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Importante y urgente

Hola, hoy quiero hablar un poquito de gestión del tiempo, concretamente, de los dos términos que utilizaba nada más y nada menos que el mismísimo Eisenhower para gestionar sus tareas en el día a día.

Cada vez que se le presentaba una tarea imprevista, se contestaba a las preguntas ¿es importante? ¿es urgente? Y en función de la respuesta actuaba de la siguiente forma:

– Si era IMPORTANTE Y URGENTE, lo atendía directamente. Interrumpía lo que estuviese haciendo y se ponía a ello.

– Si era IMPORTANTE pero NO URGENTE, simplemente lo agendaba antes o después en función de lo prioritario que fuese.

– Si era URGENTE pero NO IMPORTANTE, lo delegaba en alguien.

– Los temas NO URGENTES y NO IMPORTANTES, directamente los echaba a la papelera…

Para determinar si algo era URGENTE, se contestaba (o pedía respuesta) a la pregunta ¿PARA CUANDO?

Para determinar si algo era IMPORTANTE, proponía contestarse a preguntas como:

– ¿PARA QUÉ lo hago?

– ¿Está incluido en mis objetivos y en las áreas de mi vida que son importantes para mí?

– ¿Qué pasaría si no lo hiciese?

– ¿Qué opinaría mi jefe si no lo hago?

– ¿Me pagan por ello?

Te invito a practicar la herramienta que utilizaba Eisenhower, cuando estés estresad@ y tratando de llegar a todo al mismo tiempo… Ya me contarás.

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¿Cuántas agendas tienes?

 

Hasta hace no tanto tiempo… yo tenía dos: la personal y la profesional. Vivía todo el día estresada entre lo que me había planificado en lo profesional y lo que me “surgía” en lo personal. Era muy frecuente encontrarme con una agenda tan poco realista, que para un mismo día, podía encontrarme con actividades profesionales para llenar más de 8 horas… además de la necesidad de ir al banco (último día para presentar la declaración) comprar un regalo de cumpleaños para ese mismo día… y tener hora en el médico para recoger unos resultados… Además de la celebración de cumpleaños.

Llegaba al final del día agotada… Nunca tenía tiempo para nada… Tenía una percepción de autoeficacia nula porque nunca me daba tiempo de hacer “todo lo que yo me había programado… “. Enfermaba con frecuencia… Y tenía “incomprensibles” accesos de ira… Porque además todo el mundo esperaba a mi alrededor que yo me ocupase de más cosas, a las que por supuesto yo no llegaba…

¿Te suena esto? Ya son tantos casos similares los que me he encontrado, que estoy en condiciones de sospechar fundadamente que sí… que te suena un poquito.

¿Tú cuantas personas eres? ¿Cuántas vidas tienes? Entonces… ¿Por qué te programas actividades para jornadas de 24 h x 2… cuando el día solo tiene 24 h y tú eres solo un ser humano… ¿? ¿Es posible que te estés exigiendo demasiado? ¿Por qué te tratas tan malamente?

En el periodo de transición que pasé, tuve dos agendas pero empecé a hacer que al menos… estas dos agendas se comunicaran… No  obtuve grandes resultados y en la fase actual, tengo UNA SOLA AGENDA.

Porque sí, ocurre, que una se planifica el día o la semana, y de repente, la vida le pone delante una gripe, un nuevo proyecto, una rueda pinchada o un niño enfermo, y tú no lo habías planificado, pero está ahí… El estrés aparece cuando a todas las cuestiones programadas, tratamos de añadir como sea Y CAIGA QUIEN CAIGA (los que solemos caer somos nosotros) el resto de imprevistos no planificados, sin renunciar a nada (o a costa de nuestra salud).

Hay muchas técnicas de gestión del tiempo que nos pueden ayudar a aprender a discriminar lo que es importante de lo que no lo es y con ello, a establecer prioridades, pero necesitamos aceptar que somos seres limitados y que nuestro día también es limitado… por tanto, ¿Qué tal empezar a ser un poco más realistas y flexibles? ¿Qué tal empezar a dejar huecos para cubrir algún imprevisto? ¿Qué tal aceptar que el número de cosas que podemos hacer sin enfermar es limitado? ¿Qué tal empezar a dejar de correr? ¿Y pararnos de vez en cuando simplemente a respirar? ¿¡¡A que suena bien!!? ¡Ah! Y no te olvides de delegar… ya te estoy escuchando… ¿Que no tienes en quién delegar?…. Estás segur@? ¡!

