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Revisando

¡Hola!

¿Qué tal estamos rozando el ecuador del año? Sí… siempre decimos lo mismo: ¡hay que ver cómo pasa el tiempo! Y así es, “volandito” pasa y hay que aceptarlo, aunque yo personalmente lo llevo mejor cuando siento que lo estoy aprovechando… y ahí quería yo llegar: ¿estás aprovechando 2016?

Yo personalmente, en parte sí y en parte no. Revisando mis objetivos para este año, compruebo con satisfacción que hay cosas que sí estoy haciendo y que por tanto sí voy a conseguir lo que me propuse, por ejemplo estoy cocinando más, más rico y más español. Todavía hay mucho que aprender – ya me estoy empezando a repetir un poco con la paella… 🙂 -, pero siento que estoy en marcha y lo más importante, disfrutando de ello y compartiendo.

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Observo también que hay objetivos que he tocado poco, como por ejemplo el tema de la política. Sí he hecho algunos avances, pero no me estoy moviendo tanto como esperaba. Los contactos que he hecho no han dado los frutos que yo había imaginado y es un tema que tengo un poco parado, la verdad.

También me doy cuenta, de que han aparecido nuevos objetivos que no estaban a principios de año, y que me han llevado a retomar el aprendizaje del alemán, que sí estaba como objetivo… ¡como no! Pero al que no estaba inyectando la energía necesaria, por tanto acabo de entrar en acción y como estudiar por mi cuenta no estaba funcionando lo suficiente, me acabo de apuntar a un curso de un día a la semana.

Pues después de compartir contigo mi “examen de conciencia…” 🙂 te animo a que hagas el tuyo a ver qué feedback recibes: qué nuevos objetivos sustituyen a los originales, cuáles se mantienen y qué cambios quieres operar para mejorar tus resultados. Te invito a compartirlo también con quien tú quieras, pues así refuerzas tu compromiso y dejas la puerta abierta a la posibilidad de recibir creativas sugerencias. Por cierto, uno de mis puntos fuertes en la vida es la creatividad y me ENCANTA ponerla a funcionar, así que no dudes en lanzarme algún desafío si sientes que te estas atascando.

¡Pues vamos a por Junio amig@!


Aceptación y acción

Hoy quiero escribir de nuevo sobre un concepto fundamental para nuestro bienestar personal: la aceptación.

Es un tema sobre el que he insistido bastante pero pienso seguir haciéndolo porque cada día me doy cuenta de lo fundamental que es. Estoy convencida de que poner verdaderamente en práctica la aceptación es una de las mejores llaves que tenemos a nuestra disposición para abrir la puerta de nuestra paz interior.

Vamos a entrar un poco en “harina”: ¿Qué hay detrás de este tipo de situaciones?: Este dolor de cabeza me está matando, mis hijos son unos trastos y no paran de hacer ruido… ¡no puedo soportarlo!, mi compañera del trabajo es una siesa, ¡no la aguanto!, mi novio no tiene memoria, ¡otra vez ha olvidado la fecha de nuestro aniversario!, estoy harta de este trabajo, otra vez una cola de clientes que llega hasta la puerta…

Detrás de estas situaciones puede haber varias cosas, cosas que podemos hacer para mejorar esas vivencias, y además yo veo un denominador común en todas ellas: la NO ACEPTACIÓN.

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¿Aceptar significa resignarse o tirar la toalla? No, aceptar significa analizar cuál es mi punto de partida con respecto a una situación. Ese punto de partida me puede permitir ver qué parte de la situación escapa a mi control, y por tanto no puedo hacer otra cosa más que ACEPTARLA y al mismo tiempo, me permite tomar conciencia de qué parte de la situación sí depende de mí y por tanto qué puedo hacer para cambiarla.

En las situaciones anteriores puedo empezar aceptando (y por tanto NO RECHAZANDO y NO haciendo conjeturas en mi cabeza sobre CÓMO TENDRÍAN QUE SER LAS COSAS) mi dolor de cabeza, que los niños normales hacen ruido, que mi compañera es poco expresiva, que la memoria no es el fuerte de mi chico y que mi trabajo es como es en el momento presente.

