Quiero compartir, también por aquí, un tema que se propuso y vimos en el Grupo de desarrollo personal: la vida como hispanos en Alemania, perteneciendo a dos culturas, teniendo dos familias, dos idiomas, dos mundos, aquí y allí.
A ninguno, de los que hemos pasado por la experiencia de ser emigrantes o expatriados, se nos escapan las dificultades por las que atravesamos y hemos atravesado:
- Las derivadas de la distancia: los viajes necesarios y, en ocasiones, frecuentes, para visitar y acompañar a nuestra familia de origen, en ocasiones, en situaciones y circunstancias complicadas, con la difícil gestión del tiempo, los gastos, y el desgaste físico y emocional que eso supone. La distancia también hace que nos echemos de menos y, paradójicamente, como diría Sabina, que nos echemos también un poquito de más, cuando las circunstancias nos obligan a pasar períodos de hiperconvivencia…
- Inevitablemente, más con el paso de los años, vamos perdiendo contacto con muchas personas que antes constituían una parte importante de nuestra vida y de nuestro día a día, perdemos afectos, en ocasiones surgen conflictos, y, a veces, se generan dinámicas que nos acaban alejando, no sólo ya físicamente, sino también, emocionalmente.
- Nos encontramos con las, en algunos casos muy marcadas, diferencias culturales, y viniendo de culturas tan gregarias como las nuestras, en las que los grupos de referencia tienen un papel tan importante en el ciclo de dar y recibir, nos encontramos con una cultura individualista, en la que hay que aprender a expresarse asertivamente a marchas forzadas y a sacarse las “castañas del fuego” porque ya nadie lo va a hacer por nosotros…Por no hablar del idioma…😉
- Enfrentamos la necesidad de construir una nueva vida, en algunos casos, desde “0” y lidiamos por algún tiempo con bastante desorientación: lo que se llama salir de nuestra zona de confort de una patada en el … 😉

¡¡Uff!! No sé vosotr@s al leerlo, pero yo al escribirlo me he cansado un montón…jajajaa… en fin, afortunadamente, ahora viene la parte buena, la que nos va a ayudar a recuperar energía y es que, claro que sí, emigrar también tiene un montón de cosas maravillosas:
- Para empezar, es un curso acelerado para aprender a soltar, y practicar el desapego de todo y de todos. Y si lo miramos bien, hay un montón de cosas que es guay soltar: el pasado, los conflictos, los malos hábitos, las costumbres de nuestra cultura que no nos gustaban tanto, las formas de comunicarnos que no nos servían mucho, las relaciones que eran más un lastre que una bombona de oxígeno, los trabajos en los que no estábamos suficientemente bien valorados…
- Para seguir, al llegar a nuestro nuevo país, construimos nuestra propia familia, y no tiene que responder a un modelo clásico, al llegar aquí, también hacemos nuevos contactos, nuevos amigos, gente, en cierto sentido, muy diferente a las personas que conocíamos hasta ahora, pero también, en esencia igual a nosotros, pues lo importante trasciende las culturas. Nuestra conciencia de la diversidad se amplía, nuestra mente se enriquece y eso nos hace muy valiosos en las empresas, en nuestras relaciones y en la vida.
- Además, por si esto fuera poco, la distancia y el tiempo nos ayudan a ver nuestras dos culturas con perspectiva y nos permiten tener el lujo de seleccionar, con qué aspectos nos queremos quedar de cada una de ellas y qué valores, en definitiva, queremos priorizar en nuestra singular y valiosa familia.
- El aprendizaje de un nuevo idioma nos protege frente al deterioro cognitivo y enriquece nuestra visión del mundo y las oportunidades de sentirnos conectados.
- Y para terminar… ¿quién ha dicho que empezar una nueva vida sea algo negativo? Volver a empezaaaaar puede representar todo un regalo, una oportunidad para crear conscientemente la vida que quieres para ti y los tuyos, donde nadie parte de ideas preconcebidas hacia ti (y eso es la leche…) y donde, además, vamos a tener garantizado, a poquito que nos esforcemos, un apasionante y revelador camino de autoconocimiento… ¡ahí es nada!
¡Ah! Y recuerda que en julio empezamos un nuevo semestre de Encuentros mensuales de DESARROLLO PERSONAL y en octubre estaremos en Múnich con en el taller de RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS:comunicación no violenta en casa y en el trabajo. ¡Contacta!

No lo podría haber descrito mejor. Después de haber vivido 7 años en Turquía, me siento totalmente representada en tus palabras:)
Dolores, gracias por comentar, imagino que habrás vivido momentos muy desafiantes en una cultura tan distinta, y al mismo tiempo, que la Dolores 2.0. resultante de esta experiencia, es mucho más sabia… 😉 Un abrazo desde Múnich
Excelente artículo! Gracias. Creo que todos afrontamos situaciones similares y lo interesante es que hay un constante aprendizaje en cada una de las situaciones
Danny, muchas gracias… ya lo creo. Un abrazo y a ¡seguir aprendiendo!