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Protagoniza tu vida

¡Hola! Hoy quiero compartir contigo algunas reflexiones, experiencias y conocimientos adquiridos durante los últimos años, relativos a la importancia de vivir la propia vida en primera persona, no como actriz/actor secundari@.

A lo mejor a ti también te ha pasado: por una serie de aprendizajes, por las circunstancias que estás viviendo en un momento dado, o simplemente por no haberte parado a pensar en que otras opciones son posibles, te encuentras asumiendo un papel secundario en la obra de tu vida; a lo mejor no eres especialmente infeliz, pero vas a remolque, son otros los que toman las decisiones, los que tiran del carro, los que tienen iniciativas, y tú te encuentras en un momento dado (o en algo más que un momento…) al rebufo, interpretando una partitura que tú no has creado, persiguiendo unos sueños que no son los tuyos. Ciertamente es una inercia “cómoda”, no tienes grandes problemas porque no te mojas; son otros los que se llevan las tortas y tú, como mucho, asumes el papel de curar sus heridas, pero no asumes riesgos propios, ni recibes críticas… La parte perversa de esta experiencia, es que tampoco tienes grandes alegrías, ni la satisfacción de los logros conseguidos, ni un rumbo propio, ni recibes alabanzas, y lo que es mucho más importante… ¿cómo afecta esto al concepto que tienes de ti mism@? ¿Te sientes orgullos@ de los logros de otr@s? ¿Sientes que estás aprovechando el tiempo… y este regalo que es la vida? De verdad… ¿es esta la vida que quieres vivir?

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Al leer estas reflexiones, es posible que pienses: “bueno, es que tampoco hay que ser tan egoísta, está bien sacrificar objetivos propios por otros comunes, me siento también importante y orgullos@ participando de los logros de mis seres queridos, de mi jefe…”. Yo también comparto contigo que es maravilloso participar en otros equipos, sentirnos parte de otros proyectos, claro que sí; y al mismo tiempo, creo que, como individuos, también es importante que gestemos, alimentemos y trabajemos en proyectos propios, y también recibamos el apoyo de otros en esos proyectos. Yo creo que cada uno de nosotros tenemos una vida para aprender, para desarrollarnos y crecer, y eso pasa necesariamente por dejar de ver los toros desde la barrera, y saltar al ruedo. Cuando lo hagas, seguro que vas a experimentar un montón de emociones, algunas de ellas olvidadas… lo mejor de todo es que saldrás adelante, y lo harás tú, en primera persona, como protagonista de tu vida, y las críticas por una mala faena serán para ti, los miedos los sentirás tú… y las alabanzas, los logros, y un autoconcepto renovado, también serán para ti. ¿Te atreves?


¿Buscas en el sitio correcto?

 

Esta semana te invito a contestarte a las siguientes preguntas, ¿dónde buscas cuando necesitas …

… cariño?

… atención?

… cuidados?

… ser escuchad@?

… ser reconocid@?

… amistad?

… apoyo?

… consejo?

… espacio?

… la defensa de tus derechos?

… La lista es muy larga.

Cuando hacemos coaching y en general, cuando apoyamos el desarrollo y el crecimiento personal, trabajamos con el potencial de las personas, partimos de la premisa de que todo está dentro de nosotros, solo tenemos que escucharnos más, estar un poco más en contacto con nuestro interior, con nuestras necesidades, y en definitiva, con nuestra esencia, y dejar que nuestra naturaleza nos guíe.

Y sin embargo, ¿con cuanta frecuencia te encuentras en situaciones como esta?:

–          mirar el correo para ver si has recibido algún mail especial

–          esperar que alguien te llame por teléfono

–          aguardar a que te inviten a algún plan

–          llegar a enfadarte porque no te pregunten por tu salud cuando “saben” que estás mal

–          desanimarte porque no te digan en el trabajo que te vayas a casa, cuando no te encuentras bien

–          esperar esa palmadita en la espalda del jefe, que nunca llega

–          que te feliciten por lo bien que has cocinado

–          ….

¿Y tú qué quieres hacer? ¿Esperar que sean los demás los que adivinen tus necesidades y las cubran… o atenderlas tú de la mejor forma posible, como nadie las puede atender, pues al fin y al cabo se trata de ti… ? ¿Quién mejor que tú sabe lo que necesitas y puede procurárselo? ¿Estás demasiado ocupado atendiendo las necesidades de los demás? Recuerda cual es la relación más importante que tienes, que siempre has tenido y que siempre tendrás, y cuídala… Está en juego tu bienestar y tu autoestima.

¡Gracias!