A continuación, puedo dar un paso más y pasar a la acción para cambiar en la medida de mis posibilidades esa situación: puedo tomar conciencia de que tal vez he bebido poca agua y beber más me podría ayudar con el dolor de cabeza, puedo darme cuenta de que tal vez estoy asumiendo demasiado sol@ la responsabilidad en el cuidado de mis hijos y pedir ayuda, puedo fijarme en otras cualidades de mi compañera o buscar relacionarme más con otros compañeros más afines, puedo valorar otras cualidades de mi pareja y regalarle una agenda :), puedo proponer mejoras en el trabajo para reducir las colas de clientes y a lo mejor plantearme otras opciones profesionales…

Como ves, la aceptación no tiene que estar necesariamente unida a la resignación, es mucho lo que podemos hacer por nosotros frente a una situación adversa, y una buena forma de empezar puede ser aceptarla primero y después, remangarnos a ver qué podemos cambiar. ¿Te parece? ¿Ves algún obstáculo para hacer esto? ¡Pues cuéntame a ver qué te puedo aportar! 🙂


Resituándome

¡Hola compañer@s de experiencias!

¿Cómo va la vida? La mía resituándose. No es la primera vez que me pasa: empiezo el año a tope, con nuevas ilusiones, objetivos y sueños por cumplir, me parece que este va a ser “el año”, que por fin he dado con la cuadratura del círculo y voy a llevar a la práctica sueños ancestrales… La realidad es que va pasando el mes de enero, miro hacia atrás, y me digo “Oye Lola… ¿qué fue de tus planes para 2016? Realmente no has hecho mucho hasta ahora… ¿no? ¿Y por qué? Es posible que fueran poco realistas… sí, ya sé que has estado de vacaciones pero… ¿por dónde quieres empezar?”.

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Y a eso me refiero con resituarme: empiezo a revisar el mes, tomo conciencia de lo que he hecho para cumplir con mis sueños, repasos mis objetivos, ajusto expectativas y empiezo a dar un pasito, y después otro, tranquilamente, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, a mi ritmo, useasé, fluyendo, sin perder de vista mis sueños voy moviendo fichas, y voy viendo cómo reacciona el universo que me rodea, por dónde se van abriendo puertas y oportunidades y por dónde todavía no, sigo por las primeras, y dejo a las segundas que se sigan “cocinando”.

¿Y tú como vas amig@? ¿Me quieres contar? Espero que empieces el febrerillo loco repasando tus sueños y dando pasitos, pequeños, cada día lo que puedas hacer ese día, y no te olvides de disfrutar, que de eso se trata, ;D ¿qué te gustaría conseguir este mes?


Enero de estreno

¡Hola!

¡Qué alegría volver a reencontrarme de nuevo contigo! Menos es más… pero tampoco hay que pasarse…, así que empiezo este año con energías renovadas para hacer una de las cosas que más me gusta en la vida: escribirte ;D

Y empiezo compartiendo que yo ya he hecho los primeros deberes de 2016: definir mis objetivos para este año que huele a tapicería nueva, y en ellos, he constatado con grata satisfacción que por primera vez en la historia de mis objetivos anuales, los personales más que duplican los profesionales, ¡y eso es genial! Es genial porque representa todo un símbolo de la evolución que he experimentado en los últimos 5 años. Y es que sí, esto de ser emigrada, le hace a una evolucionar mucho y rápido, ¡pura necesidad y capacidad de adaptación que tenemos los del género humano!

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En el pasado tenía un cerro de objetivos profesionales para cada año, muy ilusionantes sí, pero todos productivos y ahora, los profesionales se han reducido y concretado (quien poco abarca “aprieta” más) y en los personales han aparecido algunas asignaturas pendientes (como mejorar el alemán, todo un clásico por estas tierras) y otros nuevos como aprender a cocinar más platos típicos españoles para deleite de los amigos alemanes – y nuestro ;D.

Me despido, no sin antes agradecerte tus mails durante estos meses, tu cariño, tu interés y el estar siempre ahí. Con mucho cariño y buenos deseos para este 2016, besitos desde tierras bávaras.


¿Planificas tu ocio?

