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Descubre lo que sabes

Aunque cada vez con más frecuencia escribo para buscadores de inspiración y acción, independientemente de si viven en su país o fuera de este, hoy sí me voy a centrar en algo que va más dirigido a los que nos hemos ido a vivir a otro país en el que se habla un idioma diferente.

Ya he comentado en otras ocasiones las implicaciones que puede tener hablar mal – como es esperable cuando uno está aprendiendo una nueva lengua – sobre nuestra autoestima, teniendo en cuenta que la nueva lengua lo impregna todo: está presente las 24 horas del día en nuestras facetas personales y profesionales…

También he comentado que al principio – sobre todo si hemos llegado con un nivel de conocimiento “cero bajo cero” – nuestro nivel de motivación para aprender esa nueva lengua suele ser muy elevado y se refuerza con el hecho de que en relativamente poco tiempo, solemos avanzar mucho: pasar de nada a algo es muy gratificante y lo experimentamos con mucha satisfacción. Sin embargo, con el paso de los meses y los años, vivimos una fase no tan estimulante, en la que poco a poco (muy poco a poco, sentimos a veces) pasamos de algo a algo mejor, y esta evolución no es tan evidente.

Es frecuente además, que al principio dediquemos bastante tiempo al estudio del idioma entre clases, deberes y repaso de gramática y vocabulario, y sin embargo, con el tiempo dejamos de estudiar. Pensamos erróneamente, que por el simple hecho de vivir aquí, ver la tele, escuchar la radio y trabajar en alemán, vamos a seguir aprendiendo y mejorando por osmosis…

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Hoy quiero invitarte a que vuelvas a estudiar. Si puedes, apúntate a algún curso aunque sea una sola vez a la semana (aquí en Alemania la VHS tiene opciones de este tipo) y si esta posibilidad es complicada, desarrolla uno o dos hábitos sencillos, por ejemplo: todos los días después de cenar dedicar un rato más o menos largo, dependiendo de tu energía, a revisar gramática o vocabulario. Todos los días en el tren, lee algo pequeño en alemán, los fines de semana lee algo en voz alta, queda regularmente con un Tandem, etc.

Si haces esto van a pasar al menos tres cosas: en primer lugar vas a tomar conciencia de cuánto sabes, pues al repasar vas a reconocer y clarificar muchas estructuras gramaticales y vocabulario, lo que va a reforzar tu autoestima. Con una autoestima reforzada, te vas a sentir más segur@ y ya solo eso va a hacer que automáticamente hables mejor, y que por tanto se te entienda bien y te sientas más a gusto al hablar ese idioma. Además, al hacerlo a tu ritmo, vas a disfrutar más del proceso de aprender y lo vas a ver como algo estimulante, como una carrera de fondo que se puede convertir en un hobby.

Pero como dirían Borja Vilaseca o Ana Spósito, no creas nada de lo que te digo, ponlo a prueba y ¡hazlo! Y luego comparte con nosotr@s qué resultados has obtenido. A lo mejor así también tú inspiras a alguien más 😉


Seleccionando un trabajo para tí

Hoy quiero escribir sobre un tema que me encuentro en al menos el 80% de las razones por las que mis clientes acuden a mí: en los tiempos que corren, ya casi tod@s hemos aceptado que se acabó eso de “un trabajo para toda la vida”, que por otra parte suena de lo menos motivador ¿no te parece? ¡¡Uff!! ¡¡Toda la vida haciendo lo mismo, en el mismo sitio y con las mismas personas!! ¡¡Qué peñazo!!

Por diferentes circunstancias, voluntarias o involuntarias, un@ se puede ver en la necesidad buscar un nuevo trabajo. ¿Y qué solemos hacer casi tod@s?: meternos en páginas de empleo y empezar a mirar ofertas como loc@s. La experiencia propia y ajena me dice que después de unas cuantas sesiones de revisión de ofertas de empleo, uno empieza a entrar en un círculo en el que cada vez todo se ve más negro y en el que progresivamente las certezas iniciales sobre nuestras capacidades y posibilidades, se van tornando en incertidumbres, inseguridades y falta de claridad.

Pues bien, hoy quiero compartir una forma diferente de hacer esto y que pasa por: primero pararse a pensar, a definir y a escribir, y después pasar a la acción.

