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Primero lo primero

 

¡No tengo ganas de hacer nada! Había planificado hacer muchas cosas hoy pero con este cansancio… buff, ¡no puedo con mi cuerpo! Solo de pensar en toooooooodo lo que tengo que hacer, me agoto.
Todos nos decimos frases como estas de vez en cuando, sentimos un cierto desánimo por la correlación inversa que vemos entre el volumen de responsabilidades y la energía disponible. Esta sensación se incrementa si somos del género femenino… Sí, ya hemos hablado más veces de las cargas y sobrecargas que solemos asumir por educación, valores sociales adquiridos y todas estas inercias que tanto cuesta cambiar en nuestra sociedad.

Presentación1¿Se podrá hacer algo al respecto? ¡¡Por supuestísimo que sí!! Lo primero que te invito a observar es por qué estás tan cansad@, cuánto tiempo llevas así y si ha ocurrido algo recientemente que lo justifique. La vorágine del día a día y la desconexión con nosotros mismos pueden propiciar que pasen cosas y no nos demos cuenta de cómo nos están afectando: un cambio de trabajo, de residencia, la primavera o algunas dificultades en casa, por poner algunos ejemplos, pueden estar demandando energía adicional que necesita ser repuesta.
Una vez que tenemos claro de dónde viene este cansancio, tanto si su origen es algo pasajero, como si se remonta a más tiempo del deseado, además de ponernos manos a la obra para hacer los cambios necesarios y trabajar en la dirección de poner en marcha soluciones, es seguro que vamos a necesitar recuperar esa energía. Para ello, a mí me ayuda pasear, irme con la bici y sentir el aire en la cara, reírme, coser, leer… Y a ti ¿qué cosas te dan energía? Qué te gusta hacer, qué te hace sentir bien. Qué tal si pones en práctica algunas de esas actividades a ver cómo te sientes después y qué te dicen tus emociones, recuerda que son la mejor guía que tenemos…


Gestiona tu tiempo sin es3

“¡No tengo tiempo de nada! ¿¡Ya son las 17.00 h!? ¡No he hecho nada de lo que tenía previsto! ¿Será posible vivir sin es3 alguna vez en la vida?”
Es posible que te hayas sorprendido repitiendo frases como estas, yo desde luego sí… Lo más curioso es que me he escuchado repetirlas una y otra vez y durante mucho tiempo no he hecho nada.
DibujosAfortunadamente el universo es insistente… ;D y le vuelve a dar a un@ la oportunidad de ponerse manos a la obra una y otra… y otra vez, hasta que finalmente uno se encuentra haciendo por fín algo diferente… lo que como decimos en coaching y muchos de vosotros ya sabéis, es garantía para conseguir resultados diferentes, y en consecuencia, sentirnos también de otra forma… ¡Benditas emociones! Sí, ellas siempre están ahí para recordarnos que no vamos por buen camino… o al contrario, que sí, ¡que vamos por un camino estupendo!
En abril tienes otra posibilidad, en Múnich y como siempre, en nuestro querido castellano. Adjunto la información y te deseo que pases una buena semana sin es3 ;D Anuncio GT sin E3

Y la rutina en pareja… ¿qué tal?

“Ya no me quiere como antes, está claro que le aburre hablar conmigo, ya no nos divertimos juntos, si es que no me escucha… ¿alguna vez hubo pasión entre nosotros?”

Los que vivimos en pareja o alguna vez la hemos tenido, sabemos que todas las relaciones, en algún momento, entran en una fase que incluye la temida rutina. Si lo piensas bien, en parte es una buena noticia; sería agotador estar toda la vida sintiendo una pasión desbocada por alguien, no nos quedaría energía para hacer otras cosas, y ya sabemos que los mortales necesitamos más cosas y tenemos una encantadora tendencia a buscar el equilibrio entre las distintas áreas de nuestra vida.

Y aún y así… quien más quien menos querría hacer algunas mejoras en su relación. El viernes pasado trabajamos en esto en el taller que hicimos sobre comunicación en pareja. Comentamos el peso que en nuestro bienestar y en nuestra satisfacción general con la vida, tiene la calidad de nuestra relación de pareja en cada momento, habida cuenta de la cantidad de tiempo que pasamos juntos y de lo mucho que solemos compartir.

