave aquí es siempre que el cliente se sienta a gusto.

– Aunque puede haber excepciones, en principio es mejor no hacer coaching con Coaches amigos; un coach amigo nos conoce y podría partir de ideas preconcebidas con respecto a nosotros, que no nos ayuden a progresar en el proceso.

Si tienes cualquier otra pregunta ¡dime! Puedes compartirla en el blog para uso y disfrute de otros lectores, o contactar conmigo en lolahernandez.coaching@gmail.com


Y la rutina en pareja… ¿qué tal?

“Ya no me quiere como antes, está claro que le aburre hablar conmigo, ya no nos divertimos juntos, si es que no me escucha… ¿alguna vez hubo pasión entre nosotros?”

Los que vivimos en pareja o alguna vez la hemos tenido, sabemos que todas las relaciones, en algún momento, entran en una fase que incluye la temida rutina. Si lo piensas bien, en parte es una buena noticia; sería agotador estar toda la vida sintiendo una pasión desbocada por alguien, no nos quedaría energía para hacer otras cosas, y ya sabemos que los mortales necesitamos más cosas y tenemos una encantadora tendencia a buscar el equilibrio entre las distintas áreas de nuestra vida.

Y aún y así… quien más quien menos querría hacer algunas mejoras en su relación. El viernes pasado trabajamos en esto en el taller que hicimos sobre comunicación en pareja. Comentamos el peso que en nuestro bienestar y en nuestra satisfacción general con la vida, tiene la calidad de nuestra relación de pareja en cada momento, habida cuenta de la cantidad de tiempo que pasamos juntos y de lo mucho que solemos compartir.

Tómate un rato para contestarte con honestidad a estas preguntas: cuando algo no marcha del todo bien… ¿qué sueles hacer? ¿Te quejas? ¿Esperas a que el otro cambie o busque soluciones? ¿Cómo te comunicas en esos momentos?Presentación1Hoy voy a compartir algunas prácticas que a mí me han servido para incorporar nuevos buenos hábitos a esa “rutina”:

Callarme: sí, algunos hemos aprendido que una buena pareja se pasa toooooooooodo el día hablando, que cuando uno está a gusto tiene que estar hablando permanentemente y si no hablas constantemente es que te pasa algo. Además, cuando yo hablo todo el rato, en cierto modo estoy asumiendo la responsabilidad sobre la comunicación en la relación. Por tanto, cállate un poquito y deja hablar al otro si quiere… y si no quiere, no pasa nada, disfruta de vez en cuando del silencio compartido, puede ser muy agradable. ¡Ah! Y prepárate para la reacción de tu pareja, al principio estará desorientada… pensará que te has enfadado, explícale que estás tan a gustito y que va todo bien, dale tiempo.

Transmite explícitamente tu cariño y gratitud: ¿a ti no te gusta que lo hagan? Díselo con palabras, con gestos de complicidad, sonrisas, contacto visual y de vez en cuando algún detallito. ¿Quién mejor que tú sabe lo que a tu pareja le gusta?

Propón otros planes: investiga, pregunta por ahí, piensa ¿qué otras cosas podríais hacer? A todo el mundo le gusta divertirse, seguro que si le planteas algo distinto, te dice que sí.

No te agobies: tómate tu tiempo, disfruta también de la rutina, no tiene que darte una fiebre anti-rutina, esta es una tarea para “corredores de fondo”. Adopta el objetivo de calidad frente a cantidad.

Cuídate mucho: En todos los sentidos: físico, personal, profesional, social… nada resulta más atractivo que relacionarse con alguien que se siente a gusto consigo mismo. ¿Te has preocupado tanto por los demás que te has descuidado un poquito últimamente?

Comparte tus logros y si tienes alguna pregunta, hablamos en lolahernandez.coaching@gmail.com


¿Eres falible?

Yo sí, me ha costado mucho reconocerlo, de hecho, es un tema que todavía me cuesta aceptar, pero sí, soy falible.

Durante mucho tiempo me exigí ser infalible, yo no lo sabía, pero no me permitía enfermar, tampoco me podía enfadar, tenía que ser siempre productiva, simpática, estar guapa…

Ha sido un camino largo, y todavía no he completado todos los pasos, pero ahora me permito ser falible, me permito enfermar, estar de mal humor, descansar, tomarme tiempo para recuperarme, estar seria y tener una imagen mejorable.

Y hoy me permito escribir un post cortito, necesito el tiempo para mí. Lo comparto desde la experiencia de constatar con mis clientes que la mejor manera de apoyarles en sus desafíos es compartir mis propias limitaciones, ser coherente y como decía mi profe Paco Yuste… “el ejemplo no es la mejor forma de influir en los demás, es la ÚNICA”.


