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Agredece

Hoy quiero compartir una experiencia, una experiencia con la gratitud que he experimentado en los últimos tiempos. A todos más o menos nos enseñaron cuando éramos niños que había que dar las gracias. Al escribir esto, lo primero que me ha venido a la cabeza era la frase que nos repetía mi hermana Merce cuando éramos unos micos y como hermana mayor, le pedíamos en la mesa “dame agua” ella nos respondía invariablemente “¿cómo se dice?” y nosotros respondíamos “por favor” y después nos volvía a decir “¿y ahora qué se dice?” y nosotros, mecánicamente y a veces con un poquito de guasa respondíamos “graaaaaaaaaaaaaaaaaacias”.

Vale, pues no es de ese gracias del que quiero hablar, o sí, ¡también! Hoy quiero hablar realmente de la gratitud. A veces nos sucede que estamos pasándolo mal porque no hemos conseguido algo, nos falta algo o nos gustaría ser más algo; en esas ocasiones estamos prestando atención, a veces obsesivamente, a lo que nos falta, a la parte del camino que aún no hemos recorrido, a la parte del vaso que está vacía.

3¿Qué pasaría si en esos momentos nos entrenáramos en focalizarnos en el lado inverso? Cómo sería si nos fijásemos en la parte del camino que ya hemos recorrido y nos diéramos las gracias por ello, qué pasaría si nos fijásemos en la parte del vaso que todavía está allí, lista para ser disfrutada y saciar nuestra sed; eso también lo podríamos hacer con gratitud. Y qué pasaría si simplemente ahora nos parásemos, con la excusa de estar leyendo sobre el agradecimiento, mirásemos a nuestro alrededor, sin prisas, sin pretensiones, sólo con agradecimiento, y nos tomáramos un rato para darnos las gracias y dárselas a quién nosotros queramos, por todo lo que tenemos, por todo lo que ya hemos conseguido, y por todo lo que somos.

Por empezar con mi lista de agradecimientos: doy gracias al universo por tener a mi precioso gato roncando sonoramente a un metro de mí, a mi madre por representarme hoy en una firma importante, me doy las gracias a mí misma por haber trabajado lo suficiente para poder comprar el ordenador que estoy utilizando en este momento, doy gracias al ordenador porque con su eficacia me permite expresarme y llegar a gente a la que le sirve lo que escribo, y le estimula, y doy gracias a…

Como en tantos otros casos, yo encuentro que el agradecimiento es algo que se puede entrenar, y lo mejor de todo… ¿cómo te vas a sentir cuando te sitúes en esa experiencia de gratitud? ¿Quieres probar?


¡Ya somos más de 1.000! Gracias…

Sí, la semana pasada comprobé con ilusión que se ha traspasado la barrera de 1.000 en el número de seguidores del blog… así que hoy quiero dedicar el post de la semana a compartir mi agradecimiento con todos vosotros.

Con una mezcla de pudor y emoción, publiqué el primer post el 28 de octubre de 2010, por aquel entonces llevaba un mes en Múnich y nos acababan de dar de alta la línea de internet (sí, aquí en Alemania, también se retrasan con los plazos…). Escribí un post larguísimo y un poquito pesado sobre comercio exterior.

Con el tiempo fui reduciendo el tamaño de los post pensando en la gente que los lee: siempre es más fácil sacar 2 minutos que 20… en esta vida tan ajetreada que solemos vivir, además por la experiencia de los talleres sé, que es más fácil asimilar un par de conceptos que un desarrollo extenso sobre un tema, y como el objetivo de este blog siempre ha sido ofrecer un enfoque positivo y práctico, por el momento voy a seguir sin enrollarme mucho.

Aunque el blog está dirigido fundamentalmente a desplazados, afortunadamente lo siguen también muchas personas que no lo están, pues en él encuentran temas que a ellos igualmente les resuenan en su día a día.

Hace poco una amiga me preguntaba que cómo se me ocurrían los temas sobre los que escribo cada semana, y yo le contaba que simplemente me paro a pensar qué está pasando en mi vida en ese momento, qué estoy viviendo, pensando y sintiendo, y qué autocoaching me hago sobre ello, es decir, qué respuesta proactiva y positiva me doy. Ese es todo el secreto, como veis ¡ningún gran misterio!

Desde aquel primer post de octubre de 2010, ya hay publicados más de 140; esa es la razón que me animó a reunirlos todos, completarlos con la investigación que estoy haciendo y publicar el libro, que espero esté para principios de 2014.

Gracias a todos los que os habéis ido sumando poco a poco a esta pequeña “nuestra comunidad”  de desplazados y no desplazados positivos y proactivos, gracias por vuestros cerca de 500 comentarios y feedbacks, gracias por estar ahí acompañando esta aventura emigrante… ¡y no me enrollo más! ;D

gracias


Agradecida

Aunque suena al inicio de un espectáculo de Lina Morgan… en las últimas 24 horas he tenido ocasión de tomar dos veces contacto con el sentimiento de estar agradecida, por eso hoy quiero compartir eso.

Ayer, en el grupo Damelamano, estuvimos disfrutando de una maravillosa experiencia dibujando y disfrutando de un Taller de Musicoterapia de la mano de Cecilia Andreu, una colega mexicana que anda también por aquí haciendo un muy buen trabajo desde la psicología y el desarrollo personal. He colgado en mi “oficina” el mandala que dibujé por los sentimientos tan positivos que me genera cuando lo miro… Estuvimos trabajando precisamente el agradecimiento y salió eso.  ¡Gracias a Ceci por ello! Por la bella música que eligió y por lo bien que me lo pasé dibujando… ¡Esto hay que repetirlo!

Para seguir agradecida, hoy he terminado un proceso de coaching con una clienta. Lógicamente, por razones de confidencialidad no puedo dar ningún detalle pero sí puedo decir que ha sido un proceso precioso, ha sido genial ver la evolución. En la primera sesión, todo el mundo llega un poco cortado, con mucho desconocimiento y un cierto excepticismo. Después empezamos a trabajar, la persona define una dirección, algo concreto que quiere conseguir, vamos analizando obstáculos y recursos y empiezan a surgir acciones. Realmente es un privilegio ver la transformación que experimenta el cliente durante esas 7 sesiones que suele durar el proceso. Asistir al crecimiento que experimentan, ver sus caras cuando toman conciencia de otros enfoques posibles, lo orgullosos que se sienten cuando empiezan a hacer cosas diferentes que les acercan a su logro, y despedirnos para que sigan ya de forma totalmente autónoma en post de su objetivo, me recuerda que soy una persona muy afortunada por tener un trabajo que me permite disfrutar de estas experiencias.

Al final del proceso acompañado, los clientes suelen sentir un cierto vértigo… ¿y ahora qué? Ahora empieza el proceso de autocoaching, el de seguir en la ruta trazada, marcándose objetivos y tareas realistas, no perder de vista el motivo que nos tiene ahí, y por supuesto generalizar la utilización de esas herramientas a otros terrenos y desafíos.

Aunque confieso que a mí también me cuesta un poquito ese “adiós”, es una gran satisfacción haber tenido la oportunidad de compartir ese trocito del camino con cada uno de ellos. Gracias por eso a los más de 20 que durante estos 2,5 años en Múnich ya habéis confiado en mi “caja de herramientas” y disfrutad de vuestro camino. ¡Enhorabuena!

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