Cortar el cordón umbilical

 

Yo no tengo hijos, a este mundo sólo aporto una gata… aun así hoy quiero escribir sobre este tema porque son muchos los comentarios que he recibido en los últimos tiempos de padres, con hijos ya muy “talluditos”, que siguen responsabilizándose de la vida de sus hijos como si aún estuviesen en edad escolar.

Creo que es un error, una pesada carga para los padres y un flaco favor que se hace a los hijos.

Es una pesada carga para esas personas que un día decidieron ser padres, y con esa decisión, decidieron también contraer una especie de deuda y extender su responsabilidad más allá de su persona, sin límites. Yo creo que aunque tengas hijos, una vez que has invertido tiempo, cariño y esfuerzo en su educación, y tus hijos son adultos,  tendrías que volver a recuperar el 100% de tu estatus como individuo, con responsabilidad exclusiva sobre tus actos porque no se puede asumir la responsabilidad sobre las actuaciones ajenas, aunque sean de tus hijos.

Hay personas que consideran que no han sido unos buenos padres y esa percepción genera en ellos un sentimiento de culpabilidad que incrementa esta “responsabilidad extendida más allá de mi ámbito de actuación”. A estos padres les diría, ¿conoces a algún padre que lo haya hecho todo bien en esa función? Sí, ¡a los que no hemos tenido hijos! Bromas aparte, como tantas otras cosas importantes de la vida, no se enseña a ser padres, por tanto estos por su camino, a veces difícil, con la mejor de las intenciones comenten errores. Desde mi  punto de vista, aun así, a partir de los 18 años con el cerebro ya maduro, con recursos a su alcance, los hijos deben empezar a ejercer el 100% de la responsabilidad sobre su vida porque los padres, les van a acompañar durante una parte del camino, pero no van a estar siempre ahí.

¿Te has parado a pensar por qué actúas así como padre? ¿Hay alguna carencia en tu vida que quieres cubrir extendiendo tu rol de padre más allá de tu responsabilidad? ¿Hay coherencia entre lo que dices a tus hijos y lo que haces?

Con respecto a los hijos, decía que es un flaco favor el que se les hace porque de alguna forma, lo que se les está transmitiendo es: “no confío en ti, no confío en tus capacidades, tú solo no puedes…”.  De esta forma, los hijos asumen en ocasiones ¿cómodamente? su rol de incapaces y aprovechan que sus padres se van a ocupar de suplir sus incapacidades… eso sí, pagando un precio muy alto: el temor encubierto sobre qué va a ser de su vida en el futuro, cuando sus padres no estén para asumir sus responsabilidades.

Desde mi punto de vista, la solución pasa por trasladar esa función a tu hijo ¿Hasta ahora te ocupabas tú de su alimentación, estudios, orden y limpieza? ¿Qué tal empezar a pasarle el testigo?  ¿Qué tal empezar a transmitirle que ahora sois todos adultos y se espera que cada uno asuma su responsabilidad en igualdad de condiciones? Como decimos las personas que trabajamos en Desarrollo Personal, si quieres conseguir algo diferente ¿qué tal empezar a hacer algo distinto?


14 responses to “Cortar el cordón umbilical

  • Mabel Abogadro

    Muy interesante tu post. Considero que una relacion en cualquiera de los roles ya sean familiares o amistosos, sera creada y desarrollada de acuerdo al tipo de personalidad que tengamos. Si somos personas inseguras, nunca creeremos que fuimos capaces de educar a nuestro hijo de modo tal que sea una persona responsable e independiente. Si somos inseguros dificimente nos pondremos contentos del cambio porque eso nos implica buscar nuevos roles y relaciones que nos permitan seguir vinculados.
    Sin duda que debemos entender que una vez nuestros ninios se acercan a nuestra altura fisica, la naturaleza nos esta enviando el mensaje que estamos frente a un par nuestro y por lo tanto la relacion debe ser modificada. Lo mejor que les podemos brindar a nuestros hijos en ese tiempo, es una revision de nuestro rol, de nuestra postura en el mundo adulto y un giro en las actitudes. Si el joven recibio minimamente nociones de independencia, eso, sumado a su propia rebeldia natural por la edad, puede colaborar para que los padres adviertan que algo cambio. Lo demas varia segun los casos, de ahi que se ven vinculos dependientes que duran una vida, hijos que se alejan por no poder respirar el aire necesario en su familia. Te saludo!