Apark las excusas

¿Tú también te pones excusas? Déjame adivinarlo… ¡¡seguro que sí!! Vale, no pasa nada, lo hacemos todos, y un buen primer paso precisamente es reconocerlo, reconocérnoslo a nosotros mismos por el bien de la relación con un@, que ya sabemos que es la más larga y la más importante que vamos a tener mientras vivamos.

El segundo paso es detectar qué excusas nos ponemos y en qué situaciones. ¿Es posible que quieras conseguir algo y que al mismo tiempo te dé un poco de “susto”? Por ejemplo, imagínate que quieres encontrar un trabajo en Alemania – también os lo podéis aplicar en España… desgraciadamente – y dices, “vale, quiero encontrar trabajo PERO…” y aquí empieza tu lista de excusas, por ejemplo:

– todavía no hablo bien alemán, no me voy a enterar de nada

– mi CV en alemán es muy mejorable

– no tengo cartas de recomendación de todas las empresas en las que he trabajado y aquí es muy importante

– ¿y en qué trabajo?

– no sé qué páginas de empleo hay aquí

– cuando las encuentre, no las voy a entender… ¡aquí está todo en alemán!

– mi salud últimamente no es muy buena, seguro que a la primera baja me despiden

– como me llamen para una entrevista voy a estar tan nerviosa que seguro que la cago

– ¡no sé por dónde empezar!

– con el carácter que tienen los alemanes… no creo que me adapte ¿y si cojo una depresión profunda irreversible para toda la vida?

¿Te suena? Vale, a lo mejor he exagerado un poco… ¿o no?Presentación1A ver… sí, claro que sí, cuando queremos conseguir algo mejor para nuestra vida es lógico que sintamos un poco de miedito, recuerda lo que hemos hablado en otros post sobre salir de la zona de confort, y al mismo tiempo, si no salimos, y seguimos haciendo lo mismo… ya sabemos dónde vamos a seguir.

Por consiguiente, hoy te propongo que hagas un poco de autocoaching. Cuando yo lo practico, pongo algo muy parecido a una relación de quejas y excusas, como la que acabo de poner, y a continuación empiezo a contestarme… vale, de todas estas dramáticas situaciones que me está presentando la vida, ¿en qué puedo influir? ¿Qué cosas podría empezar a hacer?

Pues hombre, por empezar con un brainstorming de posibilidades:

– puedo dedicar más tiempo a mejorar mi alemán

– puedo recordar que no necesito ser bilingüe para trabajar en Alemania, puedo empezar por un trabajo menos cualificado que me permita mejorar el idioma

– puedo pedirle a mi amiga Angelina, que es alemana, que me haga el favor de echarle un vistazo a mi CV, a ver si se entiende, a cambio de una tortilla española ;p

– puedo mirar qué cartas de recomendación tengo…

¿Con esto vas a conseguir que el trabajo venga a buscarte a casa? No… – y si lo consigues por favor ¡¡cuéntanos cómo lo has hecho!!, – pero sí vas a empezar a ver cosas concretas que tú sí puedes hacer… y ya si además las haces… ¡no te digo nada!


IndependízaT

Hoy me voy a repetir un poco otra vez, voy a escribir sobre algo que ya escribí hace unos años y lo hago por ser uno de los temas con los que recurrentemente me encuentro y porque estoy segura de que con lo que he aprendido en los últimos años, puedo aportar algunas novedades al respecto.

Hemos hablado más veces de que somos animales sociales, nos desarrollamos en buena medida a partir de las relaciones que tenemos y llegamos a identificarnos con la imagen que creemos proyectar en los demás. Incluso ahora se sabe que hasta nuestro cerebro es social y se ve constantemente afectado por las interacciones que mantenemos con otros “cerebros” tanto para lo bueno, como para lo menos bueno… ;D

Como ya hemos comentado, es muy recomendable cuidar por tanto de nuestra faceta relacional y al mismo tiempo, es importante que pongamos atención al tipo de relaciones que día a día construimos: ¿son relaciones que fomentan la autonomía, el respeto y el cariño sin apego? O por el contrario ¿estamos fomentando la dependencia, la falta de libertad y el sacrificio malentendido?

Presentación1Si detectamos que estamos construyendo relaciones que en parte se parecen al segundo tipo de las expuestas en el párrafo anterior, te invito a contestarte la siguiente pregunta: ¿en qué ámbito te vendría bien invertir en independencia? Yo esta semana he detectado unos cuantos:

– Independencia económica: es un clásico, es la “estrella” cuando hablamos de independencia y al mismo tiempo no podemos negar que en el mundo que vivimos – al menos de momento – es importante.