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  1. Lo primero que recomiendo hacer es una descripción del puesto deseado que incluya la información que tienes clara en este momento:
    • Requisitos imprescindibles: incluye aquí aquello que es básico e innegociable para ti. Por ejemplo: que el puesto tenga una estabilidad mínima de “x” meses y unas contraprestaciones económicas mínimamente dignas de “y” euros, que la jornada sea completa o a tiempo parcial, según tus necesidades, etc.
    • Requisitos deseados: ¿qué te gustaría que incluyese el puesto? ¿Qué aspectos serían deseables, pero flexibles y negociables? Por ejemplo: me gustaría que estuviese relacionado con mis estudios sobre “x”, o con mi experiencia en “y”, que no me llevara más de 30 minutos llegar allí en transporte público, que me permitiera dar rienda suelta a mi creatividad, etc.
  2. Después, puedes pasar a hacer una tormenta de ideas: usase, sin juzgar, empieza a anotar todas las ideas que se te ocurran sobre posibilidades profesionales que a priori te podrían encajar o interesar. Por ejemplo: trabajo con niños, con perros, con mujeres, con discapacitados, con emigrantes, con… Trabajo en Alemania, en España, en Inglaterra, en Francia… En castellano, en inglés, en alemán… En puestos comerciales, técnicos… Con compañeros, en solitario…
  3. Ahora es un buen momento para empezar a combinar la información recogida en los puntos 1 y 2 y empezar a generar posibles puestos ya algo más concretos. Por ejemplo:
    • Trabajo en castellano en Alemania cuidando niños a tiempo parcial.
    • Un puesto técnico informático en España con una duración mínima de 12 meses a jornada completa.
    • Terapias alternativas, con animales, a tiempo parcial en Inglaterra.
  4. Ha llegado el momento de empezar a revisar tu C.V. para ver en qué medida cumples con cada uno de estos perfiles y si necesitas incorporar algún conocimiento o experiencia más: buscar un trabajo esporádico dando clases particulares a niños para conseguir después un puesto en el ámbito de la pedagogía, por ejemplo, o mejorar tus idiomas si quieres optar a un puesto que lo requiera.
  5. Y ahora sí amig@ estás en condiciones de echar un vistazo al mercado laboral (contactos, webs de empleo y organizaciones/sectores de tu interés) para ver qué reflejo encuentras en él de los puestos que has elegido para ti.

Mi experiencia me dice que con ese trabajo previo descartarás sin perder el tiempo ofertas que no tienen nada que ver con tus intereses y afinarás en aquellas que sí cumplan con los requisitos de este proceso de selección “a la inversa”. Te deseo éxito, acción y que te cuides mucho durante el proceso, seguramente vas a necesitar recuperar energía.

Si crees que esta información puede ser de utilidad para otras personas que estén buscando un nuevo trabajo, te invito a difundirla.


Perdón y rencor

“El rencor no es un buen compañero de viaje”, comentaba hace unas semanas Salvador, el director del Ministerio del Tiempo, ¡¡esa gran serie!! Y esa frase estimuló mi deseo de trabajar en ese tema, como siempre, personalmente y de paso, compartirlo contigo.

Otra persona que es un referente para mí en estas cuestiones es Eduardo Madina, que como tal vez sepas, además de un conocido político en España, fue víctima de ETA. Como consecuencia del atentado terrorista que sufrió, su madre entró en una profunda depresión que propició que tuviera un infarto por el que perdió la vida. Para Eduardo no debió ser fácil superar todo eso y sin embargo, cuando los periodistas le preguntaban el decía que no sentía rencor, que había perdonado a los terroristas para poder seguir adelante con su vida.

Y es que sí, yo también creo que el rencor nos mantiene atados a las malas experiencias que hemos vivido, a las malas sensaciones y no nos deja seguir adelante, pasar página.

Yo sin ir más lejos recientemente he experimentado un enfado largo, demasiado largo incluso, por una cuestión profesional. Ciertamente, cuando surgieron los problemas me sentí muy sorprendida, no daba crédito a lo que estaba pasando, no se correspondía en nada con lo que yo esperaba recibir por parte de una persona profesional. Y ahí empezó mi error: ¿dónde está escrito qué comportamientos son profesionales y cuáles no lo son? ¿En qué manual puedes leer que las personas tienen que ser tan simpáticas y agradables como tú?

