Pon + gilipollas en tu vida ;)

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No, no me he vuelto loca… hace tiempo que vengo pensando en formas de utilizar el humor como herramienta de desarrollo personal. En esas estaba, cuando recientemente me encontré perturbándome – utilizando la terminología de Borja Vilaseca – al recordar algo que ME había molestado de alguien. Lo peor, es que ese algo, sucedió hace mucho tiempo. La cosa es que no conseguía sacármelo de la cabeza y cada vez estaba más enfadada. Entonces, se me encendió una lucecita y utilicé un buen recurso que tengo para este tipo de situaciones: “Lola, ¿qué le dirías a un cliente que te contara esto?”. Cuando un cliente me cuenta algo así, trato de hacerle preguntas relacionadas con la comunicación asertiva, la compasión, con el hecho de que las personas lo hacemos lo mejor que sabemos, y tendemos a tomarnos las cosas de forma personal… pero yo seguía muy cabreada (“sí claro compasión… ¡su padre compasión…!”) necesitaba dar un paso más y empecé a pensar: “¿Qué puedo AGRADECERle a esta persona? ¿De qué forma puedo activar mi gratitud ante este hecho?” y así, pensando y pensando, llegué a la conclusión de que yo soy la persona que soy gracias a todos los gilipollas que me he cruzado a lo largo de mi vida, y han sido unos cuantos… 😉. ¿Los que yo necesitaba? Seguro que sí, la vida ha sido tan generosa de hacerme el regalo de ponerlos en mi camino para que yo creciera interiormente. Creo que estamos aquí para aprender, y cuando todo va bien, no aprendemos nada, es el sufrimiento el que nos hace pararnos a sentir, observar y pensar sobre lo que ha sucedido. Así me di cuenta de que es más fácil llegar a la compasión desde la gratitud que desde el rencor.

Lo mejor es que cuando conseguimos activar la gratitud hacia nuestros maestros espirituales – utilizando de nuevo la nomenclatura de Vilaseca – desactivamos el rencor y el odio, y eso potencia nuestra salud mental y nuestro bienestar.

Antes de seguir, tengo que aclarar el significado que yo le doy a la palabra gilipollas: alguien que hace cosas QUE A MÍ me molestan.

Los gilipollas nos invitan a mirar hacia dentro: ¿qué estoy interpretando mal? ¿Qué malas pasadas me está jugando mi ego? ¿Por qué esta persona TENDRÍA que comportarse de otra forma? Como diría Rafael Santandreu, sería muy agradable que todo el mundo me tratase bien, siempre, pero eso es muy poco probable, y además, ¿realmente NECESITO que esta persona se comporte de otra manera? Borja Vilaseca diría, con razón, que yo soy la que me estoy perturbando. La Psicología Cognitiva nos enseña, que lo que nos perturba no es lo que pasa, sino lo que nos decimos acerca de lo que pasa. Por tanto, en vez de amargarnos la vida con ella, ¿qué tal si ponemos a trabajar nuestra imaginación al servicio de nuestro bienestar?

Lidiar con gilipollas nos puede ayudar a desarrollar nuestras habilidades de comunicación asertiva, nuestra inteligencia emocional, nuestra autoestima… y estarás conmigo en que ¡eso no es moco de pavo! Si lo piensas, tenemos mucho que agradecerles: tal vez gracias a un gilipollas – mal jefe, dejaste aquella empresa y ahora te sientes mucho más realizado en tu nuevo trabajo, o quizá gracias a que las cosas no salieron como tú esperabas con aquella gilipollas – pareja, diste un paso importante y ahora tienes una situación personal mucho más satisfactoria.

No sé si será verdad eso de que todo sucede por algo, que la vida no da puntadas sin hilo y se encarga de colocar en el momento adecuado al gilipollas que necesitamos para aprender algo. Lo que es seguro, es que ese sufrimiento que experimentamos cuando nos relacionamos con ellos, nos recuerda que cuando todo está bien “dentro de casa” no hay gilipollas que pueda sacarnos de nuestra paz interior. Mi ego quiere alterarse, responder, contraatacar, quedar por encima del gilipollas, pero mi esencia interior, en su pachorra sabiduría, no necesita que nada cambie ahí fuera para sentirse bien, ¡es imperturbable! Sólo tengo que aprender a conectarme con ella.

La próxima vez que alguien te agreda de alguna forma, puedes sonreírte interiormente y mirarle con agradecimiento, mientras piensas: “gracias, eres el gilipollas que necesitaba justo en este momento para recordar que sólo tengo que mirar hacia mi interior, y que nada ni nadie puede alterarme si yo no lo permito”.

Todos somos gilipollas, aquí no se libra nadie. En el juego de espejos que somos, en las proyecciones que hacemos unos sobre otros, siempre somos el gilipollas de alguien, o de varios alguienes

Venimos a aprender que el resto del mundo no está ahí para comportarse como nosotros esperamos o nos vendría bien, cada una de esas personas tiene su propia vida, mochila, traumas, procesos, objetivos y no han venido a leerme a mí el pensamiento y adivinar lo que quiero, por muy obvio que a mí me lo parezca. Yo puedo ofuscarme toda la vida por ello, o madurar, aceptar y crecer. Al fin y al cabo, ¿quién soy yo para juzgarles? Esto tiene que tener algún sentido para ellos aunque yo no lo entienda. Las consecuencias también serán para ellos, son sus procesos mentales. Yo lo único que puedo hacer es respetarlos y no reaccionar para no recoger esa ola de energía negativa. Más adelante tal vez se den otras circunstancias que nos permitan hablar del tema con tranquilidad, pero cuando estamos en el “ojo del huracán”, simplemente, no es el momento.

Así que sí, sal ahí fuera y busca tu ración de gilipollas para hoy, te ayudará a mantener en forma el músculo de tu conexión interior y a buscar esa paz en el único sitio en el que la vas encontrar: dentro de ti.

Y por cierto, mientras aprendemos a lidiar con los gilipollas que encontremos en nuestro camino, a lo mejor os viene bien el taller de marzo, precisamente, sobre regulación de las emociones, yo ahí lo dejo 😉

Publicado por Lola Hernández

Psicóloga y coach afincada en Múnich (Alemania). www.coachingenmunich.com. Más info en este enlace: https://coachingenmunich.com/about/

2 comentarios sobre “Pon + gilipollas en tu vida ;)

  1. Hola Lola, que tal?. Me he reído mucho con tu maravilloso artículo. Yo creo que conozco alguno de tus “gilipollas”!. Un abrazo.

    1. Javier, muchas gracias, yo también me he reído mucho al escribirlo 😉 Es posible que tengamos “gilipollas comparti2” jajajaja, en cualquier caso, ten en cuenta, que “gilipollas” somos to2… no te digo más… un abrazo!!

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