El trabajo, los estudios, las responsabilidades familiares, en casa y las obligaciones de todo tipo son perfectamente capaces de ocupar todo nuestro tiempo, si no ponemos límites. ¿Cuánto tiempo se tarda en limpiar un salón? El tiempo que podemos llegar a utilizar depende mucho del tiempo disponible: podemos dedicar 5 ó 10 minutos a limpiarlo más o menos superficialmente, o todo un fin de semana si nos metemos en profundidad… ¿verdad? Supongamos que elegimos la opción 2… ¿Cómo nos vamos a sentir el lunes después de tooooooodo un maravilloso fin de semana limpiando el salón? Adivino la cara que estás poniendo porque yo me sentiría igual que tú: “mi salón se ha quedado estupendo pero yo, mi vida de pareja, mis amigos, mis hijos… hemos compartido un finde para el olvido”.

¿Te has planteado limitar el tiempo que dedicas a cualquier actividad? Porque no sé si a ti te pasará como a mí: esta semana en el tren, echaba un vistazo a mi agenda, y veía que en ella estaba todo perfectamente anotado… ¿Todo? Me empecé a sentir revuelta y pensé, qué me está faltando ver aquí. Me di cuenta que en esa planificación tan exhaustiva, estaba todo lo referente a “obligaciones” y había poco, todavía no suficiente referente a mi tiempo de ocio para mí, con el maridito, con amigos, seres queridos…

Por eso ayer me di la tarde libre, deliberadamente planifiqué otro tipo de actividades, de ocio personal: bici, solecito, El Ministerio del Tiempo, Buenafuente… Conscientemente decidí: ¡esta tarde es para mí!

He planificado hacerlo más a menudo, y dedicar un número de veces mínimo a la semana o al mes para irme a cenar con amigas, quedar con amigos, salir de excursión, y en definitiva hacer todo aquello que me gusta, con lo que disfruto y recargo las pilas. Y tú… ¿planificas también tu tiempo libre o solo las obligaciones?


¡¿Hasta cuándo?!

 

“Cómo me duele la espalda, otra vez”. “Como casi cada día, he tenido una mala jornada laboral”. “Una vez más, he discutido con…”.

Hoy te invito a hacer un poco de introspección: observa durante unos días tus pensamientos ¿hay alguno que se repita con frecuencia? ¿Qué emociones acompañan a esos pensamientos? ¿Desde cuándo te acompañan? A veces hay ideas y reflexiones que ocupan mucho espacio en nuestro cerebro, que están ahí desde hace mucho tiempo, reclamando nuestra atención, consumiendo nuestra energía, generando emociones que también reclaman nuestra atención… ¿tiene esto sentido? Ya lo creo, están ahí porque sirven, están ahí para decirnos algo, para que HAGAMOS algo con ello, y van a seguir estando ahí hasta que no actuemos, hasta que no pasemos del terreno de las ideas, al de la acción.

No importa si se trata de un tema personal en casa, con algún amigo, o en el trabajo, lo importante es que primero prestemos atención para hacernos conscientes, y después, tomemos acción, buscando el asesoramiento de un experto si nosotros no sabemos cómo solucionarlo.

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Me di cuenta hace ya un tiempo, de la cantidad de veces que el dolor y el cansancio me informaban de la necesidad de corregir la postura de la espalda. Pasé mucho tiempo sin hacer nada, repitiéndome machaconamente “debería hacer algo con la espalda” “a ver si la semana que viene…” “ya si eso…”. Me decía estás frases con un nivel muy bajo de compromiso, sin planificar realmente nada. Un día me lo tomé en serio, me di cuenta de la energía que estaba perdiendo y decidí que ya no iba a esperar más. Empecé con una planificación muy sencilla para el primer mes: simplemente invertir 15 min por la noche en unas posturas de yoga, en meses posteriores, fui poco a poco incorporando y combinando este hábito con otras actividades: ahora voy por la calle, y los escaparates me devuelven otra postura. Todavía me falta automatizar la correcta posición de la pelvis, ¡ya llegará! Estoy en el buen camino, y haber conseguido reforzar la musculatura de la zona es un muy buen comienzo.

¿De qué te has dado cuenta tú? ¿Vas a seguir dándole vueltas al botijo? ¡¿Hasta cuándo?!


