Encontrando la seguridad en mí

La necesidad de sentirnos seguros, es una necesidad básica que todos tenemos, y en el camino de conseguirlo, con frecuencia buscamos el apoyo de otras personas para: organizarnos con temas prácticos, que nos apoyen burocráticamente, con el idioma y, en un ámbito más personal, para regularnos emocionalmente y/o sentirnos queridas, entre otros objetivos posibles.

Esto favorece que, en ocasiones, nos apeguemos y nos relacionemos desde ahí, generando relaciones de dependencia y adquiriendo “deudas” prácticas o emocionales. Esta forma de relacionarnos es muy frecuente en culturas hispanas, en las que buscamos en otros, en el grupo, que nos complementen en aspectos que creemos que nosotros no tenemos. Por ejemplo, que alguien “nos defienda” de comportamientos agresivos o que nos apoyen cuando estamos enfermos. Este tipo de comportamientos, favorece que, al no afrontar las dificultades que nos presenta la vida, y por el contrario, evitarlas, nuestra inseguridad y falta de confianza en nosotros mismos y nuestras propias capacidades, crezcan.

Photo by Pixabay on Pexels.com

Se trataría de aceptar que soy falible, que me puedo sentir superada por los acontecimientos y eso no me hace una adulta de 2ª categoría, sólo me recuerda que soy humana; al mismo tiempo que, puedo tratar de aprender de las situaciones que vivo y, poco a poco, apoyarme a mí misma en el proceso de empezar a hacer algunas cosas de forma diferente. Para avanzar por aquí, me vendría bien reflexionar sobre en qué personas me suelo apoyar y para qué tipo de cosas. En función de lo que encuentre, puedo tomar conciencia de:

  • A lo mejor lo que necesito es cultivar un poco más mi conexión interior, para encontrar en mí más apoyo incondicional, más cariño, más confianza. ¿Cómo? En las sesiones individuales y de grupo, así como en el blog, hemos visto muchas herramientas que, entre otros, nos pueden servir a tal fin, como, por ejemplo, la meditación o la escritura integrativa.
  • Es posible que lo que necesite sea dedicar un poco de tiempo a mejorar mi alemán, por ejemplo, simplemente leyendo de vez en cuando una pequeña cosa en este idioma.
  • También puede ser que me encuentre con la necesidad de tomar yo más el control sobre mis finanzas, para lo cual, puedo empezar una lista de gestiones que hacer, información a la que acceder y pasito a pasito, ir avanzando por ahí.

La propuesta que traigo hoy no es aislarnos, ser 100% autosuficientes “siempre” y en cualquier circunstancia, ni dejar de buscar apoyo cuando sea necesario, la idea es empezar a relacionarnos desde el desapego y la no necesidad, desde un vínculo en el que tengamos varias opciones y la primera seamos nosotros mismos. Para ello, nos toca pasar a la acción, a nuestro ritmo y de forma realista, tomar conciencia de a quién me estoy apegando y para qué, que busco en esa persona, cómo podría yo brindarme a mí misma ese recurso, y, por qué no, en qué otras personas me podría apoyar, si fuese necesario.

Aprovecho para recordarte que, en octubre, en Múnich, nos veremos de forma presencial en el tallar Yo papas, tú Kartoffeln, dirigido a todos aquellos de vosotros que queréis mejorar la forma de relacionaros con compañeros, jefes, amigos, hijos, pareja, y/o suegros… alemanes. ¡Nos vemos!

Publicado por Lola Hernández

Psicóloga y coach afincada en Múnich (Alemania). www.coachingenmunich.com. Más info en este enlace: https://coachingenmunich.com/about/

Deja un comentario