¿Te cuidas?

Ultimamente escucho hablar y yo misma hablo mucho sobre autoestima, estrés y cosas por el estilo; por eso, por si tú también te sientes reflejad@ en este tema,  quiero compartir contigo una herramienta que estoy utilizando gracias a un buen consejo que he recibido últimamente, y que me está sentando muy bien.

Hemos hablado ya en otros post sobre gestión del tiempo, sobre la sensación de estar todo el día corriendo y no llegar a todo lo que nos proponemos hacer… También hemos hablado de alguna técnica como la meditación. Pues bien, esta herramienta tiene un poco que ver con eso, tiene que ver con parar y tiene que ver con conectarnos con nosotros mismos, con nuestro interior.

La herramienta, es muy sencilla. Consiste en pararte, 2, 4 ó 10 minutos, al menos 3 veces al día, cerrar los ojitos, ponerte una mano en la tripa y la otra en el pecho (también puedes ponerte las dos en la tripa si te gusta esa sensación) y cuidarte: hacer una respiración profunda (notando como se hincha la tripa), y fijándote en lo agradable de la sensación de calor que tú mism@ te proporcionas, tomar contacto contigo y con tus necesidades, y por qué no, hablarte: ¿qué tal preciosa? ¿cómo estás? ¿qué necesitas? ¿algo calentito? ¿comer algo? ¿simplemente descansar un rato? Te regalo este ratito, es para ti, vamos a disfrutarlo. ¿Te estoy cuidando bien? Avísame si necesitas algo Cielo…

Hazlo los próximos días en cualquier sitio, en el baño, en el transporte que utilices, párate 2 minutos y dedícate ese ratito, y por la noche, antes de dormir, dedícate otro ratito…

Cuéntame si quieres qué tal te ha ido, estoy segura que SI LO HACES te irá muy bien…


4 responses to “¿Te cuidas?

  • Gabriela

    ¡Muy buen ejercicio Lola! ¿Has oido de los centros de energía, llamados Chakras? Este centro, que se ubica más o menos al nivel del estómago es el “vigía de la salud” y en él radica nuestra inteligencia orgánica. Es el que selecciona lo que es bueno o malo para mi superviviencia y cuida mi salud y bienestar (si algo nos cae mal después de comer, vomitamos, por ejemplo) pero es también el centro donde guardamos el miedo. Cuando tenemos este centro “interferido” o bloqueado por el centro de la visión (la mente, nuestros pensamientos) nos confundimos y de los miedos reales (a los cuales debemos poner atención) pasamos a miedos imaginarios que nos causan desazón y nos limitan. El cuarto centro, ubicado a la altura del pecho es el centro cardiaco, el “centro de amor”, el centro de la confianza… de ahí que si ponemos una mano en él y la otra en el estómago estamos ayudando a nuestro cuerpo (y a nuestros diferentes centros energéticos) a diferenciar peras de manzanas (miedos reales de miedos imaginarios, al amor y la confianza del temor) y eso nos da tranquilidad. Cuidar nuestro cuerpo y escucharlo no es sólo cuidar la materia de la que estamos hechos sino también es cuidar nuestra salud emocional… nuestra alma. ¡Así que a tocarnos diario pecho y pancita, y respirar como bien dices! Un abrazo grande compi.

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