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¿Te preocupas o te ocupas?

 

Muy buenas,

Hoy empiezo con esta pregunta y me respondo yo también primero: casi siempre me ocupo, pero mientras me ocupo, por el camino, todavía me preocupo más de lo que yo quisiera…

No es un trabalenguas, no sé si a ti te pasa. Por ejemplo: tienes unos pequeños problemas de salud, te haces unos análisis de sangre, y mientras llegan los resultados piensas… ¿Y SI tengo algo malo? ¿Y SI el final de mis días está cerca? ¿A LO MEJOR NO TENÍA QUE haber esperado tanto…? ¿Y SI es contagioso…?

Otro ejemplo: haces una entrevista de trabajo para un puesto que te encanta, y mientras esperas a ver si te llaman o no… piensas: ¿Y SI NO me llaman? ¿Y SI en vez de hablar de esta experiencia profesional hubiera hablado de esta otra? ¿Y SI piensan que no sirvo para el puesto? ¿Y SI…?

Y a continuación, dedicas mucho tiempo, no solo a pensar en estas cosas, sino también a contarle A TODO EL MUNDO lo preocupad@ que estás por todo lo que te pasa y por TODO LO QUE TE PUEDE PASAR… Buena parte de la conversación se centra en tus preocupaciones Y YA… si de tus preocupaciones pasas a las preocupaciones de el de al lado, ya no te digo nada… ¡Qué viva la Pepa! Luego no te sorprendas si estás deprimid@…

Si tú también te preocupas más de lo que quisieras, te invito a contestarte a estas otras preguntas: ¿Cómo te sientes cuando te preocupas? Yo mal, cansada, sin energía, de mala leche, desanimada, con la cabeza pesada, se me cambia la cara… ¿Aporta algo bueno esta preocupación? No, no solo no aporta nada bueno sino que aumenta exponencialmente las posibilidades de que la situación se complique y no vea soluciones que pueden estar ahí a mi disposición, pero como yo estoy tan ocupada preocupándome, no dejo sitio para ver nada más…

¿Qué puedes hacer entonces? ¿Qué sería más práctico? ¿Qué podría aumentar las posibilidades de solucionar el problema?:

–          Dedicar un espacio de tiempo limitado a repasar la situación, ver si ya he hecho todo lo que podía hacer (en caso negativo, hacerlo) y a continuación…

–          … pensar en OTRA COSA, sí… DISTRAERME con cualquier otra actividad.

–          Hablar con alguien de cualquier cosa, tratando de llevar la conversación hacia temas entretenidos, divertidos y esperanzadores, y por supuesto, poniendo en práctica lo más posible el sentido del humor…

–          Relajarme, con un buen paseo por ejemplo, o bailarme unas sevillanas.

–          Planificar alguna actividad que me guste para compensar la energía que he perdido preocupándome.

–          Aprender de la experiencia: ¿Qué voy a hacer la próxima vez que me pase esto? Hacerme los análisis antes o repasar bien mi CV antes de la entrevista.

¿Y tú qué vas a hacer la próxima vez que te “pesques” preocupándote? Si te atascas con el tema, llámame. ¡Gracias!


¿Te cuidas?

Ultimamente escucho hablar y yo misma hablo mucho sobre autoestima, estrés y cosas por el estilo; por eso, por si tú también te sientes reflejad@ en este tema,  quiero compartir contigo una herramienta que estoy utilizando gracias a un buen consejo que he recibido últimamente, y que me está sentando muy bien.

Hemos hablado ya en otros post sobre gestión del tiempo, sobre la sensación de estar todo el día corriendo y no llegar a todo lo que nos proponemos hacer… También hemos hablado de alguna técnica como la meditación. Pues bien, esta herramienta tiene un poco que ver con eso, tiene que ver con parar y tiene que ver con conectarnos con nosotros mismos, con nuestro interior.

