Protégete del victimismo

En los encuentros mensuales online salió este tema tan extendido, por eso, hoy le quiero dar una vueltecita, no sólo en lo que se refiere a gestionar nuestro propio victimismo, sino también, a la hora de relacionarnos con los comportamientos victimistas de otras personas.

Con respecto a nuestro propio victimismo, encuentro que es un aspecto que tenemos tan incorporado en las culturas hispanas, que lo primero que se me ocurre compartir para tratar de mantenerlo a raya es poner mucha consciencia a nuestros pensamientos, para detectar lo antes posible este robaenergías y tratar de neutralizarlo.

Otra señal de alarma, va a ser la queja; cada vez que nos encontremos quejándonos de alguien o de algo, seguramente el victimismo estará detrás. Cuando criticamos y juzgamos, también… No os digo nada con respecto a pensamientos del tipo: pobrecit@ de mí, qué mala suerte tengo, qué mal me tratan estas personas, qué mala salud, qué solit@ estoy, qué mal lo que sea… victimismo máximo… eso es lo que tenemos y hay que identificarlo para poder combatirlo.

No seamos tampoco muy dur@s con nosotr@s mism@s: si tenemos esa pauta de comportamiento es porque la hemos aprendido. La buena noticia es que, con consciencia y entrenamiento, podemos desaprender y volver a aprender, esta vez, a poner nuestro foco en lo que nosotr@s sí podemos hacer por nosotr@s, en vez de en cómo deberían comportarse otras personas. Por ejemplo: yo me puedo quedar en un victimista “pobrecita de mí, que mala suerte tengo con esta vecina tan ruidosa y pesada que me ha tocado” o puedo, proactiva y asertivamente, hablar con ella, expresar cómo me siento cuando hace tanto ruido (¿recuerdas el feedback?) y si no hay cambios en su comportamiento, reducir el contacto con ella. Cuando piensas en esta posibilidad ¿aparecen excusas en tu mente? Entonces otra vez estas en el victimismo, que lo sepas… ¡tú decides!

El victimismo nos puede llevar por caminos de malestar físico y mental que ninguno queremos en nuestra vida, así que, merece la pena hacer algo… ¿no te parece?

¿Y qué decir con respecto a los comportamientos victimistas de otras personas? A continuación, voy a compartir algunas pautas que se me han ocurrido y que se podrían resumir como… ni puto caso… 😉:

  • Cuando alguien se queje, podemos cambiar de conversación. Como se hace con los niños cuando se ponen pesados, podemos tratar de dirigir la atención de esa persona hacia otro sitio.
  • Podemos ignorar los comportamientos victimistas apoyándonos en nuestro lenguaje no verbal: retirando el contacto visual, girándonos, fijándonos abiertamente en otra cosa.
  • Hay un recurso psicológico que nos puede servir para desactivar estos comportamientos emocionalmente vampiriles: el banco de niebla. Por ejemplo: bueno, bueno, vaya con la vecina sí. Oye, ¿te he contado lo que voy a hacer el próximo finde?
  • Utilizar la exageración con humor: ooooooooooooooooooooyoyoyoy vaaaaaaaaaaaaaaaya por Dios, quéeeeeeeeeeeeeeeeeeee vecina máaaaaaaas detestable, pooooooooooooooooooooooooooobrecita, verdaderamente, eres una desgraciadita.
  • A tope con el refuerzo positivo cuando esas mismas personas hagan comentarios positivos y tengan comportamientos proactivos. Por ejemplo:
    • ¡Qué bien te ocupas siempre de…!
    • ¡Qué bien se te da…!
    • Tienes un talento especial para…
    • Eres un monstruo en…
    • Gracias por tu apoyo tan valioso cuando…

Pues ala, ala, ¡a entrenar!

¡Ah! Aprovecho para recordarte que el próximo sábado 15 de febrero, a las 10:00 h, nos veremos presencialmente en Múnich en el taller Emociones inteligentes. ¿Te parece interesante?¡No dudes en pedir info!

Publicado por Lola Hernández

Psicóloga y coach afincada en Múnich (Alemania). www.coachingenmunich.com. Más info en este enlace: https://coachingenmunich.com/about/

Deja un comentario