Personas difíciles

Cuando pensamos en los conflictos que tenemos con otras personas, es fácil caer en una visión sesgada, según la cual yo soy “la buena de la película” y la otra persona, “la mala”. Según esta forma de ver las cosas, el problema no lo tengo yo, lo tiene la otra persona y, por tanto, la solución pasa por algo tan “sencillo” como que el otro deje de hacer lo que está haciendo de forma incorrecta, según mi punto de vista. Y este es el quid de la cuestión: estamos constantemente, de forma automática e inconsciente, interpretando la realidad, por tanto, cada uno tiene su punto de vista sobre la situación conflictiva; como se suele decir, cada uno tiene su verdad.

La psicología budista nos invita a hacer una reflexión algo distinta: ¿cómo sería adoptar una visión según la cual no hubiese personas buenas y malas? Según esta visión todos somos personas que generan comportamientos que pueden tener una lectura positiva o negativa según el sesgo de la persona que los valora y los conflictos que se puedan generar entre los comportamientos y motivaciones de unos frente a los de otros. Incluso ante comportamientos objetivamente negativos, como, por ejemplo, una agresión verbal, si lo vemos desde este punto de vista, todos somos seres humanos y, de la misma manera, estamos unidos en la costumbre de cometer errores.

Photo by freestocks.org on Pexels.com

Me gusta mucho esta visión, pues lo que hace es ofrecernos la posibilidad de abandonar una cierta “superioridad moral”, por parte del que se siente el bueno, y adoptar la óptica de la que los budistas tibetanos llaman: humanidad compartida. Si lo pensamos bien, nadie se libra de ser percibido como una persona difícil por algún otro en algún momento, todos somos personas difíciles.

¿En qué se traduce esta visión? ¿En que a partir de ahora todo lo que haga el resto de la humanidad a mi alrededor me tiene que parecer bien? No. Una cosa es el lugar desde el que analizo lo que está pasando y otra, mi comportamiento. Las agresiones hay que pararlas, por uno mismo y por el agresor: el que agrede también se agrede.

No me tiene que gustar, yo puedo rechazar determinados comportamientos – por ejemplo, los abusivos – , expresar mi oposición, poner los límites que necesite al comportamiento de otra persona, reducir o incluso eliminar mi contacto con alguien que se está comportando de forma agresiva habitualmente conmigo… y todo eso es compatible con adoptar una visión más compasiva hacia él, no demonizarle, confiar en su potencial, entrenar mi mente para no caer en el odio, desearle que las cosas le vayan bien, y entender que si se comporta de esta forma es porque está sufriendo, como yo misma he experimentado en otras ocasiones. Este es un lugar diferente desde el que leer los acontecimientos, del que nos proponen el rencor, el odio y el juicio, que es buena para nuestras relaciones y que además, es buena para nosotros mismos. Además, practicar con personas que nos irritan, nos ayuda a desarrollar nuestra compasión, lo cual también nos beneficia, primero, a nosotros mismos.

Si en algún momento de esta vida llegamos a un nivel avanzado en el manejo de técnicas del budismo tibetano aplicadas a la psicología, a lo mejor llegamos a perdonar e incluso a resolver el conflicto, pero un primer gran paso, sería entrenarnos en adoptar esta visión más comprensiva, sabia y práctica…  ¿no os parece? ¿Cómo lo veis? Me sirve mucho si compartís conmigo vuestra visión sobre estas reflexiones que comparto; sé por experiencia que todos tenéis un montón de visiones interesantísimas que aportar.

Aprovecho para dar las gracias a Gonzalo Brito, primer instructor oficial del curso de Entrenamiento en el cultivo de la compasión en castellano, que, como creo se nota…, acabo de terminar… ¡altamente recomendable!

Y también recordarte que en octubre estaremos en Múnich, con el taller presencial sobre Resolución de conflictos: COMUNICACIÓN NO VIOLENTA en casa y en el trabajo; ahora en JULIO empezamos un nuevo semestre de nuestro maravilloso GRUPO DE DESARROLLO PERSONAL, en formato online (vía Zoom). ¡Ah! Y si tienes curiosidad, te dejo un enlace a mi canal de YouTube, donde, cuando tengo tiempo, subo pequeños vídeos y al que te puedes suscribir sin coste.

Publicado por Lola Hernández

Psicóloga y coach afincada en Múnich (Alemania). www.coachingenmunich.com. Más info en este enlace: https://coachingenmunich.com/about/

Deja un comentario