– Independencia emocional: ¿te contagias fácilmente de las emociones que experimentan las personas con las que te relacionas? ¿Confundes eso con la empatía? ¿Aporta algo que reacciones así?

– Independencia afectiva: ¿te brindas afecto? O ¿dependes del afecto que en el mejor de los casos te brinden los demás? ¿Del afecto de cuántas personas estamos hablando?

– Independencia con el idioma: Si vives en un país que no es el tuyo ¿qué tal te manejas con el idioma? Si todavía tienes un largo camino por recorrer… ¿estás haciendo algo para mejorarlo? ¿Cuánto tiempo quieres dejar que otros te sigan resolviendo papeleos y papeletas? ¿Cómo te sientes cuando lo hacen?

– Independencia con el manejo del tiempo: ¿quién decide a qué dedicas tu tiempo? ¿Te enfadas cuando otras personas no te dedican tanto tiempo como tú a ellos? ¿Dedicas tiempo a satisfacer tus necesidades? O ¿siempre lo haces para satisfacer las de los demás? ¿Tienes la sensación de que te pasas el día pendiente de todo el mundo menos de ti?

Te propongo que te contestes a estas preguntas, con honestidad y que chequees cómo te sientes cuando lo hagas… recuerda que tus emociones te hablan… ¿qué te dicen? Si está todo bien y te sientes satisfech@ ¡enhorabuena! – no olvides compartir con nosotros, humildes mortales, tus secretos  ;D -. Si no es así… tranquil@, nos pasa a todos, estamos aquí para aprender. Empieza poco a poco a hacer cosas diferentes, no pierdas el objetivo de trabajar en recuperar la independencia en las áreas que lo necesites, ponte en marcha, si necesitas ayuda búscala y ya verás cómo mejoran tus relaciones cuando te comuniques desde la independencia, la libertad y el desapego.


ComunicaT bien en pareja

Las relaciones de pareja pasan por momentos desafiantes. A veces cuesta encontrar el equilibrio entre la relación de pareja y la relación con uno mismo. Podemos llegar a traspasar los límites del otro o éste puede traspasar los nuestros y es bueno que nos hagamos conscientes de eso, porque se pueden generar dinámicas de comunicación o gestión de conflictos no precisamente constructivas.

Yo creo que es muy razonable y sano tener puntos de vista diferentes, eso puede enriquecer a la pareja y ya se sabe que el resultado del trabajo en equipo siempre mejora cualquier logro individual. Los conflictos y las crisis por tanto son buenos, pues permiten poner sobre la mesa asuntos que si se tratan de forma adecuada, van a permitir evolucionar a la relación.

dibujo pareja

El riesgo que corremos en estas situaciones es tratarlas de forma inadecuada, sacar lo peor de nosotros mismos – todos tenemos  personajillos tiranos o sumisos dentro – y dejar huellas en la relación que generen distanciamiento y rencor.

Por esa razón, creo que es más que recomendable que cada vez que tengamos un conflicto, aprovechemos para poner en práctica estrategias de comunicación que ayuden a sumar y resolver, en vez de perjudicar nuestras relaciones de pareja.

De eso va el taller que vamos a hacer en febrero, en Múnich. Si te apetece y estás por aquí, ¡nos vemos!

Para más info, pincha aquí: comunicaT bien anuncio


Start in Múnich

El de hoy es un post un poco atípico en este blog, pero recoge información tan práctica y tan valiosa para los que hemos aterrizado en Múnich, y somos tantos… que no me he podido resistir a compartirlo.

La semana pasada conocí a Julia y a Jessica, dos españolas emprendedoras  felizmente afincadas en Múnich. No sé qué me llamo más la atención de ellas, si su juventud o su formalidad; tal vez una rara combinación de ambas características, que tan inusual suele ser encontrar en una misma persona.

Presentación1Start in Munich

Además, desde mi punto de vista, representan el paradigma de esa mujer que se va consolidando cada vez más: la que combina la atención de sus inquietudes personales sin descuidar las profesionales, la que siente que no tiene que renunciar a nada porque lo merece todo.

La cuestión es que junto a Mariona desde Barcelona, han montado todo un servicio de gestoría, tal y como lo conocemos en España para apoyar en temas fiscales, administrativos, legales y traducciones entre otros, a los que acaban de llegar a Múnich y a los que ya llevamos un tiempito. Ofrecen servicios tanto a particulares como a empresarios y emprendedores, y lo hacen desde un enfoque empresarial que me parece de lo más sostenible.

