Con diferente graduación, algunas personas (especialmente las que somos PAS) solemos ser personas muy creativas, con mentes inquietas que están generando muchas ideas y proyectos en nuestras cabecitas. Además, cuando tenemos la empatía muy desarrollada y hemos sido educadas en el rol de cuidadoras (muchas de nosotras, mujeres), tendemos a querer atender y satisfacer las necesidades del resto del mundo, a nuestro alrededor. Estas dos tendencias, unidas al hecho de que la energía y el tiempo disponibles son limitados (en el caso de las PAS, la energía ya viene un poco “mermada de fábrica”), hacen que fácilmente el conflicto entre lo que yo quiero – o la humanidad a mi alrededor – hacer y lo que yo puedo hacer, esté servido. Todo un desafío interesantísimo para las que nos afanamos en fortalecer nuestro desarrollo personal.

Comparto algunas reflexiones e ideas prácticas al respecto:
En estas ocasiones, suelen aparecer emociones como la culpa y la autoexigencia, tras la creencia irracional de que “yo tengo que… ser superwoman” (muy especialmente, cuando nuestra autoestima está un poco flojita).
Aprender que está bien cambiar de opinión: me apetecía hacer esto hoy, pero no me siento bien, estoy cansada o lo que sea.
Asumir menos compromisos si no estamos seguras: me gustaría ir, pero no sé cómo lo voy a tener o cómo voy a estar… lo vemos en el último momento.
Algunos pensamientos en los que nos podemos apoyar:
- Al igual que los demás, yo también tengo derecho a cancelar o postponer planes. Perder el miedo a contribuir a generar incomodidad en otros (ellos pueden hacer lo que quieran, nosotras lo vamos a respetar).
- No dramatizar… ¿realmente es tan terriiiiiiiiiiiiible si no voy? ¿Cuánto tiempo vamos a tardar en olvidar esto?
- Trabajar mucho el diálogo con nuestra niña interior cuando se meta caña por no ser suficientemente X: tranquila preciosa, no pasa nada, hoy no vamos a hacer esto porque estamos cansadas ya lo haremos otro día. Está bien estar cansadas, no hay ningún problema. Si alguien se molesta, tú y yo no lo tenemos que resolver. Si queremos, tal vez podamos buscar otro momento para explicárselo.
- STOP con la presión: de nosotras hacia nosotras, y de los demás hacia nosotras.
Recursos de comunicación asertiva que podemos utilizar:
- Comprendo que tú… y yo…
- Verbalizar e implicar en la toma de decisiones, en las elecciones: no tengo tiempo ni energía para todo esto, qué prefieres: X ó Y; la otra opción la podemos dejar para otro día.
- Haz tú lo que quieras, no necesitas que te acompañe yo. Renunciar a estar en todas partes… somos seres humanos.
- Si nos insisten, a tope con el disco rayado: sí, me encantaría hacer X… pero, como te decía, hoy no voy a poder… insisto, hoy no voy a poder… no voy a poder
- Compartir: a mí también me gustaría ir al Biergarten y podría hacerlo si tú te ocupas de hacer la ensalada de patata, mientras yo recojo la casa.
Cuando no nos sintamos bien, permitirnos compartir también un poquito de nuestro malestar, y no perder de vista la cantidad de veces que compartimos nuestra alegría, humor, cariño, sensibilidad, empatía, cuidados, trabajo, esfuerzo… Las personas que más se benefician de ellos, pueden también aceptar un poquito de frustración de vez en cuando. Y no nos olvidemos de coger perspectiva: esto no es tan importante si lo comparamos con los efectos del cambio climático, o la violencia de género, o la guerra… ¿a que no? ;D
Aprovecho para recordarte que, en octubre, en Múnich, nos veremos de forma presencial en el tallar Yo papas, tú Kartoffeln, dirigido a todos aquellos de vosotros que queráis mejorar la forma de relacionaros con compañeros, jefes, amigos, hijos, pareja, y/o suegros… alemanes. ¡Nos vemos! ¡Ah! Y también en octubre, empezamos un nuevo semestre de encuentros semestrales de desarrollo personal, ¡online!
