Es un problema cada vez más frecuente. Personas de todas las edades se enfrentan a él. Yo personalmente lo he experimentado a lo largo de diferentes etapas de mi vida y se ha recrudecido con la menopausia. Por tanto, he tenido ocasión de probar muchos métodos diferentes y, gracias a ello, puedo decir que me he convertido en una experta en insomnio. Hoy voy a compartir el mejor método que conozco para combatirlo, el de la psicóloga estadounidense Lisa Strauss.
Strauss, que lleva toda la vida investigando los problemas para dormir, utiliza una metáfora muy curiosa: compara la cantidad de sueño que nos da el cerebro cada noche con una masa de pizza; no tenemos ninguna capacidad de influencia en el tamaño de esa masa, pero sí en la bandeja que elegimos para cocinarla, de manera que, si extendemos la masa sobre una superficie muy grande, esta va a ser muy fina y se va a romper en algunas zonas. Si, de lo contrario, elegimos una bandeja más pequeña, la pizza va a tener más fundamento, como diría Arguiñano.

Por tanto, el truco para conseguir una mejor calidad de sueño es elegir una bandeja más pequeña, es decir, pasar menos tiempo en la cama… ¡así de simple! Nuestro cerebro necesita volver a aprender cuándo es hora de dormir y cuando no, para lo cual, es importante evitar siestas y cabezaditas a lo largo del día, como primera medida y ver qué sucede. Si con esto es suficiente para dormir bien, estupendo, si no, tenemos que pasar menos tiempo en la cama dando vueltas… para ello es importante que nos vayamos todos los días a la cama a la misma hora y, aún más importante, que nos levantemos todos los días a la misma hora. Por ejemplo, yo he comprobado que a mí me funciona muy bien irme a la cama a la 01:00 AM y levantarme de lunes a domingo a las 08:00 AM.
Hasta que cojamos el ritmo, nuestro cerebro va a querer dormir durante el día, y es muy importante que se lo impidamos… ¿cómo? Podemos ponernos de pie para ver la tele, salir a dar un paseíto para que nos espabile la brisa fresquita, lavarnos la cara o cualquier otro recurso que nos despeje. Según vayan pasando los días, veremos cómo nuestro organismo se acostumbra y ya no nos pide dormir fuera de horas, y lo mejor… nos pide dormir como lirones cuando llega la hora de ir a la cama, y nos ofrece un sueño de calidad, una pizza bien gordita… ; )
Otro beneficio colateral es que ahora vamos a disponer de un tiempo extra al final del día que, como me enseñó mi psicólogo, podemos aprovechar para hacer algo bonito por nosotros y por los demás: cocinar, trabajos manuales, escribir… las opciones son ilimitadas. Yo, gracias al insomnio, estoy a punto de publicar mi primer libro, y ya estoy pensando en el siguiente… no te digo más.
¿Quieres probarlo tú también? ¿Con qué cosas bonitas lo vas a celebrar?
¡Ah! Aprovecho para recordarte que en abril vamos a empezar con el nuevo semestre de los encuentros mensuales online – ¡¡el 12º!! – y todavía tenemos dos plazas disponibles. ¿Te apetece probar? ¡No dudes en pedir info!
