Siempre productiffffo nunca negatiffffo

Aprendiste…

…que eres valiosa si eres útil. Si estas enferma, no eres útil, y, por tanto, no eres valiosa y eres rechazada.

Que, si estás muy enferma, te puedes permitir descansar “un poco” (tienes que esperar a que te den permiso…), pero en cuanto te sientes algo mejor, tienes la obligación de ser útil. Si no lo haces, te estas escaqueando.

Que si te falta salud eres una carga, una preocupación y un problema.

Que si no te sientes bien es culpa tuya, algo habrás hecho mal: fumar, beber alcohol, ir desabrigada, no descansar, obviar tomarte la pastilla que te han dicho, alimentarte de forma incorrecta, no esforzarte lo suficiente si es un tema mental…

Que es vergonzoso estar enferma y no poder ocuparse de una misma. Es vergonzoso que los demás se tengan que ocupar de ti. Eso les da derecho a tratarte mal porque “te estás escaqueando” en vez de ser útil. Tienes que sentir vergüenza y culpa.

Que, si además eres mujer y más joven, no tienes derecho a estar cansada, tu obligación es cuidar, nadie tiene que cuidarte a ti.

Que, si, encima, la causa de tu malestar es mental, te lo estás inventando, tienes que esforzarte y poner más voluntad, dejarte de tonterías, salir de tu ombligo y ser útil. Además, es muy incómodo para las personas que te rodean que tengas un tema mental, es un engorro y les haces sentirse mal: otra vez culpa tuya.

Que si cancelas planes personales no eres de fiar y fastidias a los demás, no haces “lo que quería la mayoría”. Si no cumples con tu trabajo por salud, no se puede contar contigo. Las personas que son profesionales siguen trabajando, aunque estén enfermas.

Te puedes haber sentido rechazada, cuando estabas enferma, por ti misma, por tu familia, por tu pareja y su familia, por tus entornos profesionales, por algunos amigos, por la sociedad… Y haber sido objeto de comentarios y reproches como: es que tú siempre estás enferma, vaya cara se te ha puesto…, siempre te pasa algo, eres muy sensible, eres demasiado sensible, algunos seguimos trabajando aunque estemos enfermos ¿sabes?, descansas demasiado, qué bien te cuidas ¿no?, qué bien vives…

Para evitar el rechazo, aprendiste a seguir siendo útil, aunque te encontraras mal, a silenciar tu malestar, a disimularlo y ocultarlo, a exigirte mucho, a descuidarte, a poner por delante de las tuyas las necesidades de los demás. Y eso, no es gratis.

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Ahora sabes…

… que tú también tienes derecho a enfermar y ser cuidada independientemente de tu género y de tu edad.

Que tu salud está al mismo nivel que la de los demás, es al menos igual de importante y tu primera responsabilidad es cuidarla.

Que da igual si el origen de tu malestar es físico o mental, cualquier falta de salud limita de la misma manera y por tanto necesita la misma atención y cuidado.

Que el único rechazo que es importante evitar es el tuyo propio. Si tú te aceptas, te sigues considerando valiosa y te tienes a ti misma, nada te falta… Esa es la forma de darle la vuelta a este círculo vicioso. Recuérdatelo a menudo cuando no te sientas bien… ; D

Que nunca es tarde para aprender a pedir y también a aceptar que no te puedan ayudar en ese momento. Que puedes aprovechar los numerosos recursos que la vida pone a tu disposición. Ahora te permites ser cuidada tú también; otras personas disfrutan haciéndolo como tú disfrutas cuidando de otras personas, cuando lo necesitan.

Que es muy agradable que otras personas tengan empatía, compasión y comprendan cómo te sientes cuando estas pachucha y qué necesitas… pero no es necesario, sólo son necesarias tu propia empatía, compasión y comprensión.

Que no pierdes un gramo de valía cuando estas enferma. Sigues siendo igualmente valiosa, aunque no te sientas bien. Que simplemente necesitas una pausita.

Que la energía que antes perdías en esforzarte por hacer las cosas que no tenías salud para hacer, ahora la dedicas a descansar y a cuidarte.

Que puedes disfrutar de la vida, aunque no te sientas del todo bien.

Que, con tu autocuidado, puedes ser un ejemplo y una inspiración para otras personas que se sientan como tú.

Que no tienes que aceptar recibir un trato desagradable cuando estas enferma. Puedes poner límites y alejarte lo que sea necesario.

Que, como dice una gran sabia amiga, está bien estar enferma, está bien que a una no le apetezca hacer las cosas (está bien hacerlas por propia voluntad y capacidad, no por obligación), está bien permitirse decir “yo ahora no estoy para eso”, está bien dejar de asumir las responsabilidades de otros, está bien perder relaciones, está bien que pase lo que sea que tenga que pasar y está bien afrontarlo, reflexionar sobre ello y actuar en consecuencia.

Que ahora tú tomas las decisiones. Nadie mejor que tú sabe cómo cuidarte, qué es lo que necesitas y cuándo es el momento de parar.

Estas y otras parecidas, son situaciones que me encuentro con frecuencia en las sesiones y en el día a día. Si tú también te has sentido reflejada, no dudes en consultar; como ves, se puede investigar tu sistema de creencias irracionales y darle la vuelta, para empezar a hacer las cosas de otra forma.

Aprovecho para recordarte que en enero empezamos con el nuevo semestre de los encuentros mensuales online, en los que investigamos, entre otras, esta temática, ¡y todavía nos queda una plaza libre! No dudes en pedir información.

Publicado por Lola Hernández

Psicóloga y coach afincada en Múnich (Alemania). www.coachingenmunich.com. Más info en este enlace: https://coachingenmunich.com/about/

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