La herramienta, es muy sencilla. Consiste en pararte, 2, 4 ó 10 minutos, al menos 3 veces al día, cerrar los ojitos, ponerte una mano en la tripa y la otra en el pecho (también puedes ponerte las dos en la tripa si te gusta esa sensación) y cuidarte: hacer una respiración profunda (notando como se hincha la tripa), y fijándote en lo agradable de la sensación de calor que tú mism@ te proporcionas, tomar contacto contigo y con tus necesidades, y por qué no, hablarte: ¿qué tal preciosa? ¿cómo estás? ¿qué necesitas? ¿algo calentito? ¿comer algo? ¿simplemente descansar un rato? Te regalo este ratito, es para ti, vamos a disfrutarlo. ¿Te estoy cuidando bien? Avísame si necesitas algo Cielo…

Hazlo los próximos días en cualquier sitio, en el baño, en el transporte que utilices, párate 2 minutos y dedícate ese ratito, y por la noche, antes de dormir, dedícate otro ratito…

Cuéntame si quieres qué tal te ha ido, estoy segura que SI LO HACES te irá muy bien…


Necesitas Estrés

 

¡Hola! Pues sí… ¿te ha sorprendido? A mi no… pero me ha venido muy bien recordarlo. Esto lo dijo Mónica de la Fuente, una investigadora a la que Eduard Punset entrevista en el vídeo que encontrarás más abajo y que he querido reproducir por ser 30 min que no tienen desperdicio. ¿No tienes 30 min para ver el vídeo? Pues entonces necesitas verlo…

En esta entrevista, Mónica de la Fuente habla sobre la relación ya científicamente establecida entre el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico, más específicamente en cómo repercute la edad biológica de nuestro sistema inmunológico en nuestra longevidad.

Me encantó escuchar a la investigadora comentar que nuestro bienestar y nuestra felicidad, no son producto de la “vida contemplativa” y el “dolce farniente”, no,  muy al contrario, nuestros sistemas necesitan someterse a pequeños niveles de estrés para funcionar de forma óptima y eso supone, afrontar desafíos, hacer cosas y de vez en cuando sufrir UN POQUITO… de estrés, salir de nuestra zona de confort y paulatinamente exponernos a situaciones que nos den miedito. Pero como diría Ana Sposito, ¡no me creas, pruébalo! Planifica para la semana que viene alguna de esas actividades que te dan un poquito de “respeto”, SUBRAYO… UN POQUITO, prepárate para ella y hazla, y luego dime si lo que sientes a continuación no se parece bastante a felicidad y a bienestar.

Y termino diciendo que  tan importante es mantenerse activo y afrontar pequeños estreses, como alejarse lo más posible de grandes estreses y poner medios para evitar a toda costa el estrés continuo… recuérdalo.

Aprovecho para contarte que si estás en Múnich, el próximo mes de noviembre voy a hacer un Taller sobre Inteligencia Emocional y Gestión del Tiempo para el Instituto Cervantes, aquí tienes el enlace:  Taller Instituto Cervantes

Como información adicional, te diré que a una parte del taller me acompañará Gabriela Cornejo y que el Instituto Cervantes aplica un descuento del 10% a estudiantes, parados, pensionistas y discapacitados.

Vídeo


Gestión del Tiempo

Me pide Raquel, otra española de Múnich que escriba más sobre el tema de la Gestión del Tiempo, así que allá voy.

No siempre nos gusta, el español es muy amante de la improvisación, y está muy bien desarrollar esa capacidad, pero si queremos adueñarnos de nuestro tiempo, conviene que empecemos a planificarlo. Para ello voy a seguir en parte algunos de los buenos consejos de Ana Sposito, mi Coach:

