Los que somos PAS (personas altamente sensibles) sabemos que nuestro rasgo de personalidad y las características de nuestro sistema nervioso, hacen que nuestro organismo consuma mucha energía.
Si además tenemos en cuenta que los bajones de energía están relacionados con la salud (en sus versiones física y mental) se hace todavía más clara la importancia de prestar atención a este tema, incluso si no eres PAS. Después de años de experimentación con la alta sensibilidad, una de las conclusiones a las que he llegado, se podría resumir en la siguiente frase: la energía no es un problema si nos adaptamos a los niveles disponibles. La vida consume y nos da energía, y esto hace que nuestros niveles varíen. Si yo acepto esto y ajusto, en la medida de lo posible, las demandas externas a la cantidad de energía que tengo en cada momento, todo va bien. El problema empieza cuando, o bien no acepto estar bajita, o bien, trato de forzar la máquina.
Por tanto, para gestionar esos niveles tan importantes, la fórmula parece sencilla ¿no?: incrementar las acciones y estímulos que me dan energía (comer, dormir, la naturaleza, el movimiento, la meditación, el trabajo estimulante, los buenos amigos…) y reducir todo aquello que vacíe mis baterías.

Si nos centramos en esta última parte, tengo comprobado que nos sienta muy bien emprender acciones como las siguientes:
- Las emociones fuertes consumen mucha energía, por tanto, desarrollar estrategias que nos ayuden a gestionarlas y canalizarlas, ha de ser una prioridad para nosotras. Por ejemplo: hablar (con alguien o sola, en voz alta) o escribir sobre la situación que me está generando esas emociones, expresándolas primero y ofreciéndome apoyo, después, es un grandísimo recurso.
- Algunas de las características más favorables que tenemos las PAS, son que solemos ser bastante inteligentes, a la par que creativas. Ha llegado por tanto el momento de poner esas habilidades al servicio de nuestras necesidades para generar alternativas a las situaciones que merman nuestra energía. Por ejemplo:
- pensar en personas en las que nos podamos apoyar,
- armarnos con recursos que podamos utilizar,
- estudiar formas de reducir y simplificar nuestras tareas,
- analizar y seleccionar aquellas que no sean prioritarias,
- detectar actividades y personas en las que delegar,
- buscar formas de hacer pausas para recuperar energía,
- reducir el volumen de información que recibimos.
- Hacernos muy conscientes de nuestros, habitualmente, altos niveles de autoexigencia y ser implacables con ellos. Fortalecer nuestra autoestima para desdramatizar la falta de perfección en todo lo que hagamos y entender que ya somos suficientemente buenas, eficaces, cariñosas, competentes, o lo que sea que nos preocupe en ese momento, y que no ser aún mejores, está muy bien.
- Reconciliarnos con nuestra sensibilidad: si yo me acepto como soy, de verdad, puedo llegar a asumir muy bien, incluso con el sentido del humor que nos caracteriza, que soy una persona maravillosa, pero tengo un cuerpo muy sensible, o que, aunque soy absolutamente genial, tengo propensión a los resfriados, o que, aunque enferme con frecuencia, tengo una capacidad de caerme y volverme a levantar, que ya quisieran muchos deportistas de élite. Si yo lo acepto, se acaba el problema. Si yo lo acepto, me van a afectar poco los comentarios insensibles y descalificadores que me puedan llegar del exterior.
- Activar con frecuencia el modo abuela contemplativa: esa persona afable y sabia, sonriente y conectada con las necesidades de su cuerpo, que sabe cuidarse mejor que nadie, que sabe lo que necesita en cada momento, lo que le gusta, cómo disfrutar de la vida, que se la toma con calma, despacio, observando, parando cada vez que lo necesita, que le importa bastante “un pito” lo que piensen los demás y que nunca pierde su sentido del humor.
Una vez más, aprovecho para contaros que en noviembre seguimos con nuestros encuentros mensuales online (por cierto, somos todas PAS…) y que en diciembre nos veremos en Múnich en la 6ª edición del taller Fortalece tu Autoestima. Reserva tu plaza ahora que todavía queda alguna… 😉