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Utilizando la terminología PNL, volví, una vez más, a confundir el mapa con el territorio: las cosas son como son, no como yo las veo. Esta persona claramente tenía una visión completamente diferente de la mía, y no por ello dejaba de ser legítima, aunque sus formas de expresarlo pudieran ser mejorables… Pero… ¿quién no comete errores? ¿Acaso yo me expreso siempre adecuadamente? ¿A quién le corresponde juzgar los errores de los demás? Está claro que a mí no…

Por tanto, y siguiendo las buenas recomendaciones de mi amiga Manina, he empezado a limpiarme de todas esas malas sensaciones, he empezado a perdonar internamente lo ocurrido, tomando conciencia ahora con perspectiva, que realmente tampoco fue para tanto… Soy yo la que he magnificado una situación no deseable, sí, pero que como diría mi querida Paloma, no deja de ser una soberana memez.

Estoy segura de que esta limpieza interior será buena para mí y eso es lo más importante, me permitirá soltar lastre y dejar espacio en mi mochila para que entren cosas mejores. No sé qué pasara con la relación, es posible que no lleguemos a desarrollar una profunda amistad, ¿o quizá sí? En cualquier caso, habré aprendido algo de todo esto, seguiré adelante con mi vida y no me quedare ahí.

¿Tú cómo te llevas con el rencor y el perdón? ¿Algún conflicto pendiente de soltar? Pues ala ala… estoy segura de que tú también quieres para tí mejores compañeros de viaje.


Aceptación y acción

Hoy quiero escribir de nuevo sobre un concepto fundamental para nuestro bienestar personal: la aceptación.

Es un tema sobre el que he insistido bastante pero pienso seguir haciéndolo porque cada día me doy cuenta de lo fundamental que es. Estoy convencida de que poner verdaderamente en práctica la aceptación es una de las mejores llaves que tenemos a nuestra disposición para abrir la puerta de nuestra paz interior.

Vamos a entrar un poco en “harina”: ¿Qué hay detrás de este tipo de situaciones?: Este dolor de cabeza me está matando, mis hijos son unos trastos y no paran de hacer ruido… ¡no puedo soportarlo!, mi compañera del trabajo es una siesa, ¡no la aguanto!, mi novio no tiene memoria, ¡otra vez ha olvidado la fecha de nuestro aniversario!, estoy harta de este trabajo, otra vez una cola de clientes que llega hasta la puerta…

Detrás de estas situaciones puede haber varias cosas, cosas que podemos hacer para mejorar esas vivencias, y además yo veo un denominador común en todas ellas: la NO ACEPTACIÓN.

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¿Aceptar significa resignarse o tirar la toalla? No, aceptar significa analizar cuál es mi punto de partida con respecto a una situación. Ese punto de partida me puede permitir ver qué parte de la situación escapa a mi control, y por tanto no puedo hacer otra cosa más que ACEPTARLA y al mismo tiempo, me permite tomar conciencia de qué parte de la situación sí depende de mí y por tanto qué puedo hacer para cambiarla.

En las situaciones anteriores puedo empezar aceptando (y por tanto NO RECHAZANDO y NO haciendo conjeturas en mi cabeza sobre CÓMO TENDRÍAN QUE SER LAS COSAS) mi dolor de cabeza, que los niños normales hacen ruido, que mi compañera es poco expresiva, que la memoria no es el fuerte de mi chico y que mi trabajo es como es en el momento presente.

A continuación, puedo dar un paso más y pasar a la acción para cambiar en la medida de mis posibilidades esa situación: puedo tomar conciencia de que tal vez he bebido poca agua y beber más me podría ayudar con el dolor de cabeza, puedo darme cuenta de que tal vez estoy asumiendo demasiado sol@ la responsabilidad en el cuidado de mis hijos y pedir ayuda, puedo fijarme en otras cualidades de mi compañera o buscar relacionarme más con otros compañeros más afines, puedo valorar otras cualidades de mi pareja y regalarle una agenda :), puedo proponer mejoras en el trabajo para reducir las colas de clientes y a lo mejor plantearme otras opciones profesionales…

Como ves, la aceptación no tiene que estar necesariamente unida a la resignación, es mucho lo que podemos hacer por nosotros frente a una situación adversa, y una buena forma de empezar puede ser aceptarla primero y después, remangarnos a ver qué podemos cambiar. ¿Te parece? ¿Ves algún obstáculo para hacer esto? ¡Pues cuéntame a ver qué te puedo aportar! 🙂


Hoy escribo pensando en tí amiga

Hace tiempo que mis “planetas se alinean” en la dirección de apoyar el desarrollo de la mujer, la igualdad entre los géneros y la erradicación de la violencia contra las mujeres. En concreto, últimamente, he leído mucho sobre las cosas que hacemos las mujeres vs las que podríamos hacer para influir en este cambio, además de invitar a nuestros compañeros de viaje, los hombres, para que hagan lo que ellos pueden hacer.

