La casa ordenada

Me pasa una y otra vez y no aprendo… así que hoy lo comparto contigo pensando que tal vez a ti te pase también lo mismo, y de paso a ver si así, me va entrando a mí en la cabeza… 😉

Voy viviendo con relativa armonía… y “de repente” parece que nada encaja: todo el mundo a mi alrededor insiste en “tocarme las… narices”, la gente está de mal humor, amargada, comete errores en su relación conmigo, se muestra victimista, me trata mal, me molesta…

Cuando esto sucede, poco a poco empiezo a poner una catarata de límites sin sentido a mi alrededor: esta persona no es tan maja como YO ESPERABA, NO PUEDO SOPORTAR la falta de paciencia de esta otra persona, tengo que alejarme del victimismo de fulano, no voy a permitir más el ninguneo de mengana…

Sé por experiencia, que lo que me trae seguir por este camino, como diría mi maestro, “es feo”: aislamiento, frustración, angustia… Entro en una espiral de autocompasión y victimismo, en la que nada ni nadie a mi alrededor cumple MIS expectativas, todo funciona mal, el mundo es un desastre y nada tiene sentido…

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Afortunadamente, después de unas cuantas “batallas” conmigo misma, de grandes dosis de investigación, de unas cuantas sesiones de trabajo interior y de búsqueda de inspiración, he aprendido también un poquito. Una cosa es tener un conflicto personal o profesional puntual con una persona, pero cuando parece que TODO a mi alrededor funciona mal, la que tiene un conflicto interior, soy yo. La solución por tanto, no la voy a encontrar fuera “enmendándole la plana” a nadie; la solución solo puede venir del mismo sitio en el que se ha creado: de mi interior. Es en esos momentos, cuando tomo conciencia de que a lo mejor me está afectando más de lo que creía “la edad difícil” que estoy atravesando y que he descuidado un poco mi relación conmigo misma, que necesito atenderme mejor y prestarme algo más de atención, al igual que con otras personas, compartiendo conmigo tiempo de calidad. Y cuando hago eso, recuerdo que hay unas cuantas cosas que me sientan muy bien, como por ejemplo el ejercicio, bailar, meditar, comer rico, tomarme un vino, divertirme, jugar, reírme a más no poder, descansar, leer, compartir momentos de conexión con esas mismas personas con las que me enfado tanto cuando estoy descentrada… Esto me permite abandonar mi egocentrismo, dejar de esperar que las cosas sean COMO YO CREO QUE TIENEN QUE SER… y aceptar que el mundo va a seguir girando como tenga que hacerlo, y yo lo único que puedo hacer es mantener “la casa ordenada”, en la medida de lo posible… 😉

Hoy quiero dar las gracias, especialmente, por su inspiración y por recordarme una y otra vez dónde me estoy equivocando, a Borja Vilaseca y a Paco Yuste.

Te dejo un enlace al calendario de talleres, en el que verás que en marzo vamos a seguir “dándole duro” a la inteligencia emocional 😉 ¡Ah! Y no te olvides de compartir tus “descentres”… 😉 Puedes hacerlo por aquí o si no quieres ser tan “exhibicionista” como yo, por mail escribiendo a lolahernandez.coaching@gmail.com


2 responses to “La casa ordenada

  • Silvia

    Gracias Lola por ayudarme a ordenar un poco mi espacio vital en medio de mi caos 😆😅😬. Eres como la Mari Kondo de las emociones ❤️❤️😘😘.

    • Lola Hernandez. Coaching.

      Mari Kondo de las emociones… jajajajaja, me encanta 😉
      Silvia, gracias a ti por tu confianza, por hacerlo tan fácil y divertido, y enhorabuena a ti, porque el orden lo has puesto tú… ya sabes que yo solo pregunto… 😉

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