Qué es mi responsabilidad, y qué, no

Los seres humanos somos falibles, y como tales, nos es fácil perder la perspectiva en el día a día de la vida. Uno de los aspectos sobre el que nos suele pasar esto es sobre la responsabilidad. De esta forma, fácilmente nos encontramos asumiendo responsabilidades que no son nuestras y dejando de atender las que sí lo son, por eso, en esta ocasión, me ha parecido importante tratar de arrojar un poco de luz sobre lo que sí es responsabilidad propia y lo que no lo es, al menos, desde mi punto de vista.

¿Qué es responsabilidad mía? Ocuparme de mi bienestar y satisfacción con la vida, escuchar y atender mis emociones, mi comportamiento, lo que hago, lo que no hago, las decisiones que tomo, las que no tomo (que serán tomadas por otros o por la vida). La intención con la que hago las cosas también es mi responsabilidad, mi actitud, así como los sentimientos que tengo y cómo los gestiono. Lo que expreso, cómo lo hago, los límites que pongo para protegerme y cuidarme, también son algo que depende de mí. Procurarme el acceso a los recursos que necesito, atender, expresar y cubrir mis necesidades de todo tipo. Las consecuencias de mis acciones. También es mi responsabilidad la que yo decida conscientemente asumir en el cuidado de niños, personas mayores, enfermos y personas necesitadas de alguna manera.

¿Qué no es responsabilidad mía? El bienestar y la felicidad de otras personas, las emociones ajenas, los comportamientos, la intención y las decisiones que toman otros, sus sentimientos, lo que expresan y cómo lo hacen. Las consecuencias de sus acciones o de su falta de acción, también son responsabilidades que les corresponde a otros asumir.

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¿En qué se traduce todo esto? Para empezar, es un buen reencuadre de humildad, que nos muestra sobre qué cantidad de cosas a nuestro alrededor no tenemos ningún control, cero patatero… Además, nos pone delante un espejo muy interesante: como dice el famoso monje budista Lama Rinchen, a veces es muy conveniente poner el foco de atención en lo que “tendrían” que hacer otras personas de otra forma, pues creemos que eso nos exime de ponerlo en el único sitio que tiene sentido hacerlo: en lo que cada uno de nosotros podemos modificar. ¿Tú también quieres ser una de esas personas que se pasa la vida culpando a todo y a todos de lo que (le) pasa? Yo no… yo prefiero ocuparme de mi vida, con responsabilidad, y eso, a veces es alimentarme bien, otras, atender a tiempo los correos electrónicos, y otras, expresar que, frente a la adversidad, prefiero dedicar más tiempo a hablar del lado bonito de la vida. Y no nos olvidemos de la palabra mágica: ACEPTACIÓN… de todo lo que sucede dentro de mí y a mi alrededor, para afrontarlo con calma y conservar mi energía.

Aprovecho para recordarte que en julio empezaremos con el nuevo semestre de los encuentros mensuales online, en los que investigamos, entre otras, esta temática, ¡y todavía nos queda una plaza libre! No dudes en pedir información. Por otra parte, en octubre nos veremos en el taller: Fortalece tu autoestima, presencialmente en Múnich.

Publicado por Lola Hernández

Psicóloga y coach afincada en Múnich (Alemania). www.coachingenmunich.com. Más info en este enlace: https://coachingenmunich.com/about/

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