Tómate un rato para contestarte con honestidad a estas preguntas: cuando algo no marcha del todo bien… ¿qué sueles hacer? ¿Te quejas? ¿Esperas a que el otro cambie o busque soluciones? ¿Cómo te comunicas en esos momentos?Presentación1Hoy voy a compartir algunas prácticas que a mí me han servido para incorporar nuevos buenos hábitos a esa “rutina”:

Callarme: sí, algunos hemos aprendido que una buena pareja se pasa toooooooooodo el día hablando, que cuando uno está a gusto tiene que estar hablando permanentemente y si no hablas constantemente es que te pasa algo. Además, cuando yo hablo todo el rato, en cierto modo estoy asumiendo la responsabilidad sobre la comunicación en la relación. Por tanto, cállate un poquito y deja hablar al otro si quiere… y si no quiere, no pasa nada, disfruta de vez en cuando del silencio compartido, puede ser muy agradable. ¡Ah! Y prepárate para la reacción de tu pareja, al principio estará desorientada… pensará que te has enfadado, explícale que estás tan a gustito y que va todo bien, dale tiempo.

Transmite explícitamente tu cariño y gratitud: ¿a ti no te gusta que lo hagan? Díselo con palabras, con gestos de complicidad, sonrisas, contacto visual y de vez en cuando algún detallito. ¿Quién mejor que tú sabe lo que a tu pareja le gusta?

Propón otros planes: investiga, pregunta por ahí, piensa ¿qué otras cosas podríais hacer? A todo el mundo le gusta divertirse, seguro que si le planteas algo distinto, te dice que sí.

No te agobies: tómate tu tiempo, disfruta también de la rutina, no tiene que darte una fiebre anti-rutina, esta es una tarea para “corredores de fondo”. Adopta el objetivo de calidad frente a cantidad.

Cuídate mucho: En todos los sentidos: físico, personal, profesional, social… nada resulta más atractivo que relacionarse con alguien que se siente a gusto consigo mismo. ¿Te has preocupado tanto por los demás que te has descuidado un poquito últimamente?

Comparte tus logros y si tienes alguna pregunta, hablamos en lolahernandez.coaching@gmail.com


¿Eres falible?

Yo sí, me ha costado mucho reconocerlo, de hecho, es un tema que todavía me cuesta aceptar, pero sí, soy falible.

Durante mucho tiempo me exigí ser infalible, yo no lo sabía, pero no me permitía enfermar, tampoco me podía enfadar, tenía que ser siempre productiva, simpática, estar guapa…

Ha sido un camino largo, y todavía no he completado todos los pasos, pero ahora me permito ser falible, me permito enfermar, estar de mal humor, descansar, tomarme tiempo para recuperarme, estar seria y tener una imagen mejorable.

Y hoy me permito escribir un post cortito, necesito el tiempo para mí. Lo comparto desde la experiencia de constatar con mis clientes que la mejor manera de apoyarles en sus desafíos es compartir mis propias limitaciones, ser coherente y como decía mi profe Paco Yuste… “el ejemplo no es la mejor forma de influir en los demás, es la ÚNICA”.


Apark las excusas

¿Tú también te pones excusas? Déjame adivinarlo… ¡¡seguro que sí!! Vale, no pasa nada, lo hacemos todos, y un buen primer paso precisamente es reconocerlo, reconocérnoslo a nosotros mismos por el bien de la relación con un@, que ya sabemos que es la más larga y la más importante que vamos a tener mientras vivamos.

El segundo paso es detectar qué excusas nos ponemos y en qué situaciones. ¿Es posible que quieras conseguir algo y que al mismo tiempo te dé un poco de “susto”? Por ejemplo, imagínate que quieres encontrar un trabajo en Alemania – también os lo podéis aplicar en España… desgraciadamente – y dices, “vale, quiero encontrar trabajo PERO…” y aquí empieza tu lista de excusas, por ejemplo:

– todavía no hablo bien alemán, no me voy a enterar de nada

– mi CV en alemán es muy mejorable

– no tengo cartas de recomendación de todas las empresas en las que he trabajado y aquí es muy importante

– ¿y en qué trabajo?