Elige y cambia de estrategia

 

Has tenido alguna vez la sensación de: “otra semana igual”, “no consigo cambiar nada”, “siempre es lo mismo”. Yo sí, muchas veces, incluso dedicándome a lo que me dedico, se podría decir que demasiadas veces, y al mismo tiempo, hoy quiero compartir unos pequeños grandes hallazgos: tenemos una capacidad mucho mayor de la que suponemos para introducir cambios deseados en nuestra vida, tú y yo también, aunque a veces lo pongamos en duda.

Para ello hacen falta cuatro cosas: definir el resultado deseado, perseverancia, confianza en ti mism@ y cambiar de estrategia. La confianza llega normalmente con los resultados, por tanto es bueno que nos centremos en las otras tres, que además son más manejables.

Imagínate que quieres, por ejemplo, introducir una mejora en tu vida profesional. Lo primero que te preguntaría sería ¿qué quieres conseguir concretamente? Si la respuesta es obvia y concreta, adelante, si no, conviene detenerse a reflexionar de entre todos los millones de alternativas profesionales que podemos tener a nuestra disposición, por cuál nos queremos decidir. No sé si a ti te ha pasado, yo he estado meses poniendo energía en distintos proyectos al mismo tiempo, sin llegar a implicarme 100% en uno, y repartiendo esfuerzos en varios, pues bien ¿sabes cuándo estoy empezando a conseguir resultados? Efectivamente, cuando he tomado un rumbo claro, he aparcado un poquito las otras posibilidades, y me he centrado en una, con perseverancia.

Presentación1Y a continuación hay que pararse a contestarse: ¿qué estoy haciendo para conseguir eso que he definido? ¿Cuánto tiempo llevo haciendo lo mismo? ¿Con qué resultados? … y aquí viene el segundo gran hallazgo “si esta estrategia no está funcionando… ¿qué otra estrategia podría poner en práctica?”.

Cuando hagas esto los resultados van a empezar a hablar. Yo he pasado de enviar mails que nunca obtenían respuesta, o como mucho recibían una de estas respuestas estandarizada – muchas gracias por su mail Sra. Hernández, pero estamos más bien poco interesados – a recibir mails, llamadas telefónicas y propuestas de reunión al día siguiente, y la última ha sido ¡en el mismo día! Y eso en Alemania… os garantizo que es un fenómeno “poltergeist” sin precedentes… ;D

Así que resumiendo: concreta, persevera, confía y cambia de estrategia, ¡y cuéntame! Que yo también sigo aprendiendo mucho todos los días con vuestras aportaciones.


Primero lo primero

 

¡No tengo ganas de hacer nada! Había planificado hacer muchas cosas hoy pero con este cansancio… buff, ¡no puedo con mi cuerpo! Solo de pensar en toooooooodo lo que tengo que hacer, me agoto.
Todos nos decimos frases como estas de vez en cuando, sentimos un cierto desánimo por la correlación inversa que vemos entre el volumen de responsabilidades y la energía disponible. Esta sensación se incrementa si somos del género femenino… Sí, ya hemos hablado más veces de las cargas y sobrecargas que solemos asumir por educación, valores sociales adquiridos y todas estas inercias que tanto cuesta cambiar en nuestra sociedad.

Presentación1¿Se podrá hacer algo al respecto? ¡¡Por supuestísimo que sí!! Lo primero que te invito a observar es por qué estás tan cansad@, cuánto tiempo llevas así y si ha ocurrido algo recientemente que lo justifique. La vorágine del día a día y la desconexión con nosotros mismos pueden propiciar que pasen cosas y no nos demos cuenta de cómo nos están afectando: un cambio de trabajo, de residencia, la primavera o algunas dificultades en casa, por poner algunos ejemplos, pueden estar demandando energía adicional que necesita ser repuesta.
Una vez que tenemos claro de dónde viene este cansancio, tanto si su origen es algo pasajero, como si se remonta a más tiempo del deseado, además de ponernos manos a la obra para hacer los cambios necesarios y trabajar en la dirección de poner en marcha soluciones, es seguro que vamos a necesitar recuperar esa energía. Para ello, a mí me ayuda pasear, irme con la bici y sentir el aire en la cara, reírme, coser, leer… Y a ti ¿qué cosas te dan energía? Qué te gusta hacer, qué te hace sentir bien. Qué tal si pones en práctica algunas de esas actividades a ver cómo te sientes después y qué te dicen tus emociones, recuerda que son la mejor guía que tenemos…


