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Mi mudanza a Berlín

 

Hoy me alegra dar la bienvenida a la segunda colaboradora del blog:  Clara Montenegro. Clara es otra española desplazada a tierras alemanas que hoy ha querido compartir con nosotros su experiencia. Me alegra mucho su iniciativa y ójala que estas colaboraciones se sucedan, pues estoy segura que cada uno de los lectores y lectoras del blog tiene mucho que aportar al resto simplemente compartiendo cómo ha vivido alguna experiencia migratoria o simplemente de superación personal. Que disfruteis y Clara, ¡muchas gracias de nuevo!

Mi mudanza a Berlín

Por Clara Montenegro

Otra española en Berlín

Hola, mi nombre es Clara y hace dos meses que vivo en Berlín.

Cuando era pequeña, por el trabajo de mis padres, viví dos años en Francia y cuatro en Suiza. Finalmente les destinaron a España y cuando después de tanto viaje, pensaba que ya no volvería a salir más que para vacaciones… me veo escribiendo estas líneas desde Alemania.

Sé que actualmente hay muchísimas personas que por unos motivos u otros se han visto obligados a hacer la maleta y a dejarlo todo por una vida mejor. Seguro que incluso más de uno os sentiréis identificados, por eso me gustaría aportar mi granito de arena para que el proceso de traslado y adaptación os sea más llevadero.

En mi caso la noticia del traslado a Alemania fue bastante inesperada. Mi pareja encontró una oportunidad de trabajo muy buena en Berlín y no podíamos desaprovecharla. El problema es que era para incorporarse en 10 días, por lo que empezó una carrera contra reloj para prepararlo todo.

Preparar el viaje a Berlín

Por desgracia, tanto mi pareja como yo, estábamos parados, pero esa semana casi nos vino hasta bien para poder organizarlo todo bien. (Hay que mirarle el lado positivo)

La empresa a la que iba a trabajar él nos proporcionaba el billete de avión y ofrecía unas casas en alquiler, así que por ese lado dos cosas resueltas.

Organizar la mudanza

Pese a tener el tema de la vivienda y del viaje ya solucionado, nos quedaba la difícil tarea de vaciar nuestra casa entera y trasladarlo todo a nuestro nuevo destino.

Comencé a mirar empresas de mudanzas, pero no estaba segura de que todas trabajasen fuera de España. Buscando por Internet llegué hasta una empresa llamadaMovesimo, una empresa que no realiza mudanzas directamente si no que te pone en contacto con transportistas y ellos te realizan pujas. Publiqué mi mudanza a Alemania y así tenía la seguridad de que todos los transportistas interesados hacían servicios internacionales y que, probablemente, conocieran la zona.

Es importante hacer un inventario lo más aproximado posible de todo para que te hagan un presupuesto ajustado al volumen de las cosas a transportar. En dos días recibí un total de cuatro presupuestos. Elegí el que más me convenía, las fechas de recogida y entrega y ¡otra cosa más solucionada!

Hablar alemán

Pese a haber vivido tantos años fuera de España, mi nivel de alemán era, bueno y es, bastante limitado. Él, por el contrario, tiene un gran nivel que adquirió en unos años de academia. Buena previsión viendo las salidas profesionales que tenía su especialidad dentro de España. Así que en este tema sí me gustaría hacer hincapié, no os conforméis con tener un buen nivel de inglés y/o francés. Que aunque en algunos trabajos sólo pidan inglés o francés, desde mi experiencia, os puedo decir que sin un buen nivel de alemán la búsqueda de empleo es un tema bastante complicado.

Cobrar el paro en Alemania

Si alguno de vosotros está en una situación parecida a la mía es importante saber que, aunque te marchas a un país de la Unión Europea a buscar trabajo y, por lo tanto no cumples el requisito para cobrar la prestación de estar en España realizando una “búsqueda activa de empleo”, sí es posible “exportar” esta prestación a Alemania.   Una nueva legislación permite transferir las prestaciones a otro país de la Unión Europea durante tres meses. Este periodo es prorrogable por otros tres, pero recordar hacerlo o comunicarlo en vuestra oficina del INEM para no perder vuestra prestación.

