¿De verdad? No sé si te has parado a pensarlo, pero querer controlar lo que sucede es una ilusión. Controlar, lo que se dice controlar… no controlamos casi nada. Como decía el gran John Lennon: “la vida es eso que sucede mientras tú planificas otras cosas”.
Raquel García, una buena psicóloga, hace ya muchos años, me sugería hacer un ejercicio para constatar esto: un día, cuando te levantes por la mañana, ponte las gafas del control y haz una lista de todas las cosas que no controlas, todo lo que no depende de ti y podría pasar, por ejemplo: pueden haber cortado el agua, se puede caer la jarra con el café, el perro se puede haber comido mis cereales, mi tarjeta puede no funcionar al pagar en el supermercado, el niño se puede hacer pipi encima de mi falda, el gato se puede poner malo, mi marido también, puede haber un atasco espectacular de camino a una sesión… ¿ves por dónde voy? Tiene sentido que yo me preocupe profundamente por todas esas cosas que podrían pasar ¿?
A lo mejor me respondes algo como: no… pero si por lo menos puedo controlar el caos que me rodea ya… ¿Estás segur@ de que puedes controlar tu caos? ¿A qué precio? Por mi experiencia personal y profesional, lo que sucede es que nos pasamos el día corriendo, tratando de aprovechar el tiempo al máximo para que no nos pille “no sé qué toro”, pero en realidad, ¿no será esta una interpretación nuestra? Tengo la impresión de que, en ocasiones, solemos darle un significado algo dramático a hechos como: que se acumule la suciedad, que haya que comer algo improvisado, que alguien tenga que esperar un poco para ser atendido, que se acumulen los mensajes por responder…pero, de verdad… ¿sería tan grave? Tenemos que ser perfectos en todo, todo el rato… ¿? Por cierto, la perfección es otra ilusión y al igual que la de control, nos sienta fatal para los nervios…😉

¿Qué podríamos entonces empezar a hacer frente a estas inercias tan destructivas en las que con frecuencia caemos?:
- Podríamos empezar a aceptar el caos que nos circunda y con ello, aceptar que cada input que lucha por conseguir nuestra atención, está en su proceso de evolución y ya le llegará el momento de ser atendido (y si no le llega, en la mayoría de los casos, no pasará nada…). Por ejemplo, esa ventana sucia que me mira todos los días, está en su proceso de volver a estar limpia, ya le tocará. Aprender a desarrollar respuestas de relajación, en vez de respuestas de tensión física, además de generar pensamientos más adaptativos y menos evocadores de estrés, nos podría servir a tal fin.
- Otra cosa que nos podría ayudar, sería: empezar a establecer prioridades. Y ya, si entre ellas, nos incluimos a nosotr@s mism@s… si incluimos nuestro bienestar y nuestra salud por encima de otras cosas, los resultados van a ser espectaculares. Por ejemplo, si la ventana sucia está antes que mi bienestar… algo no estamos haciendo bien…
- También nos ayudará en esta empresa mantener un contacto estrecho con nuestro interior, con nuestras necesidades. Esto lo vamos a conseguir haciendo una cosa tan revolucionaria como sencilla: respirar profundamente, al menos 3 veces cada vez que queramos empezar a correr. Lo bueno de respirar, es que nos va a ayudar a ir más despacio y, además de a pensar en esas prioridades que decíamos, y ayudarnos a buscar soluciones alternativas y personas en las que nos podríamos apoyar, favorece la identificación de tareas de la lista que no sería ninguna catástrofe que se quedaran para otro día.
- Comprender, por último, que el “estado de la situación de mi vida”, no me define, que ya soy suficiente, que puedo bajarme de la rueda del hamster, que ya soy maravillos@ con lo bueno, lo malo y lo regular que hay en mi vida, ya sería la leche… 😉
Un mantra – resumen que podríamos utilizar, sería: ¡menos control y más respiración! O si lo preferís, podéis encontrar inspiración en esta pedazo de frase de Octavio Augusto: “apresúrate despacio”.
Una vez más, aprovecho para contaros que en octubre seguimos con nuestros encuentros mensuales online y que en diciembre nos veremos en Múnich en la 6ª edición del taller Fortalece tu Autoestima Reserva tu plaza ahora que todavía queda alguna… 😉