Por eso hoy escribo pensando en ti amiga, apelando a tu responsabilidad para que podamos seguir defendiendo nuestros derechos y para que podamos evitar los efectos de la violencia contra las mujeres en nosotras, en las mujeres que nos rodean y tal vez en nuestras propias hijas. Y esto tiene mucho que ver (como casi todo lo que es importante en la vida) con educación, con la educación del día a día, con las cosas que decimos y las que nos callamos, con los paradigmas que subyacen a nuestros actos. Por ejemplo, qué idea está detrás de comportamientos como interrumpir constantemente cuando hablamos con una mujer y callarnos sumisamente cuando es con un hombre con el que estamos dialogando. Qué pasa por nuestra mente cuando elegimos los regalos de cumpleaños de nuestros hijos, y de nuestras hijas. Qué nos hace justificar que un compañero necesite cobrar más que una compañera que realiza el mismo trabajo. Qué nos hace reaccionar con una risa nerviosa y callarnos cuando un hombre nos falta al respeto delante de otras personas.

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Como siempre decimos, el primer paso es HACERNOS CONSCIENTES, para después dar el segundo, que es trabajar sobre estas ideas y paradigmas, para pasar a la ACCIÓN: ¿realmente no merezco yo lo mismo que cualquier hombre? ¿Cómo puedo trabajar mis habilidades para no quedarme callada la próxima vez que un hombre me falte al respeto? ¿De verdad quiero seguir interrumpiendo a las mujeres con las que me comunico?

Hace poco leía, que es mucho lo que podemos avanzar en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, simplemente formando a las niñas (y yo creo que tampoco nos podemos olvidar de las que no somos tan niñas, que además de por nosotras, tenemos un papel fundamental para servir de ejemplo a futuras generaciones) en habilidades que nos empoderen – hacernos conscientes de lo que PODEMOS, de lo que somos capaces – como el liderazgo o la gestión de conflictos (que es lo mismo que desarrollar nuestra asertividad).

Así que amiga, hoy te invito a hacerte consciente, reflexionar sobre ello y empezar a entrenarte en otras formas de pensar, y de actuar, porque es mucho lo que día a día, en tu vida, puedes influir sobre ti y sobre las personas que te rodean, para aportar tu valiosísimo granito de arena en este gran desafío que tenemos por delante. ¡Nos vemos por el camino!


ReorientaT

¿Te suena esta historia?: Llegas a Alemania, tal vez vienes a probar suerte huyendo de la situación que hay en nuestro país, o a lo mejor tienes aquí amigos o acompañas a tu pareja que se ha trasladado a estas tierras por motivos profesionales.

Cuando empiezas a pensar en qué vas a hacer con tu vida laboral, tomas conciencia de varias dificultades: aquí no conoces a nadie, no tienes contactos, ni clientes, ni una trayectoria profesional reconocida. Por otra parte, es posible que en tu país tuvieses un buen curriculum, una buena formación – ya se sabe que la mayoría de los españoles estamos “überqualifiziert” en Alemania – es posible que ya hubieras empezado a acumular una cierta experiencia profesional en tu campo, sin embargo tu nivel de alemán, aún no te permite demostrar aquí lo mucho que vales y sabes. Cuando tratas de optar a puestos de cualificación inferior, te rechazan por estar sobrecualificad@.ReorientaT¿Qué puedes hacer en esta situación? Desde mi punto de vista y desde la experiencia de haber visto ya a muchos clientes que han recorrido ese camino, se empieza a salir de ese círculo de limitaciones cuando se da un paso atrás y se enfoca el tema con más perspectiva. ¿Qué tal olvidarte un poco de lo que eras hasta ahora, de lo que hacías y tomar contacto con las posibilidades que tienes ahora?