  1. Nos ayudará mucho tener dos cosas: una lista de tareas (solo una) y una agenda (solo una). ¿En qué soporte? En el que os resulte más cómodo: yo utilizo un Excel para la lista y una agenda de papel.
  2. En la lista de tareas iremos anotando todo lo que queremos hacer “vaciando de esta forma nuestra memoria” y evitando así cargar con el “que no se me olvide”… o “total, lo hago ya (corriendo) y así no se me olvida…” ¿te suena? A mí sí… Esta es una perversión que suele tener principio y no fin… y es la responsable de que una vaya a la cocina a preparar la comida y acabe en el baño no recordando para qué ni de dónde venía… ¿? (otro día os cuento más de la perversión del “ya que”).
  3. Como el Excel no me acompaña a la cocina, ducha o metro… utilizo una libreta como soporte temporal que mínimo una vez a la semana vuelco en el Excel.
  4. Semanalmente coge la lista de tareas y establece prioridades: ELIJE qué vas a hacer la semana siguiente y cuándo lo vas a hacer. Yo lo hago los viernes: al principio me llevaba más tiempo, pero ahora en 10 ó 15 minutos lo tengo listo y es una maravillosa herramienta para la “toma de decisiones”.
  5. Sé realista en la planificación semanal… Ten en cuenta todas las áreas de tu vida y planifica tiempo para descansar y divertirte… si tiendes a exigirte mucho: subagenda.
  6. ¡Deja de correr! Sí… cuando surgen imprevistos, elimina tareas previstas y vuelve a dejarlas en tareas pendientes para volver a agendarlas en la planificación semanal.
  7. Aprende a decir que “NO” y “SÍ, PERO”: ante demandas externas, mira tu agenda… y toma conciencia de que no tienes que responder siempre en el momento, practica expresiones como: “me encantaría pero no puedo”, “déjame que lo mire y te digo algo”, “hoy no puedo, pero si quieres lo hacemos la semana que viene”, “vale, pero mejor en mi casa…”

Es un tema que da para mucho pero no quiero faltar al compromiso de no alargarme.

¿Parece complicado? Lo es… llevamos mucho tiempo apagando fuegos y quedando bien con todo el mundo… La buena noticia es que primero tenemos una responsabilidad para con nuestra persona y que con un poco de perseverancia, si de verdad queremos, ¡es posible! Si yo he podido hacerlo… créeme que tú también, y merece la pena…

¡Cuéntame qué tal te va! ¿El tuyo es un caso complicado? ¡Dime!  Seguro que te puedo ofrecer algún enfoque.


Estrés

¡No tengo tiempo de nada!

Me paso el día corriendo…

¿Ya se ha pasado la mañana…? No he hecho nada de lo que “tenía que hacer”.

¿Te suena alguna de estas frases? Si te fijas, el estrés tiene mucho que ver con la gestión del tiempo. ¿A qué dedicas TU tiempo? ¿Dedicas TU tiempo a lo que quieres o vas respondiendo demandas externas (apagando fuegos…)? ¿Planificas tu tiempo o improvisas? Cuando con anticipación, tenemos previsto que vamos a destinar “x” tiempo a “x tarea”, dejamos de apagar fuegos y empezamos a tomar las riendas de nuestro tiempo.

Es necesario empezar por el principio: ¿A qué quiero dedicar mi tiempo? ¿Cuáles son mis prioridades? De verdad… ¿Tengo que hacer todas las cosas que se me ocurren? Y además ¿Todas al mismo tiempo (no sé a ti… pero a mi se me ocurren un montón… ¡no sé qué haría yo sin mi libretita…!)? Realmente ¿Tengo que hacer todas las cosas que se le ocurren a todas las personas que me rodean en la faz de la tierra?: mis hijos, mi marido, mi jefe, la vecina, los presentadores de televisión…

Merece la pena contestarse a estas preguntas porque con mucho acierto alguien decía que gestionar nuestro tiempo es gestionar nuestra vida.

Otro causante del estrés es la dificultad que tenemos para elegir; nos cuesta aceptar que disponemos de un tiempo limitado que con frecuencia no nos permite hacer todo lo que querríamos o “tendríamos” que hacer… y eso tiene dos consecuencias: ELEGIR y RENUNCIAR, y ciertamente no sé qué nos cuesta más. El día tiene 24 horas, solo…. para todos, sí: Obama dispone de 24 horas, Merkel también, Zapatero, tu jefe, tu pareja y tú… nadie tiene más, nunca nadie ha tenido más y nunca nadie tendrá más. La diferencia radica en contestarse o no a estas preguntas, y después claro, HACER algo diferente con nuestro tiempo.

¡Aceptemoslo! Somos seres limitados… o acaso ¿tú creías que eras Supermán? Yo sí pasé una época pensando que era Superwoman… pero ya se me ha pasado… ; >

Si quieres información sobre cómo se trabaja el estrés en coaching, contáctame.