Les doy la bienvenida desde este blog y os invito a conocerlas si necesitáis servicios de gestoría en Alemania, como si estuviésemos en casa.


Integra tu cerebro

Hoy quiero compartir información, como siempre trato de hacer: práctica, sobre un libro que he empezado a leer y que está resultando de lo más apasionante que he encontrado en los últimos tiempos: EL CEREBRO DEL NIÑO de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson.

Aunque los autores enfocan el tema relacionándolo con las distintas etapas del desarrollo de los niños, asimismo comentan que todo lo recogido en él, las estrategias, conceptos y ejercicios prácticos, son 100% aplicables a adultos.

Vamos a ver un ejemplo concreto: ¿has intentado alguna vez  razonar con una persona  alterada por alguna emoción intensa y no ha sido posible? Cuando estas enfadad@ ¿eres capaz de pensar de forma lógica?

Presentación1

Siegel y Payne nos hablan del cerebro y sus distintas divisiones, una de ellas, la división entre el hemisferio izquierdo y el derecho. Cada uno de ellos tiene funciones diferentes: el izquierzo es el lado racional, lingüístico y lógico, el derecho es el emocional, intuitivo y visceral. Funcionan de forma tan autónoma que es como si tuviésemos dos personalidades – eso explica que de vez en cuando nos digan cosas como “nunca te había visto así”, “no te reconozco”. Bien, pues según los autores, y avalado por una gran base científica ahora que por fin se pueden estudiar las emociones en el cerebro, nuestro desarrollo, y con él nuestro equilibrio y bienestar dependen de que integremos esos dos hemisferios, para llegar a tener un cerebro pleno. Tan pernicioso para nuestro bienestar es quedarnos anclados en el uno como en el otro.

¿Y cómo se hace eso? Volviendo al ejemplo, si quieres comunicarte con una persona que está muy alterada emocionalmente, debes empezar haciéndolo desde el hemisferio derecho, es decir desde las emociones, la empatía, transmitiendo interés, escucha activa y comprensión de las emociones del otro. Eso favorece que la persona se sienta comprendida, y con ello, se sienta mejor; después de llegar a ese primer “éxito en el proceso comunicativo” ya puedes intervenir desde el hemisferio izquierdo, razonando de forma lógica la situación de que se trate, lo que se puede hacer, y favoreciendo de esta forma el crear un espacio de integración entre ambos hemisferios. ¡Apasionante! ¿No?

Espero que te sirva, para saberlo, no dudes en compartir tus comentarios, que siempre enriquecen y aportan a todos los seguidores. ¿Qué vas a hacer la próxima vez que te encuentres a tu hija o a tu pareja con un “disgustazo”?


¿Qué tal te llevas con tus emociones?

No sé tú, pero yo hasta no hace tanto… ¡fatal! Sí, reaccionaba muy mal cuando sentía miedo, me enfadaba o me ponía triste, además, esto siempre solía ocurrir en el momento más inoportuno y no tenía ningún control sobre mí… ¿Te suena?

Cuando me enfadaba me sentía como “una mala persona”, pensaba que la buena gente no se enfadaba por tanto me juzgaba negativamente cuando lo hacía y cada nuevo enfado era una batalla perdida contra mis deseos de hacer lo correcto y una evidencia de que me encontraba muy lejos de cumplir con la imagen ideal que yo había construido para mí, lo que yo “debería ser”.

No te digo nada cuando aparecía el miedo… lo que sentía a continuación era vergüenza, ¿por qué siento miedo por cosas tan tontas? Me preguntaba, y me resultaba tan denigrante, que gastaba muchos esfuerzos en disimularlo, y por supuesto en negarlo… ¡miedo yo! Noooooooo, qué va… yo soy una chica-super-campeona.

Termino con una mención a la tristeza: cuando me sentía así, me costaba reconocer qué sentía, no sabía lo que era, simplemente me sentía mal y no sabía qué hacer con esa sensación; la sola idea de ponerme a llorar delante de alguien me parecía bochornosa, y llegaba a pensar que alguien pudiera creer que yo trataba de manipular con mi llanto.

Después de tiempo trabajando con mis propias emociones, aprendiendo de las de mis clientes (unos grandes maestros), de pasar por la Escuela de Inteligencia, por las clases de Francisco Yuste, de muchos talleres, de leer y poner en práctica lo leído… entendí muchas cosas y hoy me alegra compartir contigo que otra forma de gestionar las emociones… ¡es posible!

