Hoy voy a empezar desnudándome, una vez más. Aprovechando que hace poco fue mi cumpleaños y coincidiendo con una actividad que tuvimos recientemente en los encuentros mensuales del grupo, quiero hacer una parada para tomar consciencia de lo vivido y también, de lo que está por vivir.
Cuando miro hacia atrás, veo que, en los últimos tiempos, me han pasado muchas cosas, cosas por las que quiero ser agradecida con la vida, en unos casos, y en otros, por qué no, me quiero dar las gracias también a mí misma.
Quiero dar las gracias por toda la experiencia que, durante ya 13 años de aventura, me ha aportado mi paso por tierras alemanas. Han sido vivencias muy variadas que me han permitido crecer, conocerme mejor, desarrollar habilidades, consolidar un nuevo y maravilloso rumbo profesional, aprender otro idioma, conocer a muchas personas increíbles y disfrutar de un frondoso entorno natural, entre otras muchas cosas.
Quiero darme las gracias por todas las veces que me he caído y me he vuelto a levantar: cuando me he enfrentado a importantes crisis familiares y de pareja, cuando he vivido los efectos físicos y psicológicos de la menopausia, cuando he estado cerca de perder a personas muy importantes para mí, cuando por desgracia, he perdido a otras insustituibles en mi vida…

Mirando hacia el futuro, me ilusiona imaginar cómo seguirán evolucionando las hermosas vidas de mis clientes (y las de sus hijos, en algunos casos), de las que me conmueve haber compartido “un trocito del camino”.
Me dibuja una sonrisa en la cara, imaginar cómo van a seguir desarrollándose mis relaciones más valiosas, cómo vamos a seguir compartiendo vivencias y aprendiendo juntos, con muchas risas, cariño a espuertas, pinceladas de mala leche y, seguramente, con alguna lágrima también.
Siento mucha motivación ante la idea de tener tiempo para escribir el libro eterno… ese que llevo toda la vida escribiendo, y todavía no he conseguido terminar. Definitivamente será un plan para la no – jubilación… 😉
Quiero seguir recordando que cada día es un regalo, y como tal, ha de ser disfrutado y aprovechado. No quiero esperar para organizar los planes que me apetece hacer, ir a los sitios que quiero conocer, – sin dejar de cuidarme – comerme exactamente esa tarta que me gusta, ponerme cosas bonitas que me hagan sentir bien, decir a las personas que quiero lo importantes que son para mí y dar las gracias por ser la persona tan afortunada que soy.
¿Tú también te quieres tomar un ratito para recapitular? ¿Qué cosas han pasado en tu vida en los últimos años? ¿Hay algo que quieras agradecer(te)? Y cuando miras al futuro… ¿qué experiencias te gustaría que llenasen los días que están por venir?
Una vez más, aprovecho para contaros que en septiembre seguimos con nuestros encuentros mensuales online y que en octubre nos veremos en Múnich en la primera edición del taller Resolución de conflictos: comunicación no violenta en casa y en el trabajo. Reserva tu plaza ahora que todavía queda alguna… 😉