    • Lola Hernandez. Coaching.

      No se puede expresar mejor Mabel, y además, en tu caso, desde la experiencia como madre de hijos adultos, ¡gracias por tu maravillosa aportación! Y gracias por la visión positiva de la madurez que transmites cada vez que escribes o cada vez que abres la boca… ¡Un besazo!

  • polocoaching

    Uf! Que difícil ¿no? Yo tampoco soy padre, pero soy muy paternalista con otros (a veces, afortunadamente cada vez menos gracias a mi trabajo personal). Efectivamente hay una falta de confianza, en mi caso, basado más que en una incapacidad de otro, en la creencia de que las cosas se tienen que hacer de una determinada forma (de la mía), en la necesidad de control, que por supuesto implica la desconfianza en el otro, pero en que el otro vaya a hacer las cosas como yo considero que se deben hacer, y ese es un problema más allá, porque no sólo hay una falta de confianza intrínseca, sino que hay una prepotenacia que lleva a la falta de visión y la coacción de libertades,algo sin lo que nadie puede crecer personalmente. Quiero decir que no sólo hay que confiar en la capacidad del otro, sino que hay que confiar en que hay mas de una forma de hacer las cosas válida y, sobre todo, en que hay que dejar que cada uno hierre, caiga, y se levante y aprenda de sus errores de forma autónoma.
    Gracias por tu entrada y siento el rollo. Espero se me haya entendido el intento de aportación.
    Un abrazo!

  • Patricia Ortega

    Post más que oportuno en los tiempos que corren Lola, además de cuidadosamente elaborado y con un mensaje lleno de AMOR: pasar el testigo regente de la responsabilidad para aportar nuestro granito de arena en el maravilloso proyecto de crearnos como personas y ocuparnos de lo adecuado de nuestros roles como hij@s, herman@s o padres.

    Y también estupendo comentario de Mabel Abogadro.
    Gracias a las dos!!!

    Un besote!

  • Tati

    Estoy totalmente de acuerdo, “con todos”. Esta es una maravillosa forma de enriquecerse, con la facilidad que da poder leeros “a todos”. Gracias a este blog de mi hermanita, voy conociendo a gente estupenda del la cual tambien aprendo mucho. ¡¡¡Nunca es tarde para aprender!!!
    Gracias de todo corazón a “todos”. Un besazo. .

    • Lola Hernandez. Coaching.

      Gracias a ti guapa, te aseguro que aprendemos todos, ¡yo la primera! El blog no es nada más que un punto de encuentro y un medio para poder volcar todas estas interesantes opiniones y puntos de vista. Un besazo cariñoso

  • Carmen

    Hola Lola! Yo al igual que tú no tengo hijos y estoy cansada de oir, “espera a ser madre para opinar”. Con todo el respeto que esta responsabilidad significa, te dejo mi comentario.
    Como bien dice Mabel, el rol cambia, pero nosotros los hijos influimos mucho también en ello, es decir, les tenemos que ayudar a cambiar ese rol pero sin de jar de respetarles y sin dejar de considerar también sus necesidades, como ellos han hecho con nosotros.
    Mi padres, nunca van a dejar de ejercer como padres, porque de hecho, lo serán de por vida, de mí y de mis hermanos y yo nunca dejaré de ser su pequeña, aunque vaya camino de los 40… jeje!
    Pero ésta es su forma de hacerme sentir, que están ahí de forma incondicional, no para marcarme qué camino seguir o por desconfianza, sino, como apoyo, como consejeros. Me gusta describirlo como como un árbol, la familia es el tronco, los hijos la copa, y esa es la unión que considero y veo de por vida de forma bidireccional.
    No creo que los padres puedan desvincularse al 100% de los hijos. Del mismo modo, los hijos tampoco puede desvincularse al 100% de los padres, si la relación ha sido segura y fructífera (hecho fundamental para todo, claro! Cualquier relación con malos modos, no puede formar la base, el tronco).
    Donde sí que hay un cambio considerable es en el rango de dependencia, pero no solo se puede tener en cuenta a la familia e incluso diría más, a la gente, según el grado de dependencia o indepencia que tengas con ella.
    Un abrazo y gracias por hacer pensar! 🙂

