Respeta SU proceso

Con mucha frecuencia, en las sesiones y en mi vida personal, encuentro que tendemos a tomarnos las cosas de forma personal, asumiendo incluso responsabilidades que no nos corresponden. En ocasiones, tenemos al lado a alguien que se muestra serio, por alguna razón que desconocemos; tal vez está triste, temeroso o enfadado por algo, y nosotros, que estamos al lado, reaccionamos pensando que hemos hecho algo para generar ese estado emocional en esa persona. Si nos paramos a pensarlo, la mayoría de las veces no tenemos nada que ver con lo que está pasando por la cabeza de aquellos que están a nuestro alrededor. Una mala noche, problemas en el trabajo, una pérdida, un conflicto interno o externo… hay mil razones posibles para justificar una reacción, y no aporta nada que nos la tomemos de forma personal.

¿Qué podemos hacer entonces? Como siempre, un montón de cosas.

En primer lugar, trabajar en cultivar una visión de la vida menos egocéntrica. El mundo va a seguir girando independientemente de lo que nosotros pensemos, creamos o hagamos; en la mayor parte de las ocasiones no vamos a tener ninguna influencia en lo que suceda a las personas de nuestro entorno.

Por otra parte, reaccionar de esta forma, puede ser un síntoma de inseguridad generado por una autoestima un poco flojita, en la que nos vendría muy bien trabajar – por cierto, es el tema de la HORA DE PSICOLOGÍA de este mes.

En vez de centrarnos en nosotros, en lo que nosotros necesitamos para sentirnos bien… ¿por qué no poner el foco en la otra persona? Tal vez podemos observar qué hace, cómo se comporta y cuál es su lenguaje no verbal. En vez de montarnos películas… podemos incluso preguntarle abiertamente si le pasa algo, si podemos echarle una mano de alguna forma, si quiere hablar con nosotros o si necesita espacio.

En estas situaciones, a veces nos encontramos tratando de “imponer” un estado de ánimo en el otro, forzando el “sacar” a esa persona de un supuesto problema. En vez de hacer eso, aceptar su proceso y su estado de ánimo, ya sería un gran paso.

Podemos también, respetar los procesos de los demás y darnos cuenta, de que cada persona necesita vivir sus propias experiencias sin que, en gran parte de estas, podamos hacer nada más que mantenernos respetuosamente al margen, acompañar y ofrecer generosamente – pero sin atosigar – nuestro apoyo.

Tender una mano, sí, ofrecer una alternativa, también, pero dejando que sea él o ella quién asuma su responsabilidad y tome sus propias decisiones con respecto a la situación que le mantenga en ese estado.

Aprovecho para recordarte que en febrero nos veremos en el taller: El miedo es mi amigo y no dudes de compartir tus dudas y puntos de vista en los comentarios del post. Ya sabes que yo siempre respondo.

Photo by fotografierende on Pexels.com

Publicado por Lola Hernández

Psicóloga y coach afincada en Múnich (Alemania). www.coachingenmunich.com. Más info en este enlace: https://coachingenmunich.com/about/

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