La vida es cambio, nada permanece.
Nos aferramos a lo conocido, como si fuera posible retenerlo y lo cierto es que no lo es. Todo lo que tiene un inicio también tiene un final.
La buena noticia es que después de cada fin, hay un nuevo inicio, una nueva etapa que puede ser incluso mejor que la anterior. Lo que no nos gusta es que es desconocida, pero eso es algo que también es temporal: todo es desconocido al principio, y luego deja de serlo…
Ya sabemos que el ser humano se resiste a los cambios, quiere permanecer en su zona de confort porque, aunque realmente no se esté nada de confortable ahí, es lo que conoce. Habría que cambiarle el nombre, en vez de zona de confort, sería más correcto decir zona conocida.
Salir de esa zona, sin embargo, nos puede reservar sorpresas muy agradables: nuevas y maravillosas personas a las que conocer, reconocimiento y valoración hacia nuestra persona y/o nuestro trabajo nunca antes vivido, e incluso, niveles de prosperidad o salud no experimentados con anterioridad. No dejemos de recordarlo la próxima vez que nos enfrentemos a algún cambio.

Nos podemos encontrar con cambios deseados o no deseados. En el primer caso, todo va a ser más fácil. Si quiero dejar de fumar porque yo lo he elegido, sé que a corto plazo lo puedo pasar algo regular, necesitaré darme un poco de espacio y tiempo para adaptarme, pero también sé, que cuando se consolide, habré introducido una mejora sustancial en mi salud.
Cuando nos enfrentemos a un cambio no deseado, por ejemplo, la pérdida no elegida de un trabajo, es posible que el período de adaptación sea algo mayor, pero nos vendrá muy bien recordar que el ser humano tiene una capacidad enorme de adaptación a los cambios y, para ello, podemos pararnos a revisar nuestra vida: ¿a cuántos cambios nos hemos adaptado ya? ¿Quién nos iba a decir a nosotros que íbamos a ser capaces de superar aquella pérdida que experimentamos? ¿Cómo nos sentimos aquella otra vez en la que tuvimos que cambiar de piso…? Y sobre todo y más importante… ¿cómo nos sentimos ahora? ¿Hubiéramos pensado en ese momento que íbamos a disfrutar tanto de nuestras nuevas 4 paredes? Si tuviéramos la oportunidad ahora… ¿volveríamos a nuestro piso… relación… o trabajo anterior? Algo me dice que la respuesta sería un rotundo no… ¿y sabes por qué? Fundamentalmente, porque ya estamos acostumbrados a nuestra nueva situación… ¿a que sí? Simplemente ha pasado a ser conocida. ¿A que al final no ha sido para tanto? Recordémoslo la próxima vez que la vida nos saque – a lo mejor de una patadita en el culo… – de nuestra zona de «confort».
¡Ah! Aprovecho para recordarte que finalmente en mayo vamos a empezar con el nuevo semestre de los encuentros mensuales online – ¡¡el 12º!! – y todavía tenemos una plaza disponible. ¿Te apetece probar? ¡No dudes en pedir info! Te cuento también que en mayo, nos veremos en Múnich en el taller de Gestión del tiempo para prevenir el estrés ; )