    • Lola Hernandez. Coaching.

      Carmen, claro que sí, tus padres siempre van a ser tus padres y tú siempre vas a ser su hija y es estupendo que así sea; yo no hablo de desvincularse, hablo de cambiar una relación de niño a adulto, a una de adulto a adulto, en la que un adulto es el hijo y el otro el padre, pero ambos pueden relacionarse desde ese plano, asumiendo la responsabilidad que cada uno tiene, ahora, como adulto, no como niño. Gracias por tu aportación y enhorabuena por la relación que se lee mantienes con tus papis, ¡qué guay! Un besazo

  • susana

    Yo no soy madre pero soy tía de tres princesitas y un príncipe. Además de lo que se ha comentado hasta ahora, creo que es importante que, la educación que se intente transmitir se centre en la construcción de personas autónomas; personas con actitudes y aptitudes; personas con ideales, sueños…; personas con capacidad de decisión…

    La autonomía permite que se corte ese cordón umbilical en el que papá y mamá están ahí para resolver mis problemas; pagar mis caprichos;… ellos han buscado siempre lo mejor para nosotros, ¿no es momento para que nosotros hagamos lo mismo con ellos?…¿es la propia inseguridad del individuo la que impide la salida del cascarón?… ¿por qué asusta salir a la calle cuando hace mucho frío?…

    • Lola Hernandez. Coaching.

      Susana, qué bien lo explicas, qué importante es educar con la perspectiva de “construir personas autónomas”… En esta sociedad solemos confundir la autonomía con el egoismo, pero no es lo mismo, y la autonomía es un muy buen valor. ¡Muchas gracias!

  • María Sol Armada Pérez

    Como tú, yo no dejo a nadie en este mundo. Tan solo a unos sobrinos a los que quiero más que a mi vida y por los que sería capaz de todo. Los defiendo en todo, o al menos intento hacerlo en todo aquello que es defendible, pero también les pongo las pilas cuando es necesario y les meto caña. Pero siempre intento hacerlo desde la perspectiva que tú mencionas, aportándoles confianza y seguridad en sí mismos. Aunque no sé si es un gen familiar, todos somos bastante independientes pero a la vez dependientes de la unidad familiar. ¿Se me entiende? Mi mami nos sigue considerando sus niñas y centra su universo en nosotras pese a los años. Hay una cosa que he aprendido gracias a mi hermanita y es que no debo discutir con ella al respecto porque mi mami es feliz ocupándose de nosotras y siendo nuestra secre. La mantiene activa. Por lo demás, también yo he aprendido que no hay una única forma de hacer las cosas, sino más bien una gama muy amplia de modos que son válidos. Eso lo he aprendido gracias a una colega tuya que me enseñó que las cosas no son solo como las he vivido en mi casa y me aportó amplitud de miras. Eso es lo que hoy me ayuda mucho a entender la postura de mis sobris, a comprenderlos mejor y a infundirles confianza ahí en lo que puedan flaquear. Así que si finalmente llego a ser mamá, no aspiro a ser la mejor de todas porque es un imposible. Pero sí a hacerlo lo mejor posible con la ayuda de todos los medios posibles.
    Me gustó tu entrada, mucho muchísimo, que sepas que se la reenvío a mi hermanita, la madre de mi ratona.
    Besos mil.

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