Visita familiar

Con frecuencia, en las sesiones individuales y en el grupo, comentamos la ambigüedad de las emociones que sentimos cuando viajamos a nuestro país. Por una parte, estamos deseando reencontrarnos con los nuestros, por otra, las circunstancias de “convivencia máxima”, que con frecuencia acompañan estos encuentros, nos llenan de estrés a nosotros y a nuestros seres más queridos. Con vistas a apuntar algún recurso en el que apoyarnos, vamos a analizar un poco el tema.

Estos encuentros suelen ir acompañados de elevadas expectativas por ambas partes. Ahora que por fin nos vamos a volver a ver, se ponen de manifiesto también nuestras diferencias culturales, porque sí, aunque no nos demos cuenta, volvemos a la que era nuestra casa muy “alemanizados”.

Aunque, en el mejor de los casos, podamos ir con frecuencia, nos hemos perdido muchas cosas. Nos falta información. Vemos los efectos de cambios que no hemos vivido en directo y que no siempre son sencillos de comprender. Las dinámicas en el grupo familiar seguramente habrán cambiado. Por su parte, también van a surgir incógnitas; si no han vivido nada parecido a lo que nosotros hemos afrontado, probablemente les va a resultar difícil poner en práctica su empatía, aunque puedan llegar a intuir que posiblemente el proceso de adaptación que hemos vivido, no siempre habrá sido fácil.

Photo by cottonbro studio on Pexels.com

Para ponernos la cosa un poco más fácil, nos vendrá muy bien ajustar expectativas. No todo va a ser “estupendísimo” y está bien. Pongamos en práctica la aceptación de las situaciones que vengan, sin ponernos demasiado catastrofistas. Asumir que vamos a sentir emociones difíciles (por ambas partes), y que estas pueden repercutir en nuestro organismo en forma de resfriado, por ejemplo. Antes de lanzarnos a programar encuentros y actividades, quizá nos venga bien dejarnos unos primeros días de adaptación. De la misma forma, a la vuelta, nos vendrá bien contar con un colchoncito de tiempo para recuperarnos, en la medida de lo posible.

Por otra parte, podemos dedicar un espacio antes de ir para prepararnos física y mentalmente. Una buena lista de pensamientos positivos que nos predispongan a disfrutar del viaje, acompañados de ejercicio, buena alimentación y descanso, nos ayudaran a afrontar estos encuentros en las mejores condiciones posibles.

No nos olvidemos tampoco de darle un repasito a nuestros recursos de comunicación asertiva, ni de buscar nuestros espacios cuando estemos allí.

Y lo más importante, aprovechemos para transmitir el cariño que sentimos, de todas las formas posibles, con toda la frecuencia que nos pida el cuerpo, pues al final, es lo único que nos va a quedar a todos, lo demás, se lo llevará el viento… ; D

Aprovecho para recordarte que, en octubre, en Múnich, nos veremos de forma presencial en el taller Yo papas, tú Kartoffeln, dirigido a todos aquellos de vosotros que tenéis compañeros, jefes, amigos, hijos, pareja, cuña2 y/o suegros… alemanes. ¡Nos vemos!

Publicado por Lola Hernández

Psicóloga y coach afincada en Múnich (Alemania). www.coachingenmunich.com. Más info en este enlace: https://coachingenmunich.com/about/

2 comentarios sobre “Visita familiar

  1. Hola querida, para que veas que te leo con gran avidez, he detectado una errata de dedazo, me has puesto tallar en lugar de taller, por si lo quieres de-corregir. Por lo demás me’ncantan tus posts y los títulos de tus talleres  Kixxes payos!

Deja un comentario