Por concretar un poco con un ejemplo: ahora entiendo que enfadarme en sí no es malo (muy al contrario, todas las emociones son buenas, necesarias y adaptativas, y siempre están ahí por algo…) lo que sí cuido más es lo que hago a continuación… y cuando alguien cercano me dice eso de “no te enfades”, le pido que respete mi mal humor, y después, cuando el nivel de enfado ha descendido – después de dar un paseíto por ejemplo – le explico que enfadarse es muy bueno – si alguien traspasa mis límites… ¡quiero saberlo! -, que lo voy a seguir haciendo y si mi emoción ha tenido algo que ver con algún comportamiento suyo, se lo hago saber, con la mayor asertividad del mundo – aquí también voy progresando ;D. Creo que es mucho más adaptativo y bueno para las relaciones, compartir lo que opinamos y sentimos para dar al otro la oportunidad de hacer modificaciones a su conducta…, que callarnos… y aparecer un día sorprendentemente con las maletas en la puerta… o esperar a que nos lean el pensamiento… ;D… – sí, todos lo hemos hecho alguna vez… ¡incluso muchas!

Así que amig@ hoy te invito a remangarte con tus emociones, a darles la bienvenida y a aprender otras formas de gestionarlas, porque tu felicidad, tus relaciones y tu supervivencia, dependen en buena medida de ellas. ¡Feliz viaje!

Presentación1


Cerrando 2013

¡Hola!

Este es un post de agradecimiento; repasando el año, me doy cuenta de que ha habido seres que han tenido un papel importante en él, y quiero darles las gracias así que ahí voy.

Antes quiero decir que hay muchas otras personas que no están en esta lista, a las que también estoy agradecida, a las que quiero y con las que ha sido un placer compartir trocitos de 2013; dicho lo cual, ahora sí que sí:

– A mi madre, por su cariño y por lo mucho que me está ayudando con el alquiler del piso… madremíademivida la de veces que se habrá subido esta mujer los 4 pisos andando durante estos meses… “Madre, este año, te mereces doble ración de turrón para recuperar tanto esfuerzo… ¡Mil gracias! ¡Pronto lo conseguiremos!”

– A Jürgen, porque no imagino compartir mi vida con alguien mejor que tú, porque cada día que nos regala la vida me siento muy afortunada despertando a tu lado, y por los nuevos e ilusionantes proyectos que tenemos para los próximos 100 años.

– A mi Abuela, por seguir siendo un referente a sus 90 años, por estar tan viva, por saber disfrutar de la vida y amarla cada día. ¡Abuela Fitipaldi te quiero!Presentación1– A Duna, por dejarme tanto cariño y tantos buenos recuerdos. Espero que pronto venga otro ser bigotudo a usurpar tu hueco… pero no podrá eclipsar tu paso por nuestra familia. ¡Que tengas una maravillosa nueva vida allá donde estés!

– A mi amiga Graciela, por ser un ejemplo y un estímulo, por representar tan bien que la distancia física es compatible con una distancia emocional estrecha, ¡gracias por nuestras cañas por Skype!

– A mi amigo Alberto, por estar siempre ahí, tan cerca, y por tener un corazón tan grande, por sacar hueco para los amigos dentro de esa endiablada agenda que tienes.

– A mi hermano David, por su cariñoso sentido del humor, por ponerme al día de las noticias de “Ejpaña” sin dejar de reír  y por sus recomendaciones televisivas.

– A mi amigo Oscar, porque es la humildad hecha gran persona, porque no conozco a nadie más positivo que tú y por esa clarividencia que tienes en la cabeza Tío…

– A mi amiga Eva, por tu estímulo, por tu alegría, por tu ingenio, por tu iniciativa, por tener siempre una palabra de reconocimiento y complicidad.

– A Luz, por recordarme la importancia de cuidarme y atenderme, de estar en contacto con mi ser y mis necesidades.

– A mis compis de flamenco, por las risas, por lo bien que lo pasamos y lo mucho que hemos progresado con las rumbas, la Niña Pastori, las sevillanas y el pasodoble.

– A Manina, Patty, Mabel, Jenny, Sanne… por los buenos momentos que hemos compartido y por hacer mejores los que no han sido tan buenos; solo saber que estáis ahí da mucho calorcito al corazón…

– A todos los clientes y asistentes a los talleres, por la confianza un año más, por la invitación a acompañarles “un ratito”, por las recomendaciones y el estímulo, seguimiento y comentarios en el blog, que han hecho que ayer lo premiaran en Blog del día

A todos, GRACIAS, me alegra tener 365 días por delante para devolveros un poquito de lo mucho que me dais. ¡¡Feliz Navidad y estupendísimo 2014!!