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Guten Morgen! Und/y ¡Buenas Noches!

Sí… ahora lo explico… Este post está especialmente dirigido a aquellos que estamos aprendiendo el idioma local y convivimos con nativos de nuestro país de acogida.

Los españolitos e hispanohablantes medios somos muy dados a juntarnos con otros hispanohablantes (nativos o no) que hablen español, para, por una parte, poder comunicarnos cómodamente en nuestro propio idioma, y por otra, no exponernos a hablar mal el idioma local, pues tendemos a sentirnos avergonzados.

Ya hemos comentado muchas veces… que para llegar a hablar bien un idioma (y ya sabemos que esta es una necesidad indiscutible cuando vivimos fuera y aspiramos a tener un trabajo acorde con nuestras capacitaciones) tenemos que aceptar hablarlo mal durante un tiempo, más o menos largo, en función precisamente de lo mucho o poco que lo practiquemos con los nativos.

Pues bien, en ocasiones, todavía no tenemos trabajo, o trabajamos mucho en español, y el entorno profesional no facilita que aprendamos el idioma; sin embargo, algunos convivimos con nativos, para los cuales, ciertamente es un esfuerzo tratar de entenderse con nosotros en el idioma local, y muchas veces optan por la comodidad de dirigirse a nosotros en español. Claramente esta es una dinámica que no nos ayuda nada a adquirir el nuevo idioma.

Ante esta situación… ¡Un poco de imaginación hombre! Hoy te propongo dos ideas:

–          Un colega alemán, Frank Bannys, que como buen alemán habla magníficamente varios idiomas… incluido el español…  me sugirió la buena idea de destinar un día de la semana a hablar solo en alemán. Desde entonces, el domingo ha quedado instaurado como “día alemán” y hablamos todo el día en este idioma.

–          Por otra parte, para generalizar más el uso del idioma local, ahora “hemos” decidido que las mañana son en alemán (una está más despejada… ; ))) y las tardes/noches (cuando estamos más cansados) en español…

¿Al principio fue difícil? Sí… ¿Hemos tenido que discutir? Sí… ¿Ha merecido la pena el esfuerzo y las discusiones? Sí…

Así que los que conviváis con nativos (que mira que me lleva sonando rara la palabra durante todo el post… no dejo de visualizar “indios”), aquí tenéis un par de herramientas que podéis utilizar, si queréis… ¡Gracias y a seguir practicando!

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Separados o Revueltos

 

Algunos de mis clientes expatriados, me comentan que al vivir fuera de su país se da una situación paradójica: la familia y los amigos de allí están lejos y les echan de menos, pero cuando llega el momento de verles, lo viven con tal intensidad que acaban estresados.

Es cierto que cuando tienes a los tuyos lejos, te ves con poca frecuencia, pero cuando lo haces, bien porque vengan ellos a verte, bien porque vayas tú, las circunstancias suelen propiciar que se dé una convivencia muy cercana e intensiva, que remueva los cimientos de la “tranquilidad” a la que estamos acostumbrados tanto ellos como nosotros, y aumente la probabilidad de conflictos y discusiones que están lejos de nuestro deseo, cuando pasamos tanto tiempo separados y queremos recuperar el tiempo perdido.

Durante unos días volvemos “al nido” y ese regreso, puede hacer que reaparezcan roles del pasado en los que nuestros padres nos decían lo que teníamos que hacer y nosotros lo hacíamos o no… entrando en discusiones poco resolutivas.

Además, durante el tiempo que ha transcurrido desde “la última vez que nos vimos”, nos han pasado muchas cosas que ellos no saben pero notan cuando nos reencontramos, y viceversa: a ellos también les han pasado cosas y hay un hueco que llenar.

¿Qué puedes hacer para mantener una convivencia más fluida? Aquí comparto algunas opciones:

–          Prepara el viaje, y no me refiero a la maleta, los billetes… ¿Hay algo importante que quieras contar? ¿Algún tema espinoso que te gustaría abordar o simplemente evitar? ¿Qué te gustaría compartir? ¿Qué tipo de experiencias quieres vivir esos días con los tuyos?

–          Ten presente lo que te une a esas personas y díselo, es una buena ocasión para compartir sentimientos y decir que sí… que les echas mucho de menos y que tienes muchas ganas de que vengan a verte cuando puedan.

–          Aprende a expresar los desacuerdos de forma asertiva, si algo no te gusta, dilo de forma adecuada, respetuosa, en el momento oportuno, pero no lo reprimas… Ya sabes lo que pasa cuando acumulamos frustraciones…

–          No te olvides de compartir también lo que te gusta de ellos, refuérzalo, agradécelo, lo hacen para ti…

–          … Y no dejes de dar todos los abrazos, besos y achuchones que habitualmente no puedes dar, es una maravillosa forma de compartir más allá de las palabras

Espero que estas ideas te sirvan si estos días de Semana Santa los compartes en tu tierra, si te atascas con alguna dime… Ya sabes, en lolahernandez.coaching@gmail.com responderé encantada a tu mail.

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