– no sé qué páginas de empleo hay aquí

– cuando las encuentre, no las voy a entender… ¡aquí está todo en alemán!

– mi salud últimamente no es muy buena, seguro que a la primera baja me despiden

– como me llamen para una entrevista voy a estar tan nerviosa que seguro que la cago

– ¡no sé por dónde empezar!

– con el carácter que tienen los alemanes… no creo que me adapte ¿y si cojo una depresión profunda irreversible para toda la vida?

¿Te suena? Vale, a lo mejor he exagerado un poco… ¿o no?Presentación1A ver… sí, claro que sí, cuando queremos conseguir algo mejor para nuestra vida es lógico que sintamos un poco de miedito, recuerda lo que hemos hablado en otros post sobre salir de la zona de confort, y al mismo tiempo, si no salimos, y seguimos haciendo lo mismo… ya sabemos dónde vamos a seguir.

Por consiguiente, hoy te propongo que hagas un poco de autocoaching. Cuando yo lo practico, pongo algo muy parecido a una relación de quejas y excusas, como la que acabo de poner, y a continuación empiezo a contestarme… vale, de todas estas dramáticas situaciones que me está presentando la vida, ¿en qué puedo influir? ¿Qué cosas podría empezar a hacer?

Pues hombre, por empezar con un brainstorming de posibilidades:

– puedo dedicar más tiempo a mejorar mi alemán

– puedo recordar que no necesito ser bilingüe para trabajar en Alemania, puedo empezar por un trabajo menos cualificado que me permita mejorar el idioma

– puedo pedirle a mi amiga Angelina, que es alemana, que me haga el favor de echarle un vistazo a mi CV, a ver si se entiende, a cambio de una tortilla española ;p

– puedo mirar qué cartas de recomendación tengo…

¿Con esto vas a conseguir que el trabajo venga a buscarte a casa? No… – y si lo consigues por favor ¡¡cuéntanos cómo lo has hecho!!, – pero sí vas a empezar a ver cosas concretas que tú sí puedes hacer… y ya si además las haces… ¡no te digo nada!


IndependízaT

Hoy me voy a repetir un poco otra vez, voy a escribir sobre algo que ya escribí hace unos años y lo hago por ser uno de los temas con los que recurrentemente me encuentro y porque estoy segura de que con lo que he aprendido en los últimos años, puedo aportar algunas novedades al respecto.

Hemos hablado más veces de que somos animales sociales, nos desarrollamos en buena medida a partir de las relaciones que tenemos y llegamos a identificarnos con la imagen que creemos proyectar en los demás. Incluso ahora se sabe que hasta nuestro cerebro es social y se ve constantemente afectado por las interacciones que mantenemos con otros “cerebros” tanto para lo bueno, como para lo menos bueno… ;D

Como ya hemos comentado, es muy recomendable cuidar por tanto de nuestra faceta relacional y al mismo tiempo, es importante que pongamos atención al tipo de relaciones que día a día construimos: ¿son relaciones que fomentan la autonomía, el respeto y el cariño sin apego? O por el contrario ¿estamos fomentando la dependencia, la falta de libertad y el sacrificio malentendido?

Presentación1Si detectamos que estamos construyendo relaciones que en parte se parecen al segundo tipo de las expuestas en el párrafo anterior, te invito a contestarte la siguiente pregunta: ¿en qué ámbito te vendría bien invertir en independencia? Yo esta semana he detectado unos cuantos:

– Independencia económica: es un clásico, es la “estrella” cuando hablamos de independencia y al mismo tiempo no podemos negar que en el mundo que vivimos – al menos de momento – es importante.

– Independencia emocional: ¿te contagias fácilmente de las emociones que experimentan las personas con las que te relacionas? ¿Confundes eso con la empatía? ¿Aporta algo que reacciones así?

– Independencia afectiva: ¿te brindas afecto? O ¿dependes del afecto que en el mejor de los casos te brinden los demás? ¿Del afecto de cuántas personas estamos hablando?