Qué hacer en Berlín

Están siendo unos meses de mucho estrés, así que por lo menos no he tenido tiempo de aburrirme.

Aquí el invierno parece ser más largo que en España, y el verano, cuando llega, no es ni la mitad de intenso. Teniendo esto claro, solo podemos acostumbrarnos a ello y no sentir envidia por todos nuestros amigos que nos mandan fotos tomando el sol en una terraza.

Uno de los descubrimientos que más me llamó la atención son unas tiendas Späti. Son el equivalente a los chinos españoles. Tiendas que abren hasta tarde (algunas incluso 24 horas), y en las que puedes encontrar de todo.

Navegando por Internet encontraréis miles de webs con consejos sobre qué ver en Berlín, los mejores sitios para dormir, comer, etc. Pero la vida diaria en la cuidad dista mucho de unos días de vacaciones. No tengáis prisa por ver todo, que cuando adquiráis una visión “menos turista” de la cuidad apreciaréis mucho más todo lo que os puede ofrecer.

Mi vida en Berlín

He intentado haceros un breve resumen de mi experiencia y de lo que ha supuesto para mí este gran cambio de trasladarme de país con sólo 10 días de tiempo. Imagino que no es algo habitual, pero puede darse el caso y os animo a que no perdáis una oportunidad, la que sea, por miedo a hacer las cosas mal o precipitadamente.

Alemania es un país distinto, con unas costumbres diferentes y con un idioma difícil. Os recomiendo que os abráis, que aprovechéis a hablar con todas las personas que podáis y que disfrutéis de esta experiencia que no sabemos cuánto durará.

 

 


Risas y Alemán

 

¿A que parece que son dos palabras que no pegan? Pues hoy os voy a demostrar que sí: el otro día, Juanjo, un buen compañero de coaching que me he encontrado por estas tierras, me envió el enlace que os copio a continuación:

Espero que os riais tanto como yo, de hecho, todavía me estoy riendo… jaaaaaaaaaa jajjaja. Lo que quiero añadir a esta genial entrada de este genial blog es que la risa no va a conseguir que mágicamente aprendamos alemán… no… pero lo que sí va a conseguir es que nos relajemos y cambiemos de enfoque cuando nos estamos atascando con algo… como en este caso, podría ocurrirnos con el alemán.

Piénsalo un poco: ¿Todos los días hablas igual de fluido? ¿Todos los días entiendes lo mismo? Si la respuesta es no… ¿Qué factores influyen en esto? Qué cosas te dices cuando no consigues expresar lo que quieres. Es frecuente que nos bloqueemos como consecuencia de pensamientos como estos: “nunca voy a conseguir hablar alemán”, “ya tendría que saber más”, “¿por qué habla tan rápido?”. El sentido del humor es un recurso que está ahí a tu disposición, la próxima vez que te encuentres diciéndote cosas parecidas, prueba a recordar este post… ¿a ver qué pasa?

Ya que estamos con el alemán, aprovecho para recomendaros un libro que me ha regalado mi amiga Marta: “Grosser Lernwortschatz. Deutsch als Fremdsprache”. Hueber.

Es un libro indicado para todos los que estamos aprendiendo este divertido idioma; está todo traducido y con frases a modo de ejemplo. Independientemente del nivel que tengamos, nos ayuda con el vocabulario básico y no tan básico, ordenado por áreas: muy útil por tanto también para echarle un vistazo antes de ir al dentista, a la compra, a una entrevista de trabajo, … ¡o a alguna de esas cosillas del día a día!

Hoy me despido dando las gracias a Marta y a Juanjo y deseándoos a todos unas muy felices vacaciones, o en su defecto, un muy feliz verano…