Gestiona tu tiempo sin es3

“¡No tengo tiempo de nada! ¿¡Ya son las 17.00 h!? ¡No he hecho nada de lo que tenía previsto! ¿Será posible vivir sin es3 alguna vez en la vida?”
Es posible que te hayas sorprendido repitiendo frases como estas, yo desde luego sí… Lo más curioso es que me he escuchado repetirlas una y otra vez y durante mucho tiempo no he hecho nada.
DibujosAfortunadamente el universo es insistente… ;D y le vuelve a dar a un@ la oportunidad de ponerse manos a la obra una y otra… y otra vez, hasta que finalmente uno se encuentra haciendo por fín algo diferente… lo que como decimos en coaching y muchos de vosotros ya sabéis, es garantía para conseguir resultados diferentes, y en consecuencia, sentirnos también de otra forma… ¡Benditas emociones! Sí, ellas siempre están ahí para recordarnos que no vamos por buen camino… o al contrario, que sí, ¡que vamos por un camino estupendo!
En abril tienes otra posibilidad, en Múnich y como siempre, en nuestro querido castellano. Adjunto la información y te deseo que pases una buena semana sin es3 ;D Anuncio GT sin E3

Apark las excusas

¿Tú también te pones excusas? Déjame adivinarlo… ¡¡seguro que sí!! Vale, no pasa nada, lo hacemos todos, y un buen primer paso precisamente es reconocerlo, reconocérnoslo a nosotros mismos por el bien de la relación con un@, que ya sabemos que es la más larga y la más importante que vamos a tener mientras vivamos.

El segundo paso es detectar qué excusas nos ponemos y en qué situaciones. ¿Es posible que quieras conseguir algo y que al mismo tiempo te dé un poco de “susto”? Por ejemplo, imagínate que quieres encontrar un trabajo en Alemania – también os lo podéis aplicar en España… desgraciadamente – y dices, “vale, quiero encontrar trabajo PERO…” y aquí empieza tu lista de excusas, por ejemplo:

– todavía no hablo bien alemán, no me voy a enterar de nada

– mi CV en alemán es muy mejorable

– no tengo cartas de recomendación de todas las empresas en las que he trabajado y aquí es muy importante

– ¿y en qué trabajo?

– no sé qué páginas de empleo hay aquí

– cuando las encuentre, no las voy a entender… ¡aquí está todo en alemán!

– mi salud últimamente no es muy buena, seguro que a la primera baja me despiden

– como me llamen para una entrevista voy a estar tan nerviosa que seguro que la cago

– ¡no sé por dónde empezar!

– con el carácter que tienen los alemanes… no creo que me adapte ¿y si cojo una depresión profunda irreversible para toda la vida?

¿Te suena? Vale, a lo mejor he exagerado un poco… ¿o no?Presentación1A ver… sí, claro que sí, cuando queremos conseguir algo mejor para nuestra vida es lógico que sintamos un poco de miedito, recuerda lo que hemos hablado en otros post sobre salir de la zona de confort, y al mismo tiempo, si no salimos, y seguimos haciendo lo mismo… ya sabemos dónde vamos a seguir.

Por consiguiente, hoy te propongo que hagas un poco de autocoaching. Cuando yo lo practico, pongo algo muy parecido a una relación de quejas y excusas, como la que acabo de poner, y a continuación empiezo a contestarme… vale, de todas estas dramáticas situaciones que me está presentando la vida, ¿en qué puedo influir? ¿Qué cosas podría empezar a hacer?

Pues hombre, por empezar con un brainstorming de posibilidades:

– puedo dedicar más tiempo a mejorar mi alemán

– puedo recordar que no necesito ser bilingüe para trabajar en Alemania, puedo empezar por un trabajo menos cualificado que me permita mejorar el idioma

– puedo pedirle a mi amiga Angelina, que es alemana, que me haga el favor de echarle un vistazo a mi CV, a ver si se entiende, a cambio de una tortilla española ;p

– puedo mirar qué cartas de recomendación tengo…

¿Con esto vas a conseguir que el trabajo venga a buscarte a casa? No… – y si lo consigues por favor ¡¡cuéntanos cómo lo has hecho!!, – pero sí vas a empezar a ver cosas concretas que tú sí puedes hacer… y ya si además las haces… ¡no te digo nada!