Estas empezando una nueva vida, una nueva e importante etapa de tu camino para la que te vendrá bien abrir mucho los ojos y generar cuantas más alternativas, por extravagantes que te parezcan, se te ocurran. Es un momento muy propicio para regresar a etapas más tempranas de tu vida, cuando soñabas con ser… ¿cuál era tu sueño? Cuando imaginabas despierto tu futuro ¿qué estabas haciendo? ¿Dónde te veías?

Un buen ejercicio para tomar contacto con tus verdaderas motivaciones es repasar tu vida, tomar conciencia de qué estabas haciendo en los momentos que más has disfrutado hasta ahora, qué cosas te hace feliz hacer, con qué disfrutas y después, tomar contacto con las actividades que se te da bien hacer, que suelen estar muy relacionadas con las que te hacen feliz. Pregunta a la gente que te conoce qué habilidades reconocen en ti, en qué tareas eres un artista.

Si sigues la metodología que te brinda el coaching, una vez que hayas definido qué es lo que te gustaría alcanzar en esta nueva etapa, empezarás a ver qué te falta para conseguirlo, en qué aspectos has de trabajar y qué cosas debes hacer. Los pasos que des a continuación para lograrlo, irán conformando tu plan de acción, y entonces empezarás a ver alternativas que ahora no ves: empezarás a ver que este trabajo, esta formación o aquellas prácticas, pueden representar un buen paso intermedio para alcanzar tu logro, y serás capaz de argumentarlo muy bien en una entrevista y en una carta de presentación, para que los entrevistadores dejen de rechazarte por estar sobrecualificad@.

Cuéntame qué tal te va en esta maravillosa aventura, recuerda que esto no ha hecho más que empezar y el camino estará lleno de oportunidades que tú podrás elegir aprovechar si están en tu plan de acción.


LideraT

 

¡Hola! Hoy quiero compartir con vosotros un vídeo de Javier Fernández Aguado que estuve viendo ayer sobre liderazgo. Y lo comparto porque creo que todos, independientemente de nuestra actividad profesional y de si tenemos un equipo a nuestro cargo, tenemos la importante misión de liderarnos; por tanto todo lo que comparte el autor de libros como Etica a Nicómaco (adaptación a nuestros tiempos del libro de Aristóteles), es aplicable a nuestro propio proceso de autoliderazgo.

En esta webinar se ofrecen varios conceptos y características relacionadas con el liderazgo:

–          El OPTIMISMO como motor que nos ayuda a poner el foco de atención en la parte positiva de la experiencia y en las posibilidades de que aquello que estamos organizando salga bien.

–          La AUDACIA como trampolín, para que junto con la curiosidad nos impulse a descubrir nuevos mundos y nuevas formas de hacer las cosas.

–          La PREVISIÓN, para que no nos quedemos en el pobre “corto plazo” y cultivemos una visión más a largo plazo que nos permita prepararnos hoy para las oportunidades que vamos a tener mañana.

–          La CONSTANCIA en perseguir nuestros sueños, en levantarnos cada mañana y hacer ese puñado de pocas cosas que nos van a ayudar a acercarnos a nuestras metas.

–          La GENEROSIDAD, la visión del otro, la búsqueda del bien común, el supeditar intereses personales por otros mayores generales.

–          El ENTUSIASMO y la ilusión, que debemos defender con uñas y dientes y no permitir que nada nos haga perderlo.

–          El COMPROMISO, maravillosa palabra que utilizamos mucho en coaching y que representa la diferencia entre una intención y un objetivo, tal y como comenta Cristina Garcia en su interesantísimo blog.

Pues aquí os lo subo para que lo disfrutéis. ¡No tiene desperdicio!


Elige y cambia de estrategia

 

Has tenido alguna vez la sensación de: “otra semana igual”, “no consigo cambiar nada”, “siempre es lo mismo”. Yo sí, muchas veces, incluso dedicándome a lo que me dedico, se podría decir que demasiadas veces, y al mismo tiempo, hoy quiero compartir unos pequeños grandes hallazgos: tenemos una capacidad mucho mayor de la que suponemos para introducir cambios deseados en nuestra vida, tú y yo también, aunque a veces lo pongamos en duda.

Para ello hacen falta cuatro cosas: definir el resultado deseado, perseverancia, confianza en ti mism@ y cambiar de estrategia. La confianza llega normalmente con los resultados, por tanto es bueno que nos centremos en las otras tres, que además son más manejables.