– Independencia con el idioma: Si vives en un país que no es el tuyo ¿qué tal te manejas con el idioma? Si todavía tienes un largo camino por recorrer… ¿estás haciendo algo para mejorarlo? ¿Cuánto tiempo quieres dejar que otros te sigan resolviendo papeleos y papeletas? ¿Cómo te sientes cuando lo hacen?

– Independencia con el manejo del tiempo: ¿quién decide a qué dedicas tu tiempo? ¿Te enfadas cuando otras personas no te dedican tanto tiempo como tú a ellos? ¿Dedicas tiempo a satisfacer tus necesidades? O ¿siempre lo haces para satisfacer las de los demás? ¿Tienes la sensación de que te pasas el día pendiente de todo el mundo menos de ti?

Te propongo que te contestes a estas preguntas, con honestidad y que chequees cómo te sientes cuando lo hagas… recuerda que tus emociones te hablan… ¿qué te dicen? Si está todo bien y te sientes satisfech@ ¡enhorabuena! – no olvides compartir con nosotros, humildes mortales, tus secretos  ;D -. Si no es así… tranquil@, nos pasa a todos, estamos aquí para aprender. Empieza poco a poco a hacer cosas diferentes, no pierdas el objetivo de trabajar en recuperar la independencia en las áreas que lo necesites, ponte en marcha, si necesitas ayuda búscala y ya verás cómo mejoran tus relaciones cuando te comuniques desde la independencia, la libertad y el desapego.


¿Qué tal te llevas con tus emociones?

No sé tú, pero yo hasta no hace tanto… ¡fatal! Sí, reaccionaba muy mal cuando sentía miedo, me enfadaba o me ponía triste, además, esto siempre solía ocurrir en el momento más inoportuno y no tenía ningún control sobre mí… ¿Te suena?

Cuando me enfadaba me sentía como “una mala persona”, pensaba que la buena gente no se enfadaba por tanto me juzgaba negativamente cuando lo hacía y cada nuevo enfado era una batalla perdida contra mis deseos de hacer lo correcto y una evidencia de que me encontraba muy lejos de cumplir con la imagen ideal que yo había construido para mí, lo que yo “debería ser”.

No te digo nada cuando aparecía el miedo… lo que sentía a continuación era vergüenza, ¿por qué siento miedo por cosas tan tontas? Me preguntaba, y me resultaba tan denigrante, que gastaba muchos esfuerzos en disimularlo, y por supuesto en negarlo… ¡miedo yo! Noooooooo, qué va… yo soy una chica-super-campeona.

Termino con una mención a la tristeza: cuando me sentía así, me costaba reconocer qué sentía, no sabía lo que era, simplemente me sentía mal y no sabía qué hacer con esa sensación; la sola idea de ponerme a llorar delante de alguien me parecía bochornosa, y llegaba a pensar que alguien pudiera creer que yo trataba de manipular con mi llanto.

Después de tiempo trabajando con mis propias emociones, aprendiendo de las de mis clientes (unos grandes maestros), de pasar por la Escuela de Inteligencia, por las clases de Francisco Yuste, de muchos talleres, de leer y poner en práctica lo leído… entendí muchas cosas y hoy me alegra compartir contigo que otra forma de gestionar las emociones… ¡es posible!

Por concretar un poco con un ejemplo: ahora entiendo que enfadarme en sí no es malo (muy al contrario, todas las emociones son buenas, necesarias y adaptativas, y siempre están ahí por algo…) lo que sí cuido más es lo que hago a continuación… y cuando alguien cercano me dice eso de “no te enfades”, le pido que respete mi mal humor, y después, cuando el nivel de enfado ha descendido – después de dar un paseíto por ejemplo – le explico que enfadarse es muy bueno – si alguien traspasa mis límites… ¡quiero saberlo! -, que lo voy a seguir haciendo y si mi emoción ha tenido algo que ver con algún comportamiento suyo, se lo hago saber, con la mayor asertividad del mundo – aquí también voy progresando ;D. Creo que es mucho más adaptativo y bueno para las relaciones, compartir lo que opinamos y sentimos para dar al otro la oportunidad de hacer modificaciones a su conducta…, que callarnos… y aparecer un día sorprendentemente con las maletas en la puerta… o esperar a que nos lean el pensamiento… ;D… – sí, todos lo hemos hecho alguna vez… ¡incluso muchas!

