Todavía con mucha frecuencia me encuentro con una sobrecarga física y especialmente, mental, de las actividades familiares que incluyen: alimentación – comprar y cocinar -, orden y limpieza, organización logística, actividades extraescolares de los hijos, apoyo con los deberes, burocracia, las relacionadas con la salud y vida social familiar. ¿Quién creéis que aún hoy asume el mayor porcentaje de esta sobrecarga? Efectivamente, salvo honrosas excepciones, que también las hay, suele ser la mujer. Por experiencia también puedo decir que, este tipo de situaciones a la larga, no son sostenibles y suelen traer una “factura” que como mínimo se traducirá en un desgaste importante para la relación familiar.
Para tratar de aportar algunos de mis aprendizajes en esta materia, os voy a hablar de una herramienta que hemos utilizado en las sesiones individuales y en las de pareja: el calendario organizativo familiar. Es un recurso que nos ayuda a repartir la carga entre todos los miembros de la familia, para que cada uno asuma responsabilidades en la medida de sus capacidades.
Para ponerlo en práctica, solo necesitamos un calendario semanal (en Alemania son fáciles de encontrar) que podemos colgar en una pared visible para todos; también, en su caso, hay aplicaciones que podemos utilizar desde nuestros dispositivos móviles. Por otro lado, necesitaremos un rato del fin de semana para sentarnos a organizarnos – cada uno asistirá a la parte que le corresponda, de manera que, seguramente, empezarán los padres y al final se sumarán también los hijos.
Durante la reunión del fin de semana, se revisará conjuntamente el calendario, prioritariamente el de la semana siguiente, pero también, los posibles hitos importantes de semanas posteriores. Además, se revisará el reparto de tareas y responsabilidades correspondiente. Este puede ser un buen momento también para tomar decisiones acerca de temas abiertos como los relativos a la vida social familiar, las vacaciones, etc.

Otros aspectos a tener en cuenta:
En cualquier momento de la semana, cualquier miembro de la familia, podrá incluir información relevante – que implique a otros miembros – sobre alguna actividad en el calendario. Por ejemplo, la hora del cumpleaños de Pepito. Es conveniente, por tanto, que todos los miembros revisen la planificación semanal con una periodicidad mínima diaria.
En las primeras reuniones, ayudará clarificar y anotar el reparto “tipo” de responsabilidades. Por ejemplo, en mi casa, habitualmente yo me ocupo de cocinar y el maridito, de la colada.
Es conveniente que los padres acuerden previamente el reparto de tareas, para que cuando llegue el momento de trasladarlo a los hijos, estos perciban unanimidad por su parte. Si hay algún tipo de conflicto, es mejor que, hasta que los hijos sean adultos, se resuelva en privado.
Si nunca nos hemos sentado a hacer nada parecido, es muy probable que las primeras reuniones sean largas. Es natural, hay muchos temas pendientes de hablar, pero la buena noticia es que ¡por fin hemos empezado! En estos casos, recomiendo empezar con temas fáciles y objetivos poco ambiciosos y, poco a poco, a medida que vayamos cogiendo el hábito, ir incorporando más temas.
¡Ah! Aprovecho para recordarte que en enero empezaremos con el nuevo semestre de los encuentros mensuales online – ¡¡el 12+1º!! – y todavía tenemos plazas disponibles. Si te apetece probar, no dudes en pedir info. Por cierto, el 15 de noviembre nos veremos precisamente… en el taller sobre comunicación asertiva: ¡Habla bien!