Imagínate que quieres, por ejemplo, introducir una mejora en tu vida profesional. Lo primero que te preguntaría sería ¿qué quieres conseguir concretamente? Si la respuesta es obvia y concreta, adelante, si no, conviene detenerse a reflexionar de entre todos los millones de alternativas profesionales que podemos tener a nuestra disposición, por cuál nos queremos decidir. No sé si a ti te ha pasado, yo he estado meses poniendo energía en distintos proyectos al mismo tiempo, sin llegar a implicarme 100% en uno, y repartiendo esfuerzos en varios, pues bien ¿sabes cuándo estoy empezando a conseguir resultados? Efectivamente, cuando he tomado un rumbo claro, he aparcado un poquito las otras posibilidades, y me he centrado en una, con perseverancia.

Presentación1Y a continuación hay que pararse a contestarse: ¿qué estoy haciendo para conseguir eso que he definido? ¿Cuánto tiempo llevo haciendo lo mismo? ¿Con qué resultados? … y aquí viene el segundo gran hallazgo “si esta estrategia no está funcionando… ¿qué otra estrategia podría poner en práctica?”.

Cuando hagas esto los resultados van a empezar a hablar. Yo he pasado de enviar mails que nunca obtenían respuesta, o como mucho recibían una de estas respuestas estandarizada – muchas gracias por su mail Sra. Hernández, pero estamos más bien poco interesados – a recibir mails, llamadas telefónicas y propuestas de reunión al día siguiente, y la última ha sido ¡en el mismo día! Y eso en Alemania… os garantizo que es un fenómeno “poltergeist” sin precedentes… ;D

Así que resumiendo: concreta, persevera, confía y cambia de estrategia, ¡y cuéntame! Que yo también sigo aprendiendo mucho todos los días con vuestras aportaciones.


Las ganas

 

¡Hola! Hoy quiero compartir una experiencia que tuve la semana pasada. Llevábamos tiempo ilusionados, habíamos puesto las entradas en la mesa del salón para tenerlas bien a la vista, y por fin llegó el gran día: martes 1 de abril, concierto de Joja Wendt en el Prinzeregententheater de Múnich – un sitio precioso donde estuvo actuando también (otro día ;D) el increíble Vicente Amigo.

Sabíamos que íbamos a disfrutar, no era el primer concierto de este pianista-showman al que acudíamos, y ya conocíamos la calidad de sus espectáculos, la complicidad con el público, las risas sin fin que íbamos a soltar, los ruidos que íbamos a hacer, los muchos tipos de palmas que íbamos a dar, y que seguro que acabaríamos cantando…

El pronóstico se cumplió y se superó… Lo que quiero compartir hoy es lo que observé y lo que pensé durante el espectáculo – llámalo deformación profesional . Ese día jugaba el Bayern de Múnich… y en contra de lo que suele ocurrir con los conciertos de este hombre… había bastantes huecos. Pensé que tal vez le influiría, que se le notaría algo de desánimo en algún momento o que tal vez terminaría antes el concierto… Me equivoqué, no solo utilizó el partido de fútbol para hacer un chiste detrás de otro al respecto, sino que el concierto se alargó y se alargó más de 3 horas, pues hasta 3 veces volvió a salir encantado a tocar ante la insistencia de los bises que pedía el público.

Presentación1Durante el espectáculo siempre cuenta alguna historia, y en esta ocasión, contó la suya: vimos fotos de sus comienzos, de su primer piano, de sus primeros viajes a Italia en su primera “fragoneta” para tocar el piano a los turistas; conocimos en definitiva sus orígenes, su pasión por la música y cómo ha ido labrando poco a poco la gran carrera que se ha llegado a forjar, y que yo creo que todavía tiene bastante recorrido por delante.

Uno de sus encantos es su comunicación no verbal, acompaña constantemente su expresión verbal de gestos de complicidad con el público, de grata sorpresa, y de agradecimiento, a cada momento; incluso para pedirnos con gracia que le sigamos en su web o recordarnos que en el descanso podemos comprar un CD suyo. Es el vivo ejemplo de una persona que disfruta con pasión de lo que hace y contagia esa ilusión, como cuentan también de nuestro querido Paco de Lucía, el tío no se cansaba nunca de tocar, y tocar y seguir tocando… Por Martin Seligman sabemos que la conquista de la felicidad tiene mucho que ver con poner en práctica nuestras habilidades, lo que nos gusta y se nos da bien hacer, ¡igual eso lo explica todo!