Así que amig@ hoy te invito a remangarte con tus emociones, a darles la bienvenida y a aprender otras formas de gestionarlas, porque tu felicidad, tus relaciones y tu supervivencia, dependen en buena medida de ellas. ¡Feliz viaje!

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Da un paso +

Me gustaría encontrar un trabajo mejor, PERO ES QUE… todavía no hablo suficiente alemán… A mí me gustaría emprender una actividad profesional, ¡siempre he querido ser mi propio jefe! PERO ES QUE no sé qué requisitos legales y administrativos debería cumplir… Yo quisiera encontrar empleo, necesito conseguir una estabilidad económica, PERO ES QUE no sé por dónde empezar, ¡no sé para qué sirvo!

¿Tú también te dices estas cosas? Hoy te propongo dar un paso más: qué tal si aparcamos todas esas excusas y simplemente pasamos a la acción?:

¿No hablas suficiente alemán? Ok, empecemos por aquí – lo importante es empezar por algún sitio – ¿Qué nivel de alemán tienes actualmente? Qué podrías hacer para  averiguarlo, ¿es posible que hables mejor de lo que tú crees? Bien… supongamos que no… Qué estás haciendo actualmente para mejorar tu nivel de alemán… Qué podrías empezar a hacer. De todas las opciones disponibles… ¿cuál te apetece más? ¿Cuál de ellas encaja mejor con tu agenda?

Presentación1Seguro que no te has dado cuenta… ;D… por eso te cuento que tenemos por delante un año enterito, nuevito y listo para ser estrenado, disfrutado y aprovechado para desarrollar el plan de acción que necesitemos para conseguir lo que nos propongamos. Si estos días, cuando empieces a soñar con tu 2014 favorito, te encuentras diciéndote cosas como esta, coge algo para apuntar y empieza a listar tareas, las que necesitas completar para conseguir tu sueño, y luego mira tu agenda, échale un vistazo para ver cuándo puedes encajar la primera, y cuando esa ya sea historia… apunta la segunda… Tengo fundadas sospechas de que si lo haces… cuando llegue diciembre de 2014, habrás conseguido lo que te propongas, te vas a sentir más satisfech@ y con muchas ganas de soñar nuevos logros para 2015.

Si quieres hacer el camino acompañado por un coach que te apoye con herramientas, refuerce tu compromiso y motivación, y te haga muchas preguntas para que tus respuestas te pongan directamente en marcha, escríbeme a lolahernandez.coaching@gmail.com y te cuento.


Exigidez y Realistez

Exigidez y Realistez eran dos amigas muy amigas que se querían mucho, pues se conocían desde hacía mucho mucho tiempo y habían compartido muchas experiencias vitales importantes, prestándose mucho apoyo la una a la otra.

Las dos eran encantadoras, trabajadoras, buenas personas, pero había una diferencia grande entre Exigidez y Realistez: su forma de planificar y los resultados que obtenían con ello.

Como eran muy amigas, hablando un día se hicieron un mismo propósito: plantar árboles para repoblar el planeta, pues veían que estaba muy necesitado de ayuda humana.

Exigidez se dijo,- ¡qué buena meta! Ahora tengo una buena causa a la que dedicar mi tiempo, la semana que viene voy a plantar un árbol cada día: el lunes uno, el martes otro, el miércoles otro… ¡qué ilusión! Voy a ser la mayor plantadora de árboles del planeta – Y se fue muy contenta a trabajar, le contó a todo el mundo lo que iba a hacer y la gente la miraba con admiración… ¡oh! Exigidez… ¡eres la caña d’España!