Hoy quiero traer aquí este ejemplo para que cada uno de nosotros pensemos en lo que hacemos y nos respondamos a la siguiente pregunta: ¿qué puedo hacer para disfrutar más de mi trabajo y transmitirlo? A mí me gusta mucho aprender, escribir, ver las caras de mis clientes y de los asistentes a los talleres cuando se ilusionan con sus logros, compartir lo que sé, ayudarles a poner en orden sus ideas, apoyarles para que transformen en acción al menos alguna de las miles de geniales ideas que les rondan por la cabeza… Por tanto, una manera de incrementar el disfrute será buscar vídeos sobre coaching de buenos profesionales de referencia con los que seguir formándome, terminar de escribir el libro – para este veranito lo tendré – organizar más talleres, tener muchas sesiones de coaching,…

Y tú… ¿con qué cosas disfrutas profesionalmente? ¿Qué puedes incluir en tu lista para disfrutar más? ¿Por dónde vas a empezar? Ponte a ello y contágialo, seguro que sirves de estímulo para que otros hagan los mismo.


Apark las excusas

¿Tú también te pones excusas? Déjame adivinarlo… ¡¡seguro que sí!! Vale, no pasa nada, lo hacemos todos, y un buen primer paso precisamente es reconocerlo, reconocérnoslo a nosotros mismos por el bien de la relación con un@, que ya sabemos que es la más larga y la más importante que vamos a tener mientras vivamos.

El segundo paso es detectar qué excusas nos ponemos y en qué situaciones. ¿Es posible que quieras conseguir algo y que al mismo tiempo te dé un poco de “susto”? Por ejemplo, imagínate que quieres encontrar un trabajo en Alemania – también os lo podéis aplicar en España… desgraciadamente – y dices, “vale, quiero encontrar trabajo PERO…” y aquí empieza tu lista de excusas, por ejemplo:

– todavía no hablo bien alemán, no me voy a enterar de nada

– mi CV en alemán es muy mejorable

– no tengo cartas de recomendación de todas las empresas en las que he trabajado y aquí es muy importante

– ¿y en qué trabajo?

– no sé qué páginas de empleo hay aquí

– cuando las encuentre, no las voy a entender… ¡aquí está todo en alemán!

– mi salud últimamente no es muy buena, seguro que a la primera baja me despiden

– como me llamen para una entrevista voy a estar tan nerviosa que seguro que la cago

– ¡no sé por dónde empezar!

– con el carácter que tienen los alemanes… no creo que me adapte ¿y si cojo una depresión profunda irreversible para toda la vida?

¿Te suena? Vale, a lo mejor he exagerado un poco… ¿o no?Presentación1A ver… sí, claro que sí, cuando queremos conseguir algo mejor para nuestra vida es lógico que sintamos un poco de miedito, recuerda lo que hemos hablado en otros post sobre salir de la zona de confort, y al mismo tiempo, si no salimos, y seguimos haciendo lo mismo… ya sabemos dónde vamos a seguir.

Por consiguiente, hoy te propongo que hagas un poco de autocoaching. Cuando yo lo practico, pongo algo muy parecido a una relación de quejas y excusas, como la que acabo de poner, y a continuación empiezo a contestarme… vale, de todas estas dramáticas situaciones que me está presentando la vida, ¿en qué puedo influir? ¿Qué cosas podría empezar a hacer?

Pues hombre, por empezar con un brainstorming de posibilidades:

– puedo dedicar más tiempo a mejorar mi alemán

– puedo recordar que no necesito ser bilingüe para trabajar en Alemania, puedo empezar por un trabajo menos cualificado que me permita mejorar el idioma

– puedo pedirle a mi amiga Angelina, que es alemana, que me haga el favor de echarle un vistazo a mi CV, a ver si se entiende, a cambio de una tortilla española ;p

– puedo mirar qué cartas de recomendación tengo…

¿Con esto vas a conseguir que el trabajo venga a buscarte a casa? No… – y si lo consigues por favor ¡¡cuéntanos cómo lo has hecho!!, – pero sí vas a empezar a ver cosas concretas que tú sí puedes hacer… y ya si además las haces… ¡no te digo nada!