Realistez sin embargo, se dijo… – ¡qué bien! ¡Cómo me motiva hablar con mi querida amiga Exigidez! Hemos definido una meta realmente genial. Ahora voy a ver cómo la integro en mi día a día. Teniendo en cuenta  todas las cosas que hago cada semana: trabajar, me encanta bailar, ver a mis amigos, limpio, cocino… el día de la semana que tengo más despejado para plantar árboles es el sábado, así que voy a plantar un árbol cada sábado, ¡qué bien!

Después de un intenso fin de semana, llegó el lunes y Exigidez recordó su propósito de plantar un árbol cada día… ¡se sintió abrumada! Y pensó… – bueno… YO LO VOY A INTENTAR y ya si eso… planto alguno menos… – Llegó el martes, y se sintió un poquito más abrumada, el miércoles… su ánimo iba decayendo… – ¡no consigo nada de lo que me propongo! ¡Soy un desastre! ¡No puedo confiar en mi misma!… ¡Qué van a pensar de mi los demás! –.

Cuando llegó el domingo y comprobó que no había plantado ningún árbol… lejos de reducir su planificación, se dijo: la semana que viene voy a plantar 2 árboles cada día… así al menos planto uno… que si no me obligo UN POCO… ¡¡no voy a hacer nada!!

Pasaron 3 meses, Exigidez y Realistez se volvieron  a encontrar, se contaron sus experiencias y resultados: Exigidez había plantado 1 árbol… Realistez 12… y lo más importante era cómo se sentía cada una de ellas… Ese día Exigidez aprendió que “vale más un gramo de acción que una tonelada de intención” y lo tuvo en cuenta desde ese momento, cada vez que se planteó conseguir algo nuevo… y colorín colorado, este cuento lo sigues tú con lo planificado… ;D

Y tú… ¿a qué personaje te quieres parecer?

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Trabaja tu autoestima

Como sigue siendo un tema recurrente, hoy voy a compartir unas reflexiones, unos conceptos y algunas herramientas, parte de las cuales he releído en unos interesantes artículos de la revista Psicología Práctica.

El origen de una baja autoestima puede situarse en las etapas tempranas, tal vez crecimos sin un ambiente de apoyo y cariño incondicional suficientemente sólido, o a lo mejor aprendimos que por el hecho de ser mujer, éramos inferiores y nos correspondía un saco grande de obligaciones, mientras recibíamos uno pequeño de derechos. En otros casos, simplemente el pasar por unas circunstancias desafiantes, como puede ser este proceso de integra-daptación que vivimos cuando nos trasladamos a otro país, puede favorecer que se nos tambaleen los cimientos de la seguridad y la confianza en nosotros mismos.

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Sea cual sea el origen de esa baja estima hacia un@ mism@, basándome en mi experiencia con algun@s clientes y en consejos que autoras como Olga Castanyer nos propone en los mencionados artículos, comparto a continuación algunas herramientas:

Neutraliza a tu crític@ interior: presta atención a cómo te hablas, qué te dices y cómo afecta a tus emociones lo que te dices. Para hablarte mejor… a lo mejor te ayuda pensar en la forma en que lo haces con las personas a las que quieres… ¿Qué tal entrenarte para llegar a darte ese tipo de trato a ti mism@?

– Préstate ese cuidado, ese afecto y ese apoyo incondicional que a lo mejor te faltó en el pasado, independientemente de que estés haciendo las cosas bien o mal, y especialmente si las estás haciendo mal… bríndate ese cariño.

Sé realista, ¿es posible que tengas expectativas demasiado elevadas con respecto a ti? ¿Te exiges mucho? Qué tal empezar a rebajar ese nivel de tensión y empezar a hacer planes a tu favor en vez de hacerlos en tu contra…

Cumple con tus compromisos contigo mism@, si solo cumples con las necesidades de los demás y los compromisos que adquieres con ellos, y los tuyos los dejas siempre al final de la lista, o se quedan en el olvido… ¿cómo crees que afecta eso a tu autoestima? ¿de verdad crees que así te transmites que eres valios@?

No me extiendo más para cumplir con mi compromiso de brevedad, pero si tienes ganas de leer más sobre el tema, aquí te dejo otros post relacionados:

¿Buscas en el sitio correcto?

Quiérete mucho

¿Qué tal te tratas?

Autoestima… ¿para qué?